Tras la 2º GM, Estados Unidos extendió sus tentáculos de poder en Europa, ofreciendo inversiones y ventas a crédito de todo tipo para la reconstrucción bajo el Plan Marshall. En contraposición, se aseguró un sólido posicionamiento en las economías receptoras de sus ayudas, así como bases militares, especialmente en enclaves estratégicos en el Viejo Continente. Ahora Xi está viendo los resultados de su similar plan, en este caso bajo la denominación de Nueva Ruta de la Seda (BRI).
China ha ido ofreciendo ayudas e inversiones en países estratégicamente interesantes desde 2012, alcanzando una silenciosa dominación en el Sudeste Asiático y África, dónde la servidumbre por deuda dejó en jaque a muchos gobiernos que ven imposible devolver los préstamos e inversiones recibidas, viéndose obligados a ceder derechos de explotación o terrenos clave de todo tipo.
En Europa, el BRI se enfocó en los países del Este, especialmente en Hungría, Serbia o Montenegro, ofreciendo infraestructuras necesarias en estos países. Especialmente preocupante es el nivel de involucración de Hungría en los planes de Xi, que ofrece salida al mar a este país interior vía su puerto griego del Pireo. Cabe mencionar que Hungría ostenta conexiones diarias por avión con China, lo cual facilita la interrelación bilateral con afección regional.
Asimismo, el ferrocarril entre Budapest y Belgrado, construido dentro del plan BRI, es clara muestra de la estrategia china. Se estima que se tardará un siglo en devolver la inversión recibida. Como contrapartida, Hungría acepta de buen agrado el apoyo facilitando la llegada de empresas chinas para atacar el mercado dentro de la Unión Europa. Por ejemplo, la industria del vehículo eléctrico (EV) se ha posicionado con una potente inversión de BYD y de productores de baterías.
Latinoamérica y el Caribe han sido tentadas con la inversión china de manera irrechazable, siendo el puerto de Chancay la máxima expresión de la futura dominación china en la región, tradicionalmente bajo tutela norteamericana. Este nuevo puerto va a ser clave en el futuro del comercio internacional y tiene una clara connotación geoestratégica militar. Chancay es el 1er puerto Sudamericano con calado y grúas suficientes para operar los megabuqes que 24.000 TEUS, ostentando Pekín la exclusividad de explotación por 30 años.
El interés chino en la región radica, además de exportar sus productos manufacturados, en importar productos agropecuarios y especialmente minerales. La región ostenta las mayores reservas de cobre, litio, cobalto y tierras raras, además de otros minerales críticos. Las empresas chinas se han posicionado en la zona con significativas inversiones para asegurar su extracción y exportación a sus centros productivos chinos.
Con el regreso de Trump a la Casa Blanca se avecina una nueva Guerra Comercial entre Estados Unidos y China, anunciada a bombo y platillo en la campaña electoral del partido republicano, gravando con nuevos aranceles a los productos extranjeros y especialmente a los chinos, se habla de un 10% y 60% respectivamente. En esta ocasión, China ya está preparada para contraatacar. Por ejemplo, Estados Unidos trató de castigar el desarrollo tecnológico chino prohibiendo exportarles chips. Pues ahora Pekín prohibirá exportar a empresas americanas minerales críticos, como Galio (Ga), Germanio (Ge) o Antimonio (Sb), ingredientes necesarios para la producción de semiconductores, radares, infrarrojos, células solares o catalizadores, además de las aplicaciones en las industrias química, médica o cosmética. La industria armamentística y los EVs requieren estos minerales críticos de manera vital. Cortando la fuente de suministro y manejando su transporte, se complica la producción para cualquier país que no esté alineado con Xi.
El problema americano se acentúa cuando China no importe las producciones agropecuarias norteamericanas, soja, maíz, harina, cerdo o ternera. Ya se han asegurado fuentes alternativas de Sudamérica a mejores precios y controlando el transporte, principalmente de Brasil y Argentina. Esta situación va a resultar crítica para los productores del Mid-West americano, que no van a tener mercado suficiente para absorber sus niveles actuales de producción.
Las inversiones estratégicas del BRI vislumbran los resultados ideados por Xi, asegurándose el suministro agropecuario y de minerales a nivel global, además de su transporte. Veamos cómo reacciona la administración de Trump.
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