Ante rumores sobre un posible cambio de ubicación del PIF publicado en un medio de comunicación, la presidenta Autoridad Portuaria ha sido tajante: “No está sobre la mesa el traslado del proyecto. Lo que se pretende es reforzar técnicamente el terreno actual y adaptar algunos elementos del diseño original para que la obra sea viable”.
Las obras del nuevo Punto de Inspección Fronterizo (PIF), una de las infraestructuras más esperadas por la comunidad portuaria de Las Palmas, se encuentran en fase de replanteamiento técnico debido a un problema inesperado de estabilidad del terreno. La presidenta de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, Beatriz Calzada, confirmó en el Consejo de Administración celebrado hoy que la parcela donde debía levantarse el nuevo edificio presenta serias deficiencias de soporte estructural.
“Cuando se inicia la ejecución real sobre el terreno, se detecta que la capacidad portante de la parcela no es la adecuada para sustentar la estructura tal y como estaba proyectada. Corregirlo implicaría un sobrecoste superior al 20%, el umbral legal que impide continuar con el mismo contrato”, explicó Calzada, apuntando que la alternativa más viable es rescindir el contrato actual y elaborar una nueva propuesta ajustada.
La Autoridad Portuaria había adjudicado a la constructora catalana Comsa el contrato de construcción de nuevas Instalaciones Fronterizas de Control de Mercancías (Ifcm) en el Puerto de Las Palmas por un total de 18.194.931,43 millones de euros. Estos trabajos tienen como objetivo mejorar la capacidad de inspección del Punto de Inspección Fronteriza (PIF) del recinto portuario de la capital grancanaria.
El proyecto del PIF, valorado inicialmente en 12 millones de euros, había salido a concurso en 2022, pero quedó desierto debido a que el presupuesto no cubría los costes reales de construcción. Dos años después, con la autorización del Consejo de Ministros, se volvió a convocar por ese importe de 18 millones de euros.
Las nuevas instalaciones iban a constar de un edificio de dos plantas destinado a concentrar todos los servicios de inspección fronteriza, así como la urbanización de los terrenos adyacentes. Actualmente, los servicios de inspección fronteriza se prestan en dos parcelas independientes en la zona norte del puerto.
Las nuevas instalación debían contar con 26 muelles, 10 más que en las instalaciones actuales, distribuidos en un edificio de dos plantas.
El PIF es una instalación fundamental para el control aduanero y sanitario de mercancías procedentes de terceros países, y su adecuación es clave para garantizar la competitividad del puerto como nodo logístico internacional. La obra, largamente planificada, responde a la necesidad de adaptar las instalaciones actuales a las exigencias europeas y al aumento del tráfico internacional.
Ante rumores sobre un posible cambio de ubicación publicadas en un medio de comunicación, la Autoridad Portuaria ha sido tajante: “No está sobre la mesa el traslado del proyecto. Lo que se pretende es reforzar técnicamente el terreno actual y adaptar algunos elementos del diseño original para que la obra sea viable”, aclaró Calzada.
En paralelo, se está evaluando la eliminación o sustitución de ciertas partidas constructivas para aligerar la carga prevista sobre la plataforma. Esta solución evitaría un traslado, que conllevaría una nueva tramitación urbanística y un mayor retraso.
La situación ha generado inquietud entre operadores y agentes logísticos, que demandan claridad en los plazos. Sin embargo, desde la Autoridad Portuaria se insiste en que se está actuando con la máxima diligencia y rigor técnico para encontrar una solución sólida y definitiva. “La ubicación sigue siendo estratégica. No vamos a mover el proyecto salvo que fuera estrictamente necesario, y a día de hoy no lo es”, sentenció Calzada.
El retraso del PIF se suma a otras incertidumbres urbanísticas en el entorno del puerto, como el desarrollo del proyecto “Puerto-Ciudad”. Aun así, la presidenta quiso enviar un mensaje de confianza: “Estamos dando pasos firmes para resolver problemas históricos y desbloquear infraestructuras clave. El PIF no será una excepción”.






