Desde mediados de la década de los 50, cuando Malcolm Mc Lean se inventó el contenedor que conocemos en la actualidad, se han movido muchas cargas, y muchas más se transportarán. Un contenedor es un recipiente de carga para el transporte marítimo o fluvial, transporte terrestre y transporte multimodal. Se trata de unidades estancas que protegen las mercancías de la climatología y que están fabricadas de acuerdo con la normativa ISO.
Con la generalización de movimientos de carga contenerizada y el tiempo, es normal que el contenedor haya evolucionado desde la caja metálica de Mc Lean, a todos los diferentes formatos, materiales y accesorios actuales.
Hoy ya disponemos de Smart containers o contenedores conectados a través tecnología IoT. Si bien un escaso porcentaje de contenedores DV están conectados, ya más de la mitad de contenedores RF disponen de trackers y medidores de temperatura, presión, humedad, gases o movimiento. Con la tecnología existente, los contenedores ofrecen un seguimiento a tiempo real, lo cual confiere mejoras sustanciales en seguridad y prevención de riesgos, especialmente una vez estibados en el buque portacontenedor o acarreos correspondientes. La inmediata adopción de estas tecnologías en los equipos RF resultó más sencilla, dado que tienen electricidad para su funcionamiento. En el caso de los DV, hemos tenido que esperar a que la tecnología de las baterías haya alcanzado niveles de durabilidad extensa para cubrir todo el proceso de la cadena de suministro.

En la actualidad, las navieras están invirtiendo en la conectividad total de sus servicios, apostando por los trackers y sensores adaptados para el contenedor, tanto RF como DV. Y es que la información es poder, y en tiempo real mucho más poder. Según los expertos del sector, en cosa de 5 años, la mayoría de contenedores estarán conectados, dado que es deseo del cargador y receptor saber dónde está su carga y si está en condiciones óptimas de transporte. Las cifras actuales muestran un crecimiento anual del 20% de contenedores inteligente. Con las tecnologías actuales de conectividad (LPWAN, LoRaWAN, NB-IoT, WiFi, Bluetooth Low Energy o Satélite) se ha logrado optimizar las necesidades de energía, a costes aceptables para su implementación.

El mercado actual lo lideran ORBCOMM, TRAXENS, Globe Tracker y NEXXIOT entre otros fabricantes internacionales, pero ante el crecimiento exponencial de uso, están apareciendo muchas empresas que desarrollan y comercializan estos aparatos, con lo que la evolución y perfeccionamiento son óptimos. Por ejemplo, Globe Tracker acaba de presentar una unidad diseñada para equipo DV con cargador solar que asegura la durabilidad de la batería, con sensores en la parte interior del contenedor de temperatura, humedad, presión, movimiento, gases en el interior del contenedor, localización en tiempo real, alerta de apertura de puertas, sensor de incendios y detectores de impactos.

Lo mejor de este novedoso aparato es que se instala en menos de un minuto. Lograr conectarlo al sistema del cliente es otra historia, dado que estamos en el momento en el que la integración de datos entre el aparato y las plataformas de cliente resultan primordiales. Ahora mismo, muchos equipos de IT de navieras colaboran con los productores de estas tecnologías para la integración en sus ERP, TMS o sistemas de back-office propios. En breve, serán los departamentos de IT de las transitarias las que tendrán que integrar la información para que sea accesible para el cliente desde su móvil. La informática ha llegado a niveles de desarrollo en los que los equipos se comunican vía GSM, LTE o NB-IoT con las plataformas, e incluso hay reportes de la carga en los buques portacontenedores. Sin integración e información a tiempo real, se pierde eficiencia, por lo que los productores se esmeran en asegurar la transmisión de información e integración de sistemas con máxima prioridad.
A nuevos tiempos, nuevas funcionalidades, y el IoT ha llegado al contenedor dry de toda la vida.





