La exposición podrá visitarse hasta el 5 de julio.
El Tinglado 1 del Moll de Costa acoge la exposición «El arte de lo posible y lo improbable» del pintor Rafael Català. La muestra, de carácter inédito, es la mayor retrospectiva que se ha hecho sobre el artista. Reúne más de 140 cuadros del pintor, además de dibujos, bocetos y otras creaciones, que permiten hacer un recorrido por las diferentes etapas pictóricas de Català, que incluyen desde etapas vinculadas a la pintura crítica, pasando por los paisajes abstractos e impresionistas, obras de estilo expresionista, hasta el hiperrealismo, que supone la culminación de su trayectoria gracias a un dominio virtuoso de la luz, los blancos y las transparencias plasmadas con pintura al óleo, lo que confiere un punto místico a sus creaciones. La exposición podrá verse hasta el 5 de julio.
«El arte de lo posible y lo improbable» permite descubrir la obra de un pintor prolífico, desde las primeras creaciones de juventud, cuando estudiaba en Valencia, hasta las diferentes etapas de plenitud artística desarrolladas en Tarragona. “Rafael Català vivió una vida dedicada a la pintura y esta exposición es una retrospectiva de su obra y, por extensión, también de su vida”, explica su hijo y comisario de la muestra, Rafael Català.

Personalidad pictórica
Rafael Català es uno de los grandes nombres del panorama artístico de Tarragona del siglo XX y principios del XXI. El artista compaginó su faceta creativa con la docente, siendo profesor entre 1960 y 1994 en la Universidad Laboral, la Escuela de Maestría Comte de Rius y la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona. “Fue uno de los pesos pesados de la escena artística de Tarragona. Tenía una personalidad pictórica muy marcada que lo hace muy difícil de catalogar”, comenta Rafael Català hijo.
La exposición realiza un recorrido exhaustivo por las diferentes etapas pictóricas de Català, lo que permite al visitante ver su evolución. Así, en las obras de la década de los 60, sus pinturas presentan una carga temática y de compromiso social, implicada en la miseria de los seres desfavorecidos. Progresivamente, su obra pasa de la pintura crítica y de denuncia a la escena de género, reproduciendo escenas tanto interiores como exteriores basadas en la cotidianidad.
Asimismo, la muestra incluye ejemplos de la producción paisajística de Rafael Català, creada entre 1965 y 1985. Los cuadros expuestos muestran cómo varía su concepción del paisaje, desde la abstracción más absoluta hasta el impresionismo mediterráneo de sus últimos paisajes.
Captar la vida de las naturalezas muertas
Las escenas de género son la culminación de la obra de Català y uno de los grandes atractivos de la exposición. A pesar de reproducir detalles de escenas cotidianas dentro de los hogares, los óleos de Rafael Català no pueden definirse como naturalezas muertas. Las composiciones captan la huella de la presencia humana gracias a un juego de luz que puede definirse como místico.
“Representar transparencias con pintura al óleo es el mayor reto y mi padre lo hacía con un gran virtuosismo”, asegura Rafael Català hijo. Esta capacidad para crear escenas sugerentes que juegan con lo real, lo posible, y la percepción fantástica, lo improbable, es una de las principales características de la obra de Català y el hilo conductor de la exposición.






