Estados Unidos construye menos del 1% de los buques comerciales a nivel mundial, mientras que China produce aproximadamente el 50%.
El presidente Donald Trump firmó el pasado 9 de abril una orden ejecutiva histórica destinada a restaurar la supremacía marítima de Estados Unidos. Esta iniciativa, considerada la más ambiciosa desde la Segunda Guerra Mundial, busca revitalizar la industria naval estadounidense y contrarrestar la creciente influencia de China en el sector marítimo global, según publica The White House.
Un plan integral para la revitalización marítima
La orden ejecutiva establece la creación de un Plan de Acción Marítima (MAP, por sus siglas en inglés), que delineará estrategias específicas para reconstruir y fortalecer la resiliencia de la industria marítima estadounidense. Este plan abordará desde la modernización de astilleros hasta la expansión de la flota comercial bajo bandera estadounidense.
Entre las medidas destacadas se incluye la creación de un Fondo de Seguridad Marítima, que proporcionará financiación constante para programas marítimos, y un programa de incentivos financieros para fomentar la inversión privada en la construcción naval. Además, se desarrollarán Zonas de Prosperidad Marítima, inspiradas en las «Opportunity Zones» previamente implementadas, para incentivar la inversión en comunidades costeras.
Respuesta a la dominancia china en el sector
El presidente Trump ha señalado que décadas de negligencia gubernamental han debilitado la capacidad marítima de Estados Unidos, permitiendo que China tome la delantera. Actualmente, Estados Unidos construye menos del 1% de los buques comerciales a nivel mundial, mientras que China produce aproximadamente el 50%. Además, el 96% de los contenedores utilizados en el comercio global son fabricados por China, y el 80% de las grúas portuarias en Estados Unidos son de origen chino.
Para contrarrestar esta tendencia, la orden ejecutiva instruye al Representante de Comercio de Estados Unidos (USTR) a recomendar acciones frente a las prácticas anticompetitivas de China en la industria de la construcción naval. Asimismo, se ordena al Secretario de Seguridad Nacional que refuerce la recaudación de tarifas portuarias y otros cargos sobre la carga extranjera que ingresa al país, evitando la evasión a través de Canadá o México.
Fortalecimiento de la seguridad nacional y la presencia en el Ártico
El plan también contempla el fortalecimiento de la seguridad nacional mediante la expansión de la flota de buques comerciales que operan internacionalmente bajo bandera estadounidense, así como aquellos que navegan entre puertos nacionales. Además, se desarrollará una estrategia para asegurar el liderazgo de Estados Unidos en las vías navegables del Ártico, en respuesta a la creciente presencia de naciones extranjeras en la región.
Para apoyar estos objetivos, se ampliará la formación y educación de marinos mediante inversiones en la Academia de la Marina Mercante de Estados Unidos y la expansión de oportunidades de capacitación. El Secretario de Defensa también evaluará opciones para invertir y expandir la base industrial marítima, incluyendo la construcción y reparación de buques, las cadenas de suministro de componentes y la infraestructura portuaria.
Colaboración internacional y apoyo bipartidista
La administración Trump ha expresado su intención de trabajar con aliados y socios para alinear políticas comerciales que interrumpan las prácticas no basadas en el mercado de China en las cadenas de suministro y sectores logísticos internacionales. Este enfoque ha recibido un inusual respaldo bipartidista, con legisladores de ambos partidos apoyando iniciativas para reconstruir la base industrial marítima de Estados Unidos y expandir el transporte comercial bajo bandera estadounidense.
Implicaciones para el sector marítimo internacional
La implementación de este plan podría tener repercusiones significativas en el comercio marítimo global. La imposición de nuevas tarifas a buques y equipos de carga de origen chino, junto con incentivos para la construcción naval nacional, podría alterar las dinámicas actuales del mercado. Además, la estrategia para aumentar la presencia estadounidense en el Ártico podría intensificar la competencia geopolítica en la región, donde el deshielo ha abierto nuevas rutas de navegación y oportunidades económicas.
Para los actores del sector marítimo internacional, especialmente en Europa y Asia, será crucial monitorear la evolución de estas políticas y evaluar sus posibles impactos en las cadenas de suministro, la competencia en la construcción naval y las alianzas comerciales.





