Dentro de su visión de futuro, Fran González, delegado especial del Estado de la Zona Franca de Cádiz, durante la entrevista realizada a Gran Canaria donde además intervino en el podcast “Conversaciones Francas”, dedica una parte significativa a valorar el papel y el potencial de la Zona Franca de Gran Canaria, dibujando un panorama de colaboración y no de competencia, donde la suma de fuerzas es la verdadera clave del éxito.
Reconocimiento a una Labor «Magnífica» y Especializada
Lejos de cualquier rivalidad, las palabras de González hacia su homólogo en Gran Canaria son de cercanía y apoyo. Ante la pregunta de qué consejo le daría, su respuesta es humilde y elocuente: “Yo no me atrevería a darle ningún consejo al delegado de la Zona Franca de Gran Canaria porque insisto, creo que está haciendo una magnífica labor”.
González identifica a Gran Canaria como un modelo de especialización, destacando que, unida a su ubicación estratégica, la convierte en un actor fundamental en el mapa nacional e internacional.
Apoyo explícito a la expansión y al crecimiento
Fran González también mostró apoyo directo y sin fisuras a la necesidad de crecimiento de la Zona Franca canaria. González demuestra estar al tanto de los desafíos y oportunidades de la isla, afirmando que: “Me consta que hay una necesidad de ampliación de terrenos, de espacios por parte de la zona franca de aquí de Gran Canaria, la cual además apoyo”.
Este respaldo se fundamenta en una evidencia clara: la demanda del propio tejido productivo. “Viendo que ya necesita crecer en espacio es necesario y sobre todo porque he podido también conocer cómo hay empresas que están pidiendo el poder crecer desde el punto de vista de que además sean espacios fiscales”, explica. Su postura refuerza la idea de que el crecimiento de una zona franca es beneficioso para todo el sistema.
Sinergias para la internacionalización: El eje Cádiz-Canarias-América
La colaboración entre Cádiz y Gran Canaria se presenta como un eje natural y estratégico para la conquista de nuevos mercados, especialmente en África y América Latina. González subraya la importancia de este «hermanamiento», que se materializa en una proyección conjunta hacia el exterior. “Esa conexión de Gran Canaria, con la península, la península con las Islas Canarias, con África, con América, claramente es un vehículo que creo que podemos usar y para el que estamos demostrando que somos útiles”, señala.
Además, elogia la red de contactos ya establecida desde las islas, reconociendo que “el delegado de Gran Canaria tiene una red magnífica de colaboraciones tanto en la parte de África como América Latina”. En este sentido, más que competir, la propuesta es complementar esfuerzos y presentarse ante el mundo como un frente unido y robusto, capaz de acompañar a las empresas españolas en su aventura internacional y de atraer inversión extranjera de manera coordinada. Es, en definitiva, un trabajo “colegiado, de manera ordenada, de poder complementarnos entre las distintas zonas francas” que, según González, es la fórmula que genera fortaleza y sinergias.
La Economía Azul como eje estratégico y sostenible de la Zona Franca de Cádiz
En los últimos años, la Zona Franca de Cádiz ha iniciado lo que podría considerarse su reinvención más profunda. Impulsada por una nueva visión que emergió con más fuerza tras la pandemia, la institución ha abrazado la economía azul como su principal eje estratégico. Pero no se trata de un concepto vacío o una simple etiqueta de marketing; es una filosofía integral que impregna cada proyecto y cada decisión.
¿Qué es la Economía Azul para la Zona Franca de Cádiz?
Fran González es contundente al definir su enfoque: “o es sostenible o no es economía azul”. Esta afirmación encapsula la esencia de su estrategia. La economía azul que promueve Cádiz no es meramente azul, sino, como a él le gusta describirla, “más turquesa, ese verde azulado que lleva impreso, lleva con una seña de identidad clara esa sostenibilidad”.
Este concepto «turquesa» se sustenta en tres pilares fundamentales:
1. Sostenibilidad medioambiental: Respeto y protección de los recursos marinos.
2. Sostenibilidad social: Generación de oportunidades y empleo en el entorno cercano.
3. Sostenibilidad económica: Creación de riqueza y un tejido empresarial robusto que mira hacia el mar.
Se trata, en definitiva, de una economía circular, verde y azul que utiliza la innovación y la tecnología para aprovechar de forma responsable las oportunidades que ofrecen los océanos.
IncubAzul y Blue Core: De la Idea a la Consolidación Empresarial
IncubAzul es la punta de lanza de esta nueva era. Como su nombre indica, es una incubadora y aceleradora de empresas enfocada en estadios tempranos: ideas y conceptos que buscan soluciones tecnológicas a problemas complejos en sectores vinculados al mar, como la logística, la acuicultura o las energías renovables. La Zona Franca no solo ofrece un espacio físico, sino que acompaña a estas startups con “una estrategia de mentorización de recursos de carácter técnico y tecnológico”, puliendo los proyectos y acercándolos a rondas de financiación. Para González, IncubAzul es mucho más que un programa, ya que “nos ha cambiado como zona franca la mirada de cómo entender en este caso la economía azul”.
Para aquellas empresas que ya han superado la fase de incubación y necesitan escalar, la Zona Franca ha desarrollado Blue Core. Este programa ofrece un acompañamiento en una etapa de consolidación, ayudando a las empresas a adquirir maquinaria, expandir sus líneas de negocio y encontrar nuevos espacios para crecer, con el objetivo último de que este tejido empresarial se arraigue en la provincia.
Un compromiso pionero con la descarbonización
Quizás el proyecto más ambicioso y que mejor representa la filosofía «turquesa» es el plan de descarbonización Carbono Azul. Fran González lo describe como la iniciativa que casi “cuadra ese círculo” de la sostenibilidad. El proceso es metódico y ejemplar:
1. Auditoría: Se ha medido la huella de carbono de todos los espacios del consorcio, que suman más de 2,5 millones de metros cuadrados.
2. Reducción: Con esa «foto» de su impacto, se ha trazado una hoja de ruta de inversiones para rehabilitar los espacios existentes y reducir al máximo las emisiones.
3. Compensación: Conscientes de que no se puede eliminar el 100% de la huella, la Zona Franca ha encargado a la Universidad de Cádiz un estudio para identificar salinas y esteros degradados que puedan ser recuperados y convertidos en sumideros naturales de carbono.
Este proyecto no solo busca la ansiada certificación de huella de carbono cero para ofrecer una ventaja competitiva a sus empresas, sino que además convierte estos espacios naturales recuperados en laboratorios vivos para que las startups de IncubAzul realicen sus ensayos, cerrando así un ciclo perfecto de innovación y sostenibilidad.





