El aumento del 7% interanual en las importaciones chinas de mineral de hierro desde finales de junio está sosteniendo el mercado de graneles sólidos, impulsando el Baltic Capesize Index (+5%) y reforzando la demanda de transporte en términos de toneladas·milla, según el informe semanal más reciente de BIMCO. Sin embargo, una demanda interna de acero más débil de la prevista está provocando un aumento de los stocks portuarios de mineral; que han alcanzado su nivel más alto de los últimos ocho meses y están provocando incertidumbre sobre la evolución de los volúmenes en los próximos meses.
El repunte de las compras chinas parece estar impulsado por las expectativas de un mayor gasto público y por una mejora de la actividad manufacturera anticipada por el índice de gestores de compras Caixin (PMI). Estos factores han contribuido también a la recuperación de los precios internacionales del mineral de hierro, que se habían mantenido débiles entre abril y julio.
La producción de acero en China cayó un 3% en el tercer trimestre de este año, respecto al mismo periodo de 2024 y es probable que haya mantenido dicha tendencia al inicio de este cuarto trimestre, en contra de las expectativas del mercado. La crisis del sector inmobiliario sigue lastrando la demanda interna, ya que la construcción no ha logrado recuperarse desde niveles ya por sí reducidos.
China es el mayor importador mundial de mineral de hierro y recibe alrededor del 74% de las importaciones globales. De ellos, en torno a un 63% procede de Australia y un 22% de Brasil. La mayor parte de estos tráficos se llevan a cabo en buques capesize y concentran aproximadamente el 57% de la demanda mundial de transporte en términos de toneladas·milla de este segmento. Esta elevada concentración hace que cualquier cambio en la demanda china tenga un impacto directo en los fletes y en la utilización de la flota capesize.
De cara al futuro, las perspectivas para la demanda china de acero siguen siendo moderadas. La Asociación Mundial del Acero (World Steel Association, WSA) prevé una contracción cercana al 1% en 2026, que refleja la menor demanda de la industria manufacturera y de las infraestructuras. Mientras, se espera que la crisis inmobiliaria toque fondo.
El aumento de las exportaciones chinas de acero podría proporcionar cierto apoyo a la producción nacional, pero difícilmente compensará por completo la debilidad de la demanda interna. Además, el potencial de crecimiento de dichas exportaciones puede verse limitado por el incremento de las barreras comerciales al acero chino en distintos mercados.
Pese a unas previsiones poco halagüeñas para la producción china de acero, las importaciones de mineral de hierro podrían mostrar una evolución algo más favorable. El aumento de la capacidad minera mundial está intensificando la competencia de precios entre el mineral importado y los suministros propios chinos de menor calidad, lo que puede favorecer las importaciones. Asimismo, la entrada progresiva de nuevos proyectos mineros en terceros países, como el de Simandou en Guinea, podría alargar las distancias medias de navegación y aumentar las toneladas·milla para los capesize.






