Las ratas desde tierra firme pueden embarcar en los buques deslizándose por las estachas de amarre, o incluso nadando y trepando por las cadenas de las anclas cuando los barcos están fondeados. Cualquier alimento en la nave podría atraer a estos roedores, pero hoy en día, y por suerte, los buques están formados por muchos compartimentos estancos. Por ello, aunque las ratas logren subir a bordo, lo tendrán mucho más difícil que en la antigüedad para desplazarse, esconderse o buscar alimentos en el interior de los barcos.
El efecto negativo de los roedores
Los sistemas existentes, baratos y sencillos, para conseguir que los buques sean “a prueba de ratas” son similares a los terrestres, pero se aplican de diferente manera.
El temor a los roedores por parte de los humanos es bien conocido, pero su presencia y la existencia de otros elementos indeseables (excrementos, mal olor, etcétera), acompañada de posibles enfermedades, se agrava con la aparición de otros efectos nocivos. Estos animales se pueden llegar a comer instalaciones eléctricas, o como mínimo, provocar averías en los equipos y sistemas. Pero una vez que detectemos los excrementos, ya será tarde. Y como para evitar curar, no hay nada mejor que prevenir, existen maneras de intentar impedir el acceso de los roedores a los buques.

Protecciones anti-roedores
Existen sistemas ya conocidos para exterminar a los ratones ya embarcados, pero para evitar el acceso de los roedores a bordo, se dota a los buques de protectores en las líneas de amarre. Estos elementos consisten en unos simples discos (o conos), que inicialmente eran metálicos, que evitan que las ratas puedan acceder al buque. Estos dispositivos, a modo de barreras, impiden el paso, pero también tienen la función de intentar deshacerse de los roedores, sin matarlos. El funcionamiento es simple: cuando el ratón alcanza el disco, el elemento gira, y el roedor cae al agua.
Para su colocación el dispositivo se puede dejar caer sobre la amarra, y se mantiene en su posición mediante un cabo unido a un punto fijo del buque. Existen diferentes modelos y patentes de este tipo de protecciones, pero una de las más antiguas es de 1901, y pertenece al londinense Benjamin Joseph Conoley. En 1924 el californiano Samuel Cheely de Lodi patentó un sistema formado por dos piezas metálicas semicirculares sujetas una a la otra en un punto, para encajar en la amarra. E incluso existe una patente de 1913, que capturaba al roedor. En 1950 apareció en EE. UU. la primera patente con el disco en forma cónica, aunque ya se usaban con anterioridad otros sistemas similares.

Sistemas actuales
Hoy en día los sistemas actuales son parecidos a los patentados a principios del siglo XX, pero con pequeñas diferencias dependiendo del tipo de buque protegido, y del tamaño de las estachas utilizadas en el amarre.
También existe un mecanismo fabricado en impresión 3D y dotado de dos medios discos de acero inoxidable, pivotantes, que se abren para dejar pasar la amarra, y después se cierran. Este diseño hace que la instalación sea muy rápida y se adaptan de manera muy eficaz a diferentes diámetros de cabos de amarre.
La marina deportiva también se preocupa, y mucho, por escapar de estos invasores. En embarcaciones pequeñas los daños provocados por los roedores pueden llegar a ser de gran impacto, por lo que estos discos son de gran utilidad. Suelen ser de material plástico, y la sección central a menudo está fabricada en caucho, para un ajuste perfecto en el cabo de amarre. A veces llevan unos juegos de gomas para que los discos se adapten mejor al diámetro del cabo o cadena.
La “Bonifaz” también los usa
Por si a alguien le queda la duda, en esta nueva era de gemelos digitales, y sistemas de servicios integrados, los nuevos buques de guerra siguen utilizando los sistemas de discos tradicionales para protección ante los roedores. La mismísima especificación de la fragata “F-110 Bonifaz” pose un requisito para dotar de estos sistemas de protección al buque.
Además, en los lugares donde se almacena, prepara y consume comida; así como en los que se acumulen o eliminen desperdicios y basura, existirán medios para garantizar una desratización eficaz. En la medida de lo posible, los huecos pequeños de las basadas de los equipos, estanterías, taquillas y elementos similares se cierran con chapas metálicas.

Museo marítimo de Aland
En el Museo Marítimo de la ciudad de Mariehamn, en las islas Åland (Finlandia), encontramos una curiosa referencia a estos discos anti-roedores, y a sus capturas. Este museo es considerado uno de los mejores museos del mundo relacionados con los barcos de vela mercantes.







