La Fundación Puertos de Las Palmas, que cayó en un agujero «negro» tras detectarse algunas irregularidades hace unos años, transita sin pena ni gloria, por el tiempo y el espacio portuario de Las Palmas.
La Autoridad Portuaria de Las Palmas lleva años intentando que Puertos del Estado le dé una respuesta a las opciones de continuidad que tiene, aunque parece que todo pasa por que la Fundación asuma y liquide una deuda que tiene con el organismo portuario a cuenta de la cesión del edificio Fundación Puertos de Las Palmas. Resuelto ésto, probablemente se avanzaría en su privatización, una instrucción, por cierto dada desde el propio Puertos del Estado, pero sin posibilidad de solución hasta que no se resuelva el entuerto mencionado.
Los patronos, por su parte, la dan por muerta si alguien no asume esa deuda, alguien distinto a la propia Fundación, especialmente si se pretende su privatización y que éstos asuman todo o parte de esa deuda.
Mientra esto se dirime, la Fundación, sin prácticamente personal salvo su gerente en funciones, por cierto sin muchas funciones dado el estado de parálisis de la institución, y con una persona más en su plantilla que previsiblemente deje de estarlo en breve, está de enhorabuena. En sus manos, para que no se queden anquilosados sus recursos humanos, ha caído un proyecto subvencionado públicamente para participar en el desarrollo de rutas de turismo pesquero sostenible, en este caso en el Puerto de Las Palmas. Desconocemos el importe, pero debiera ser una inyección de moral a una institución que ha representado mucho del prestigio de Puertos de Las Palmas y que ahora está en horas muy bajas.
Este proyecto, en colaboración con otras fundaciones nacionales, como Fundamar o la Fundación Valenciaport, necesitará de contrataciones externas para su desarrollo. Esperamos ver esa convocatoria pública o licitación, para que no tengamos que volver a pensar que donde hubo siempre queda, y que el dedo arbitrario de la elección de proveedores sigue instalado en ésta que fue una emblemática institución, aunque sea a través de fórmulas legales como las licitaciones de contratos menores por invitación.






