Encaramos la Semana Santa sumidos en plena pasión arancelaria. El juego comercial de Trump cambia de forma a diario, afectando al mundo entero, modificando los patrones de consumo de la gente y manteniendo en vilo a la mayoría de empresas internacionales.
Donald J. Trump, como buen cristiano que dice ser, debe estar respetando los tiempos de la Semana Santa, dado que otorgar una tregua para los aranceles recíprocos resulta, cuanto menos, misericordioso para el comercio mundial, manteniendo en vilo a exportadores, importadores, accionistas y el mundo en general. Muchas cosas van a pasar en los próximos 90 días sin lugar a dudas.
La verdad es que no hay quien se aclare. En estos momentos tenemos activos los primeros aranceles anunciados por la administración de Trump. Castigo a sus vecinos con un 25% para todo bien importado de Canadá o México. Otro 25% a los automóviles importados, sin importar de qué parte del mundo provenga, excepto China. El enemigo chino se queda con un arancel del 145%, y se mantienen los del acero y aluminio. Los aranceles pospuestos son los recíprocos por país que anunció Trump en el día de la Liberación americana el pasado 2 de abril en la Rosaleda de la Casa Blanca en Washington.

El mundo entero quedó atónito con el anuncio y la forma esperpéntica en la que se fijaron estos nuevos niveles arancelarios propuestos. Las bolsas de valores se tambalean, mientras las industrias andan desconcertadas ante la potencial situación venidera.
En la estrategia empresarial, pseudo-militar, no es recomendable batirse en diversos frentes. Ir paso a paso, victoria a victoria, resulta más eficiente que entablando batalla con todo el mundo. El problema de Trump es que parece querer pelea con todos, no sólo con China o sus vecinos territoriales, y los potenciales efectos resultarán catastróficos para el consumidor americano, dado que la inminente inflación va a poder con muchos hogares yankees que viven al día, sin ahorro alguno y con deudas al banco o tarjeta de crédito.
La escalada arancelaria con China es batalla dura, Pekín aplicará un 125% de tasa a las importaciones norteamericanas desde este sábado 5 de abril. Obviamente, con niveles de 125% o 145%, el intercambio comercial resulta imposible. La frustración que se va a generar entre los consumidores de TEMU, Shein o Aliexpress va a resultar difícil de contener. El descontento del populacho puede tornarse en contra de Trump, dado que el período transitorio que comenta el presidente americano acaba con el bienestar y felicidad de la clase media y baja. A los ricos, los aranceles no limitarán sus patrones de consumo, pero los efectos colaterales les empobrecen de igual manera. En esta semana de Pasión, las bolsas de todo el mundo navegan en un carrousel de abruptas subidas y bajadas, en función de las noticias que emanan de la Casa Blanca. La realidad es que los billones perdidos en valores son un aspecto a considerar.
Los efectos del petróleo, la deuda americana y el dólar son factores críticos en el momento actual, dado que parecen marcar el devenir de la política Trumpiana, que tiene afección global. Esperemos a ver la potencial Resurrección de Trump en días venideros.






