El Tribunal Superior de Justicia de Canarias hizo pública hoy la sentencia de confirmación contra los suministradores de agua de Poema del Mar por el delito de proceso penal de enriquecimiento ilícito y estafa continuada en grado de tentativa a penas de nueve meses de prisión, inhabilitación por el mismo período y multa de 6 euros diarios durante cuatro meses y quince días, al margen de sufragar los costes procesales, tal y como ya indicó en primera instancia el 18 de octubre de 2021.
Los hechos condenados se remontan a noviembre de 2017 tras la firma del convenio de suministro de la empresa Cubas Ojeda con el Acuario Poema del Mar, sito en el recinto portuario de Las Palmas de Gran Canaria, hasta la puesta en funcionamiento de la planta desaladora que actualmente funciona en el centro de ocio. El contrato suscrito exigía la presencia permanente de personal de la empresa suministradora para comprobar el nivel de agua de los tanques y suministrar, mediante cubas, las necesidades que hubiese. El ya condenado entregaba diariamente al jefe de mantenimiento de Poema del Mar los albaranes en que se fijaban unas cantidades y aquí es donde hacía constar un volumen mayor de agua a la que en realidad suministraba «con ánimo de obtener enriquecimiento ilícito, así como que el agua procedía del pozo Fraindagua, cuyo nivel de PH era el más adecuado para el acuario, pese a que el agua suministrada procedía de ese, pero también de otros pozos» que presentaban unos niveles de ósmosis y PH diferentes a los que eran exigidos, llevando cubas de agua potable -con un costo de 4.50€/m3, frente a los 11€/m3 de la osmotizada y contratada- y cobraba por la segunda, cuando en realidad era simplemente agua potable. En este sentido llegó a facturar 33.389 metros cúbico de agua, por un precio de 286.651 euros, pero realmente suministró 18.355 metros cúbicos que tenían un coste de 127.694 euros.
El 16 de enero de 2018 comenzó a funcionar la planta desaladora del acuario, aunque no a pleno rendimiento, de modo que el agua restante que se precisaba se seguía adquiriendo a Cuba Ojeda. «Comoquiera que a partir de ese momento el acuario necesitaba menor suministro externo de aguas, el acusado, guiado por el mismo ánimo de lucro, además de declarar en los albaranes mayor cantidad de agua de la que verdaderamente suministraba, en ocasiones procedía a cerrar la válvula de aporte de la desaladora, impidiendo que ésta abasteciese a los distintos tanques y fuese necesario complementarlos a través de cubas», hechos probados y confirmados por testigos y la Guardia Civil.
Tras la declaración de testigos y los informes periciales se comprobaron los hechos denunciados por Poema del Mar, el TSJC confirma la sentencia para la que ya no caben más recursos.








