A uno días para que se ponga fin al Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas, la SEPI ultima el estudio de las peticiones de las compañías, entre ellas, la solicitada por Naviera Armas Trasmediterránea, valorando el reparto de los últimos rescates.
La entidad estatal parece que ya ha tomado alguna decisión, que afecta directamente a Naviera Armas. El grupo, que solicitó una inyección de 125 millones de euros, no recibirá el impulso del Gobierno. La SEPI ha dado carpetazo a la operación, alegando que no le convence el proceso de reestructuración de deuda de la compañía, siendo el orden de prelación el principal escollo.
Según cuenta El Confidencial, los acreedores cobrarían primero si la empresa quebrase en un futuro. En este caso serían JP Morgan, Barings, Bain y Cheyne Capital, que accedieron a convertir cerca de 250 millones de préstamos en acciones de la naviera.
De igual manera, otras fuentes desvelan que cualquier enfrentamiento judicial dependería de las leyes de Luxemburgo en lugar de las españolas, un hecho que tampoco convence a la organización.
De este modo, el ejecutivo da la espalda a una compañía clave para la conexión entre las islas y la Península, además de para el famoso paso del Estrecho. Naviera Armas es la segunda empresa del sector turístico que ha recibido el «no» de la SEPI, ya que a Room también se le negaron recientemente 52 millones de euros.
En paralelo, ante esta situación, y ante lo complejo de la situación económica, con una inflación por las nubes, los combustibles en máximos históricos y un contexto geopolítico de dimensiones y consecuencias impredecibles, Naviera Armas Trasmediterránea explora con cierta celeridad nuevas vías de financiación, en un ejercicio que se presenta optimista y que según el grupo consolidaría su solvencia, y estas operaciones quieren garantizar que las fluctuaciones se podrán asumir sin mayores consecuencias.







