Dícese en lógica, que una falacia es un argumento que parece válido, pero en realidad no lo es. Los fletes, son una claro exponente, hasta una pareidolias se ven hoy por hoy en el mercado contenerizado.
Fijar el precio de las cosas o servicios es una de las claves de cualquier negocio. Hay que establecer un precio en el que vendedor/proveedor, intermediarios y compradores salgan todos ganando. Es una fórmula básica de la economía moderna para un mercado libre. El problema que existe en el sector del transporte marítimo contenerizado es el oligopolio consentido que hay en la actualidad. En pocos años hemos pasado de tener más de una veintena de navieras globales, que han ido sucumbiendo a sus pérdidas, desapareciendo o siendo compradas por otras mayores.
Ahora tenemos menos de una decena de navieras que podamos considerar globales, y la concentración va in crescendo, sobre todo cuando hace unos años, las navieras copiaron a las aerolíneas y establecieron alianzas para la gestión de servicios marítimos compartidos. En esas épocas pasadas, consentir el oligopolio que significa tener un mercado operado por 3 o 4 grupos, pues la verdad que resultó necesario para que las sufridas navieras pudieran minimizar pérdidas o al menos resultar más eficientes en el fletado de buques en línea regular. Pero las situaciones cambian, y ahora mismo, el control del mercado que están ejerciendo las 3 reconfiguradas alianzas al comercio global es notable.

El flete marítimo depende de una serie de factores que no son constantes, por lo que es lógico un mercado natural en el que el precio oscile en función de la oferta y la demanda. El cruce de las curvas muestra el precio lógico, así como el volumen de transacción óptimo. En la Economía Clásica, esta ecuación se analiza bajo la premisa de Ceteris Paribus (resto de factores constantes). Cuando hay factores exógenos que alteran el equilibrio alcanzable, el mercado se distorsiona. Un mercado oligopolista se caracteriza por que los pocos proveedores pueden fijar precios de manera subversiva, tácitamente, ante demanda creciente y debilidad en el lado de la compra.
En el contexto del 2025 entrante, está por ver si las botaduras de nuevos megabuques ayudará a mantener unos niveles de flete estables, dado que los flujos de carga pueden alterarse políticamente. La deslocalización de la gran producción global provocará alteraciones en las rutas y capacidades.
Cabe mencionar que, en contra de lo que opina el cargador, el flete es reflejo del alquiler del espacio del contenedor, no el viaje marítimo. El Bill of Landing ampara a las navieras a entregar el contenedor en el destino contratado cómo y cuándo mejor le sea posible…





