En estos días de junio se cumple el 120 aniversario de la creación, a instancias del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, de la Junta de Obras de los Puertos (plural) de La Luz y de Las Palmas (en adelante JOP) el 16 de junio de 1905 por Real Orden del Ministerio de Agricultura, Industria, Comercio y Obras Públicas, para hacerse cargo del flamante y recién construido Puerto Refugio de La Luz cuyas obras se habían recepcionado en 1903. Y digo creación de la JOP el 16 de junio, ya que la constitución formal no fue hasta el 07 de diciembre de 1905 y en Santa Cruz de Tenerife, capital de la entonces provincia única de Canarias, dando pie al organismo del que hoy la Autoridad Portuaria de Las Palmas es su heredero.
Entonces, ¿Qué ocurrió para que, al puerto de La Luz, algunos lo llamen con ese artificioso “nombrecito” de puerto de La Luz y Las Palmas?
Pues bien, pasaron apenas sesenta años de la creación en 1905 del órgano que administraba nuestro puerto, y que los ciudadanos de la capital conviviésemos con el muelle viejo de Las Palmas frente al parque San Telmo; y además en la distancia la presencia del nuevo puerto que decía Domingo Rivero refiriéndose al puerto de La Luz en su poema El muelle viejo. En esos principios de los 60s del pasado siglo, si alguno hubiese dicho eso de “La Luz y Las Palmas”, lo hubiesen tratado de tolete p’arriba, ya que a la vista de todos los habitantes de la ciudad estaba el Muelle de Las Palmas con Galdós en San Telmo y en otra parte al norte de la ciudad, el Puerto de La Luz al pie y abrigo de su Isleta.
Acaecieron a finales de los sesenta y principios de los setenta del siglo pasado dos hechos que posiblemente están en el origen del “nombrecito” dado por los toletes al puerto. Uno el cambio en la Ley de Puertos y dos el inicio de los rellenos al mar en el frente marítimo del naciente de la ciudad.
En efecto, en 1968 se aprobó la Ley 27/1968, de 20 de junio, sobre Juntas de Puertos y Estatuto de Autonomía, que pretendía organizar en un nuevo formato administrativo el devenir histórico de las variadas realidades de los puertos españoles. Creándose por esta Ley, por un lado, el Organismo Autónomo Junta de Puerto (desaparecía lo de “obras”) para los principales puertos o mayores del país y los de la Comisión Administrativa Grupo de Puertos, comúnmente llamados grupo de puertos menores.
Dicho y al hecho, el funcionario secretario de la Junta de Obras de los Puertos de La Luz y de Las Palmas (JOP), anota en el libro de actas (folio 186) del organismo de la reunión que a efectos tubo la Comisión Permanente de la JOP el 24 de julio de ese año, bajo la presidencia de D. Diego Vega Sarmiento, “Comunicaciones de la Dirección General de Puertos, circular conteniendo disposición sobre cambio de denominación de este organismo, que deberá ser en lo sucesivo Junta del Puerto de la Luz y Las Palmas”. Y de esa forma se suprimió la S y el plural Puertos y cualquier referencia a los ochenta años de historia juntos de los dos puertos que tenía la ciudad, ya que la JOP administraba dos puertos, el viejo y el nuevo, y aparece el ridículo nombrecito en singular de Puerto de la Luz y Las Palmas.
¿Pero ese cambio del nombre del organismo que pasaría desapercibido para la mayoría de la ciudadanía, podemos admitir que fue el origen de la majadería del nombrecito compuesto?
Como dije más arriba, en esos años ocurrieron dos cosas, una nueva Ley y unos rellenos al mar.
A finales de los años cincuenta y sobre todo en los sesenta del pasado siglo, comenzó el relleno del mar de la costa de naciente de la ciudad, primero entre San Telmo y la desembocadura del Guiniguada, sepultando la antigua playa de Triana y posteriormente el muelle viejo de Las Palmas, y más concretamente entre 1966 y 1970, los rellenos de la avenida marítima, lo que produjo un gran cambio en la fisonomía de toda esa parte de la ciudad, con lo que a partir de los años setenta, para “los nuevos”, habían perdido la visión del muelle viejo, el muelle de Las Palmas, y con el tiempo los que decían eso de La Luz y Las Palmas, ya no se les podía llamar “tolete”, si acaso despistado o nuevo, y para los que éramos peninsulares (porque éramos de la península de La Isleta), a los del nombrecito compuesto decíamos que eso era cosa “de los de Las Palmas” que no sabían del puerto, el nuestro y único, el de Nuestra Señora de La Luz y su icónica imagen de Luján Pérez.

Pasa el tiempo, y para el mundo marítimo internacional éramos simplemente Las Palmas, o como mucho Las Palmas Port. Para los locales de la península isletera y portuarios, era La Luz o simplemente El Muelle, ya que una cosa era la zona norte de la ciudad: El Puerto y otra cosa era el lugar de trabajo: El Muelle, o sea, donde los barcos, que era como llamábamos los indígenas al puerto, y se dejaba para los nuevos y poco conocedores de lo nuestro, de esa herejía de La Luz y Las Palmas.
A finales de 1992, llega otra nueva Ley de Puertos que es la vigente, la Ley 27/92 de Puertos del Estado y Marina Mercante de 24 de noviembre de 1992 (TRLPEyMM 2/2011), que entre otras cosas va a dar marco a los puertos transferidos a las Comunidades Autónomas de aquellos llamados puertos menores, que se denominarían de interés autonómico, y los de interés general o del Estado, que en adelante se enmarcarían dentro de las nuevas Autoridades Portuarias. Es esta Ley 27/1992, la que zanja la mezcla de topónimo (La Luz) y el nombre de la instalación (Las Palmas), ya que en sus disposiciones finales y Anexo I viene a decir: …. “Puertos de interés general – Son puertos de interés general y por lo tanto, y de acuerdo con el artículo 149.1.20.a de la Constitución Española, competencia exclusiva de la Administración del Estado, los siguientes: ….. Arrecife, Puerto Rosario, Las Palmas (que incluye el de Salinetas y el de Arinaga)” …. Y que serán los que en adelante administra la Autoridad Portuaria de Las Palmas, a secas por ser el nombre de la provincia, que fue el criterio inspirador para las denominaciones, respetando o separando el topónimo que tienen muchos lugares donde se desarrolló o construyó una instalación portuaria, por ejemplo: El Grau vs. Valencia o Santurce vs. Bilbao.
Así pues, la denominación oficial de la instalación portuaria, y me atrevería a decir que correcta es Puerto de Las Palmas, no entrando en ningún momento en alterar o corregir el hermoso y antiguo topónimo de Puerto de La Luz. Llegados aquí y conocidos los distintos nombres que dimos a los puertos de esta ciudad en sus 547 años, y que conocimos como de las Ysletas, el Confital, de San Telmo, de Las Palmas y por último de La Luz. Podemos afirmar sin temor a errar que en la rada o lugar conocido como Puerto de La Luz hay una magnifica instalación portuaria cuya primera piedra se puso el 26 de febrero de 1883 que se denomina legalmente Puerto de Las Palmas. Y al igual que ridículo suena decir que en la isla hay un aeropuerto que se llama de Gando y Gran Canaria, o aeropuerto de Los Rodeos y Tenerife Norte. O un puerto que se llama de Agaete y Las Nieves, es de ignorancia histórica y de falta de respeto a los que en el puerto trabajamos, llamarle con el “nombrecito” Puerto de la Luz y Las Palmas.
No deseo terminar hasta contarles lo que dice el autor del magnífico libro “Las Palmas, Ciudad y Puerto”, el apreciado Fernando Martín Galán – geógrafo, Doctor en Filosofía y Letras (Historia) y catedrático de Didáctica de las Ciencias Sociales en la Universidad de La Laguna. Quizás siendo benevolente y disculpando a aquellos que llaman a nuestro puerto como de La Luz y Las Palmas, diciéndome que era una manifestación de leónycastillismo, imbuidos de aquel espíritu desarrollista de hacer grande a cualquier costa a Gran Canaria, de tal forma que, al llamar al puerto de esa forma compuesta, largo nombre y rimbombante, es como si se presumiera de que es un puerto grande, grande, muy grande.
En cualquier caso, y como nos recordaba nuestro cronista oficial de la ciudad Luis García de Vegueta (1914-2007), …“desechar ese otro, sin duda, errático, que se refiere a “La Luz y Las Palmas” en un alarde de ignorancia histórica. Todo inútil, caballeros. En ciertos periódicos, emisoras de radio y alguna televisión – y disculpen la manera de señalar, con estudio en nuestra ciudad – se sigue siendo empleado de la terminología equivocada. …. En fin, predicar en el desierto”
Yo y como han podido deducir de estas líneas, no renuncio a predicar en el desierto sabiendo que es difícil remar contracorriente a la dictadura de las RR. SS. e influencers, y pedirles en el 120 aniversario en que se juntaron los nombres de dos distintos puertos en un organismo administrativo, empezando por mis compañeros de la Administración Portuaria, y a los medios de comunicación, que utilicen correctamente el reputado nombre actual de nuestro puerto, simplemente Puerto de Las Palmas.








