El “Liberation Day” de Trump ha supuesto un desbarajuste global en el comercio de manera generalizada. EEUU es el mayor mercado consumista al que todos los países exportan sus producciones fabriles, y el establecimiento de aranceles a la importación a todo el mundo supone una restructuración de los flujos de carga de manera inmediata e irremediable.
El cacao generado precisa de un tiempo para que los mercados se reajusten, pero sobre el camino, no paran de caer chinitas molestas cuando se meten en tus zapatos. Por ejemplo, China establece arancel de hasta el 62,5% a las importaciones de porcino europeo. Contramedida a los aranceles fijados en la Unión Europea a los vehículos eléctricos de origen chino. La UE fijó diferentes tasas arancelarias por cada marca china, en función de los niveles de subvenciones gubernamentales y cooperación en las investigaciones comunitarias,
- BYD Group: 17.0%.
- Geely Group: 18.8%.
- SAIC Group: 35.3%.
- Tesla (Shanghai): 7.8%
- Resto de empresas que colaboraron: 20.7%.
- Resto de empresas no colaboradoras: 35.3%.
Pues las tasas del cerdo hacia China varían, igualmente, en función de los exportadores, según su nivel de cooperación con el gobierno chino en su investigación, quedado tasas del 15,6% al 32,7%, para las empresas colaboradoras. Para el resto de productores exportadores europeos el arancel es del 62,5%. En el caso de las empresas españolas se queda en el 20% para El Pozo, Cárnicas Cinco Villas, Friselva, Sánchez Romero Carvajal, Noel o Campofrío, mientras Litera Meat goza del mínimo establecido del 15,6%.
España, Dinamarca y Holanda somos los países más afectados, dado que exportan gran parte de su producción porcina se exporta a China.

Aragón, Cataluña, ambas Castillas, y Murcia, son las comunidades españolas de mayor producción de cerdo blanco de ganadería intensiva que exportaba el mercado chino, principalmente carne congelada y despieces. Sin existir datos públicos del volumen de contendores Reefer exportados, pero se puede estimar, sobre las 540.000 toneladas exportadas en 2024, que se mueven alrededor de 50.000 TEUS RF en este tráfico porcino España-China, que, veremos ahora a dónde se mueven. Según INTERPORC, las exportaciones a China suponen el 20% del total de exportaciones. Todo un drama para los ganaderos españoles, que afrontan los aranceles del mercado norteamericano del 25%.
Por su parte, la Comisión Europea está estableciendo tratados de libre comercio con el MERCOSUR (Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay) y con Méjico, si bien importar sin aranceles productos agropecuarios choca con los productores europeos, que temen un comercio injusto debido al diferencial de costes productivos, por lo que está por ver si finalmente se ratifican estos acuerdos de cooperación comercial alternativa a los flujos actuales.

Es completamente lógico que la Unión Europea deba moverse para establecer nuevos mercados que absorban las producciones que no se exportarán a Estados Unidos, especialmente ante la amenaza de subir los aranceles a Europa si se aplica la multa ejemplar de 2.950 millones de euros ($3.45B) impuesta a Google por competencia desleal abusando de posición dominante en publicidad online en sus plataformas. La Casa Blanca considera que no es justo y que esos dólares vendrían muy bien es América, por lo que están abiertos a la pelea, en principio aplicando más aranceles a Europa.
El problema de Trump es que los aranceles los paga en 1ª instancia el importador, que traslada al precio de venta al público, por lo que es el consumidor americano el que financia los nuevos ingresos arancelarios para el gobierno americano.
Cabe mencionar que, a final de agosto, la Corte Federal de Apelaciones ha declaro los aranceles de Trump como ilegales, dado que se precisa la aprobación del Congreso para su aplicación. Se ha concedido un plazo de transición hasta el 14 de octubre para evitar el colapso aduanero americano actual, y la sentencia puede ser apelada en el Tribunal Supremo, que puede congelar su aplicación y su dictamen final podría prolongarse hasta el verano siguiente. Hay 6 jueces conservadores frente a 3 juezas progresistas, por lo que la decisión parece obvia.
En la universidad me dejaron claro que el libre mercado optimiza los intercambios comerciales de mercaderías y servicios, mientras el proteccionismo arancelario supone un freno para la competencia e innovación, suponiendo un incremento de precios…






