La reciente misión comercial impulsada por Proexca, en colaboración con Fedeport, al Puerto de Dajla (Sáhara Occidental) ha desencadenado una de las controversias más intensas de los últimos años en el tablero político y portuario canario. Lo que nació como una acción de promoción económico-empresarial ha terminado situando al sector en el centro de un debate que combina geopolítica, competencia portuaria, posicionamiento estratégico y, también, el futuro del “hub” logístico de Canarias, convirtiéndolo en un gesto político y estratégico mal comunicado.
Las críticas del presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, y las advertencias de la presidenta de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, Beatriz Calzada, han elevado el asunto a un escenario institucional de máxima tensión, al que se han sumado empresarios y entidades que perciben la iniciativa como un movimiento arriesgado e incluso contraproducente para los intereses de Las Palmas.
El presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, ha sido tajante: promover o reforzar un puerto que compite directamente con los canarios es “un error estratégico que pone en riesgo los intereses de Canarias”. Sostiene que la misión da una imagen de respaldo institucional hacia un enclave cuya expansión amenaza la posición del archipiélago en el Atlántico Medio.
En la misma línea, la presidenta de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, Beatriz Calzada, advierte que el desarrollo de Dajla constituye una “competencia desleal” para Las Palmas, impulsado por el Estado marroquí mediante ventajas fiscales y subsidios que, afirma, distorsionan el mercado. Según Calzada, cualquier acción que contribuya a visibilizar o legitimar ese proyecto perjudica directamente al liderazgo portuario de Gran Canaria.
Mientras tanto, el empresariado está dividido. Algunos ven en la misión una oportunidad para anticipar cambios geoestratégicos y explorar mercados emergentes; otros consideran que supone legitimar a un competidor directo cuyo crecimiento erosiona tráficos que históricamente han pasado por Canarias.
PROEXCA defiende que se trata de una visita técnica, orientada a la inteligencia económica, y niega que exista apoyo político al proyecto marroquí. Pero la falta de coordinación con instituciones clave —especialmente el Cabildo y la Autoridad Portuaria— ha amplificado la controversia.
La misión estuvo coordinada por PROEXCA, entidad del Gobierno de Canarias dedicada a la internacionalización, y contó con el apoyo operativo de FEDEPORT. El objetivo declarado: explorar oportunidades de cooperación logística y comercial con el desarrollo portuario de Dajla, una infraestructura que Marruecos promociona agresivamente ante inversores extranjeros y que aspira a convertirse en un polo industrial, pesquero y logístico de referencia en la fachada atlántica africana.
En el fondo, el conflicto evidencia un problema mayor: Canarias carece de una estrategia común para su acción exterior en materia portuaria y para su relación con Marruecos.
La polémica generada por el viaje a Dajla no es, en el fondo, una discusión sobre una misión comercial. Es un debate sobre qué papel quiere jugar Canarias en el tablero atlántico, cómo debe relacionarse con un Marruecos en plena expansión portuaria y cómo articular una posición común que evite contradicciones y preserve los intereses estratégicos del archipiélago.
El caso Dajla no solo revela diferencias; obliga a preguntarse quién debe marcar la hoja de ruta cuando está en juego el principal activo económico del archipiélago.






