El estrecho de Ormuz es uno de los puntos de estrangulamiento marítimo más críticos del mundo, por el que pasa aproximadamente una cuarta parte del comercio marítimo mundial de petróleo y volúmenes importantes de gas natural licuado y fertilizantes.

La actual escalada militar en la región ha interrumpido el flujo marítimo a través de este estrecho paso. Las repercusiones resultantes trascienden la región y afectan los mercados energéticos, el transporte marítimo y las cadenas de suministro globales.

Estos acontecimientos suscitan preocupación por las perspectivas de comercio y desarrollo mundiales. Los mercados petroleros han reaccionado con rapidez, y los precios del crudo Brent ya roza los 100 dólares por barril.

El aumento de los costos de la energía, los fertilizantes y el transporte –incluidos los fletes, los precios del combustible para buques y las primas de seguros– puede incrementar los costos de los alimentos e intensificar las presiones sobre el costo de vida, en particular para los más vulnerables.



Se observaron repercusiones similares durante recientes crisis mundiales, incluida la pandemia de COVID-19 y el comienzo de la guerra en Ucrania, que mostraron cómo las perturbaciones en los suministros de energía, transporte e insumos agrícolas pueden propagarse a través de mercados interconectados.
El shock actual llega en un momento en que muchas economías en desarrollo tienen dificultades para pagar su deuda, lo que supone un espacio fiscal reducido y una capacidad limitada para absorber nuevos shocks de precios.

Si bien el impacto económico global general dependerá de la duración y la escala de la perturbación, la situación resalta la importancia de un seguimiento continuo, en particular las implicaciones para las economías vulnerables.
Implicaciones y consideraciones clave
- Las perturbaciones en el estrecho de Ormuz ponen de relieve la vulnerabilidad de los puntos críticos del tráfico marítimo a las tensiones geopolíticas y su potencial para transmitir perturbaciones a través de las cadenas de suministro y los mercados de materias primas.
- Para reducir los riesgos para el comercio y el desarrollo mundiales , incluidos los riesgos ambientales, es necesario desescalar la situación y salvaguardar el transporte marítimo, los puertos, la gente de mar y otras infraestructuras civiles, manteniendo al mismo tiempo corredores comerciales seguros de conformidad con el derecho internacional y la libertad de navegación.
- Los impactos económicos , tanto a nivel global como regional, dependerán de la duración, la intensidad y el alcance geográfico de las tensiones. El seguimiento continuo es esencial para evaluar la evolución de los riesgos y sus posibles impactos.
- Implicaciones socioeconómicas para las economías en desarrollo : Muchos países en desarrollo ya enfrentan una elevada carga del servicio de la deuda, un margen fiscal limitado y un acceso limitado a la financiación. En este contexto, el aumento de los costos de la energía, el transporte y los alimentos podría afectar las finanzas públicas y aumentar la presión sobre los presupuestos familiares, lo que podría incrementar las presiones económicas y sociales y dificultar el progreso hacia el desarrollo sostenible, en particular en economías con una fuerte dependencia de la importación de energía, fertilizantes y alimentos básicos.






