Denuncia “doble rasero” institucional
La reciente propuesta de establecer una nueva línea marítima entre Agadir y Gran Canaria ha vuelto a encender un debate que en Canarias parecía cerrado tras la polémica generada por la conexión entre Tarfaya y Fuerteventura. Esta vez ha sido Asamblea Majorera–Coalición Canaria (AM-CC) quien ha alzado la voz, cuestionando tanto la coherencia institucional como el posicionamiento de los principales actores del sector primario y portuario en las islas.
La formación nacionalista ha lanzado una pregunta directa que resume su crítica: “¿Las plagas y enfermedades no entran por el Puerto de La Luz?”. Con esta afirmación, AM-CC pone el foco en lo que considera una contradicción evidente en el tratamiento político y social de las conexiones marítimas con el continente africano.
Un agravio comparativo con Tarfaya
El núcleo de la crítica reside en la comparación con la frustrada línea entre Tarfaya y Puerto del Rosario, que en su momento fue duramente contestada por organizaciones agrarias como COAG o ASAGA, así como por distintos responsables institucionales.
En aquel contexto, el riesgo de entrada de plagas, enfermedades o productos agrícolas sin control fue uno de los principales argumentos para rechazar la conexión. Sin embargo, AM-CC denuncia que ese mismo discurso ha desaparecido ahora ante la posibilidad de una línea entre Agadir y el Puerto de Las Palmas.
Para los nacionalistas, este silencio “evidencia un doble rasero” que no responde a criterios técnicos o sanitarios, sino a intereses económicos vinculados a determinados operadores o intermediarios.
El papel de la Autoridad Portuaria
La crítica también se dirige de forma explícita a la Autoridad Portuaria de Las Palmas, a la que acusan de actuar con hipocresía. Según AM-CC, la institución portuaria no ha mostrado la misma cautela ni ha promovido un debate público como sí ocurrió en el caso de Fuerteventura.
Este posicionamiento resulta especialmente relevante si se tiene en cuenta la estrategia de la Autoridad Portuaria de reforzar el papel de Las Palmas como hub tricontinental, una línea que en los últimos años ha impulsado conexiones con África Occidental como parte de su crecimiento logístico y comercial.
Desde una perspectiva más amplia, la posible conexión entre Agadir y Gran Canaria se enmarca en la creciente apuesta de Canarias por reforzar sus vínculos con el eje atlántico africano. Iniciativas recientes han puesto de manifiesto el interés institucional en consolidar relaciones con regiones como Souss-Massa, donde se encuentra Agadir, tanto a nivel comercial como logístico.
En este contexto, el Puerto de La Luz y de Las Palmas juega un papel clave como plataforma de redistribución de mercancías, reparación naval y suministro a buques, reforzando su posicionamiento frente a otros enclaves del Atlántico.
Sin embargo, la controversia abierta por AM-CC introduce un elemento incómodo: la necesidad de coherencia en el discurso político y técnico sobre los riesgos asociados a estas conexiones.






