Hace apenas unas semanas se produjo un presunto ciberataque de gran escala contra parte de la cadena logística estadounidense, que ha pasado desapercibido entre tanto ir y venir de Donald Trump con los acuerdos de Paz con Irán (MOU), así como las sucesivas olas de calor generalizadas, o simplemente ha pasado desapercibido tanto en los medios generalistas como especializados… aunque siempre cabe la posibilidad de que sea un mero bulo.
Un artículo publicado por Zamak Technologies, basado en informaciones difundidas por distintos medios digitales, sostiene que un ataque coordinado a gran escala que mantuvo paralizada durante horas, e incluso días la cadena de gestión de carga y logística, afectando a más de 200 entidades logísticas y de transporte, que dan servicio a los principales puertos de entrada de Estados Unidos. Comprometió plataformas de seguimiento de contenedores, sistemas de programación de terminales y nodos de datos internos.
Debido a la problemática informática, los operadores de las terminales afectadas quedaron bloqueados de sus propios sistemas automatizados. Hubo que recurrir nuevamente al conocimiento de embarque en papel (Bill of Lading, BL) y gestionar las operativas por teléfono para seguir moviendo contenedores. Obviamente las operaciones se paralizan y recuperan el flujo de cargas paulatinamente.
El coste calculado por Zamak Technologies (380 millones de dólares en acumulación de contenedores en toda América) es una cifra de bloqueo operativo, no de daño técnico. Aquí aparece el verdadero problema del sector. La digitalización de la última década se ha centrado en velocidad, visibilidad y especialmente en reducción de costes, pero apenas ha dedicado recursos al potencial caos que se genera el día en que la plataforma no responde, los sistemas fallan y se bloquean las operaciones. La misma interconexión que se presenta como ventaja competitiva es la que amplificó el ataque a más de 200 entidades a la vez.
Como agravante, el incidente coincidió con un repunte considerable de importaciones. Ante la caducidad del arancel temporal de emergencia del 10% que impuso Trump, prevista para el 24 de julio, los volúmenes hacia puertos de EE. UU. crecieron un 14,3% interanual en junio, hasta 2,25 millones de TEU, generando mayor congestión en los principales puertos y corredores terrestres que se ha prolongado hasta mediados de julio. Y coincidió con la implementación completa, desde el 1 de junio, de la versión 3 del Sistema de Control de Importaciones de la UE (ICS2), que exige a forwarders y proveedores logísticos declaraciones sumarias de entrada más estrictas antes de la llegada de la carga. De este modo, el sector estaba absorbiendo más volumen y más carga administrativa digital, resultando en retrasos, paralizaciones y roturas de stock.
El escenario actual, a mediados de julio, es de recuperación operativa parcial y de silencio corporativo casi total. No hay detalle de las empresas y plataformas supuestamente afectadas, ni comunicados oficiales sobre el alcance ni qué medidas correctivas se han implementado. Ese silencio alimenta más preguntas que respuestas. Según Cybernews, el grupo de ransomware Qilin afirmó el lunes pasado haber hackeado a la Asociación Naviera de Nueva York y Nueva Jersey (SANYNJ, por sus siglas en inglés), un importante grupo de la industria marítima responsable del movimiento de carga en uno de los puertos más concurridos de Norteamérica.
Una fuente basada en Instagram, Supplychain.logistics publica la información, pero la mano de la IA queda patente en sus contenidos. La fiabilidad de esta fuente la puede decidir usted.
Rebuscado por internet, hay una mención del suceso en LinkedIn de una desarrolladora de negocio digital, que aprovecha la ocasión para publicitarse. Lo extraño es que con 2.350 followers que tiene, el post no aporta nada, ni un comentario tras 5 días de haberlo subido…
Vivimos sumidos en la era de la desinformación. La noticia en sí podría ser cierta, pero también un bulo creado en internet con apoyo de IA con fines promocionales. Lo importante es que la logística mundial depende hoy de infraestructuras digitales cuya resiliencia parece el eslabón débil de la cadena. Si basta un rumor para imaginar el colapso de cientos de operadores, miles de TEUS, camiones en cola y congestión generalizada, el verdadero problema no es la desinformación. Es que el escenario resulta perfectamente posible.









