Empieza la week 15 de 2025, semana trágica tras el anuncio Trumpiano de aranceles a diestro y siniestro, que suponen un desbarajuste total en el comercio mundial de mercancías. La economía se tiñe de triste azul tras la ofensiva arancelaria más universal de la historia.
Desde China hasta Canadá o México, pasando por Japón, Corea, la Unión Europea… y ahora incluso territorios sin habitantes.
Miles de exportadores han visto cancelados pedidos en las últimas horas, generando un caos logístico importante:
Para los fabricantes y productores, se acumula producto en almacén y no se tiene certeza de volver a poder vender en el mercado americano, dado que es el consumidor final el que tiene que aceptar este nuevo sobrecoste o cambiar producto.
Para los transitarios, esta situación resulta crítica si no se adoptaron las contramedidas adecuadas en previsión de esta situación. Las cancelaciones de booking generan costes de los que nadie quiere hacerse cargo, mano de obra, acarreos, fletes, almacenajes, etc.
Para los norteamericanos pintan bastos. Los importadores necesitan liquidez para poder pagar estas nuevas y considerables tasas de importación. Posteriormente, debe decidir la estrategia de precios, transfiriendo el incremento al consumidor final o compartiendo la pérdida. Trump quiere maximizar el consumo nacional, pero el problema es que no todo se puede producir en los Estados Unidos. Por ejemplo, hacer un iPhone en EEUU resultará en un precio de venta final de $3.500 vs. Los $1.000 actuales.
Para los socios comerciales, el castigo arancelario ha supuesto un jarro de agua fría, dado que aparte de las guerras locales con Canadá y México, no era esperado que se impusieran tasas tan elevadas, basadas en una fórmula conjuturesca sin lógica alguna, que grava a todo el mundo, incluso el mínimo 10% global a las Islas Heard y Mc Donald, territorio australiano en el que sólo viven pingüinos. Desviar las exportaciones a mercados alternativos no es tarea sencilla, si no imposible en muchos casos, por lo que hay que ver el reajuste de los mercados, equilibrando ofertas con demandas, tanto locales como internacionales.

Las multinacionales están reaccionando de manera cautelosa, paralizando producciones y exportaciones a Estados Unidos hasta tener claro el nuevo escenario. La mayoría prefiere agotar las existencias existentes, no sujetas a arancel y planificar una estrategia comercial. Ello conlleva un riesgo de ruptura de stock que puede afectar al americano medio antes de lo que puedan imaginar.

Las bolsas de Nueva York y el resto del mundo están cayendo en picado, llevamos tres días seguidos de bajadas sin final a la vista. Lo curioso es que los habituales valores refugio como el oro o petróleo, también bajan, al igual que el dólar, si bien, se dice que devaluar la divisa es la única intención real de esta campaña mediática arancelaria.
Según Google Finance, podemos comprender la gravedad del escenario financiero global comprobando el impacto sobre valores de referencia tras el anuncio del LIBERATION DAY de Trump:

Las bolsas en Europa están arrancando la jornada con bajadas históricas:

Asia parece ser el bloque más castigado por los aranceles anunciados el 2 de abril.

Las negatividades afectan incluso a las criptomonedas, que parecían verse revitalizadas con la llegada de Trump a La Casa Blanca.

Las acciones de las multinacionales americanas están desplomándose, como ejemplos icónicos tenemos TESLA o Apple entre otras, afectadas por diversos motivos además de los aranceles, en caída libre.


El pueblo americano ya se ha movilizado este fin de semana, congregando a cientos de miles de manifestantes en los más de 1.200 eventos de protesta que tuvieron lugar en los 50 estados de la Unión Americana. El descontento del pueblo va a ir in crescendo a lo largo de las semanas. A medida que se vayan transfiriendo los incrementos d precio al consumidor final, y haya desabastecimiento de productos habituales, el cabreo será mayor, pudiendo resultar incontenible.
Recordemos que el Sueño Americano se basa en el consumismo exacerbado. La Sociedad consumista puede ver cortada de raíz su propia perseverancia, dado que la inflación generalizada e inmediata, va a imposibilitar a muchos americanos mantener sus vidas cotidianas de manera habitual. Llega el momento de los sacrificios, algo que el americano medio no sabe lo que es, al haberse criado en una Sociedad del Bienestar basada en derechos y consumismo. En las semanas venideras podremos comprobar lo triste, pero grave y cierto de la situación generada, no sólo en los Estados Unidos, si no en todo el mundo.








