El 14 de noviembre se inaugura el Puerto de Chancay, con la participación protagonista del presidente chino Xi, aprovechando que la conferencia del foro APEC 2024 que se celebra en Perú. Eso sí, debido a motivos de seguridad, realizará la inauguración por videoconferencia desde la embajada china en Lima.
La construcción de este puerto supone la culminación estratégica del gobierno chino, consolidando la presencia portuaria en los puntos clave en las rutas de comercio actual. Cosco ostenta propiedad o participaciones en enclaves desde China, Singapur, Pakistán, Oriente Medio, Yibuti, Grecia, España, Bélgica, Holanda, Sudáfrica, Brasil y ahora Perú.
La localización del puerto de Chancay es vital para fomentar el comercio de los países Sudamericanos del Pacífico. El objetivo es que Chancay sea el hub marítimo que enlace Asia con Perú, Chile, Colombia, Bolivia, Uruguay y Ecuador, facilitando la exportación agraria y minera hacia China, recibiendo como contrapartida bienes de consumo “made in China”, acortando el tiempo de transito actual en 12 días, a ofrecer viaje directo, sin tener que hacer trasbordo en México o Long Beach.
Se estima una inversión de $3.500 millones hasta que la construcción concluya. Es una inyección importante para Perú, pero la negociación del gobierno peruano con el operador portuario COSCO Shipping Ports, no resultó nada favorable para los intereses andinos. China ostenta el 60% de la propiedad y se ha asegurado una exclusividad para los próximos 30 años, renovables. Ello supone una gestión monopolística importante, que puede asegurar el control del comercio de minerales raros y productos agropecuarios de Sudamérica. Además, China puede usar este punto estratégico como base militar en un futuro, como pasa en otros puertos que han ido construyendo en países participantes en la Nueva Ruta de la Seda (BRI).
Localmente, se teme que la humilde región pesquera de Chancay sufra escasez de agua potable por el uso necesario en este megaproyecto. La zona carece de infraestructuras adecuadas para acomodar en incremento poblacional, que pasará de 65.000 a 130.000 habitantes. Es un problema futuro que deberá resolver el gobierno peruano lo antes posible para asegurar la operativa y mano de obra necesaria. Igualmente deberá invertir en las vías de acceso al puerto para poder absorber los volúmenes de carga proyectados.

Este moderno y automatizado puerto multipropósito, tiene una capacidad para manejar 1 millón de TEUS y 6.200.000 toneladas de carga a granel al año. Se compone de 4 terminales con 27 grúas automatizadas. Se inicia su actividad con 2 viajes semanales con China, emplazando buques de 14.000 TEUS en la ruta, si bien el proyecto contempla manejar megabuques de 24.000 TEUS cuando se complete la construcción.

Estados Unidos sigue la evolución de esta inversión, temiendo que la presencia monopolística china suponga mayor poder y control en la costa oeste sudamericana. Está por ver cómo reaccionará la nueva Administración de la Casa Blanca con Trump a la cabeza.





