El río Guadalquivir vuelve a hacer historia. La Fundación Nao Victoria ha anunciado la llegada al Puerto de Sevilla del Real Fernando, la espectacular recreación del que fuera el primer barco de vapor construido en España. La embarcación amarrará en pleno corazón de la ciudad, en el Muelle de las Delicias, donde encara la recta final de los preparativos para iniciar su actividad en las próximas semanas.
Con la llegada del buque a los muelles sevillanos, la Fundación Nao Victoria no solo recupera una pieza clave del patrimonio marítimo español, sino que se adelanta a las celebraciones de las fechas clave en las que el modelo original se gestó y botó en la Sevilla del siglo XIX.
Del primer vapor español a una réplica del siglo XXI
El Real Fernando original fue el primer barco de vapor construido en España, situando a Sevilla y a su puerto en la vanguardia de la industria naval de la época. La embarcación fue construida en el astillero de Los Remedios, en Triana, por encargo de la Real Compañía de Navegación del Guadalquivir.
Su botadura tuvo lugar el 30 de mayo de 1817 y pocas semanas después, el 17 de julio, inauguró la primera línea regular de pasajeros entre Sevilla, Sanlúcar de Barrameda y Cádiz. Aquel barco revolucionó la navegación fluvial y marítima de su tiempo y llegó a transportar a viajeros ilustres como Washington Irving y Benito Pérez Galdós, quien lo inmortalizó en sus Episodios Nacionales.
La construcción de esta réplica ha supuesto más de 30 meses de trabajo, coordinados por la Fundación Nao Victoria. El proyecto ha partido de una exhaustiva investigación histórica desarrollada por Ignacio Fernández Vial, autor del proyecto, mientras que la ingeniería naval ha sido desarrollada por la firma GHENOVA, responsable de trasladar los estudios históricos a modelos y planos tridimensionales.
El buque ha sido construido en Punta Umbría mediante una solución innovadora que combina un casco de fibra de vidrio de alta resistencia con revestimientos de madera en estructura y cubiertas.
Un barco pionero impulsado por energía eléctrica
La nueva versión del Real Fernando mantiene el espíritu innovador que convirtió al original en una referencia tecnológica en 1817. Sin embargo, sustituye el carbón por un sistema de propulsión 100 % eléctrica, que permite una navegación completamente limpia y silenciosa por el Guadalquivir.
A nivel estético, conserva uno de los elementos más característicos del barco histórico: sus ruedas de palas laterales, que mantienen intacta la imagen romántica que asombró a la Sevilla del siglo XIX.
Las principales características de la embarcación son:
- Eslora máxima: 32 metros.
- Manga: 10,6 metros.
- Calado: 1,3 metros.
- Superficie útil: 600 metros cuadrados distribuidos en dos cubiertas.
- Capacidad: 150 pasajeros.
Tras varios meses de pruebas en distintos puertos de la provincia de Huelva, el Real Fernando atracará en Sevilla para completar el acondicionamiento de sus interiores y ultimar detalles antes de comenzar su actividad.
En las próximas semanas, este museo flotante se convertirá en un nuevo atractivo cultural y turístico de la ciudad, ofreciendo espacios para eventos, congresos y paseos por el Guadalquivir.
El proyecto ha contado con el apoyo del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) a través del programa MOVES Proyectos Singulares II, así como con la colaboración institucional del Ayuntamiento de Sevilla y la Autoridad Portuaria de Sevilla. Además, han participado como socios tecnológicos las empresas Finanzauto, Vulkan y FECO, responsables de distintos sistemas de propulsión e ingeniería del buque.








