En el año 1976 en España se produjo un caso muy curioso. El capitán de la Marina Mercante barcelonés José Pascual Baró, a instancias de la autoridad de Marina correspondiente de la época, tuvo que elegir entre tres puertos para cubrir una plaza de práctico de número: Barcelona, Valencia y Algeciras.
El practicaje
Es un servicio obligatorio de asesoramiento para facilitar las maniobras de los buques cuando entran o salen de los puertos. Esta asistencia se encuentra a disposición de los capitanes y comandantes de barcos. Los prácticos velan por la seguridad del buque, de las personas, de las instalaciones portuarias y del medio ambiente, mientras asesoran en la dirección náutica de la maniobra, llevando generalmente el peso de esta. Actualmente en nuestro país hay 251 prácticos civiles en ejercicio, presentes en 56 puertos, que se agrupan en Corporaciones y que son la parte contratante con las 28 Autoridades Portuarias existentes.
La figura del Práctico Mayor se designaba únicamente por antigüedad, aunque se mantiene hoy en día en algunas Corporaciones por tradición. La ley de Sociedades Profesionales actual hace referencia al presidente del Consejo de Administración, que es elegido entre sus miembros, sin atenerse a su antigüedad.

Cualificación profesional necesaria para el practicaje civil y militar
Para poder optar a ser práctico de puerto civil se ha de ser capitán de la Marina Mercante y haber ejercido el mando en buques mayores de 1000 GT durante dos años en los últimos diez. Además, se ha de superar un examen eliminatorio de inglés (traducción directa, inversa y conversación) y otro de normativa nacional e internacional sobre asuntos relacionados con los buques y la seguridad y protección marítima.
Superada esa primera fase se ha realizar otro examen (bajo control de la Capitanía Marítima) en el puerto donde exista vacante, basado en dos pruebas. La primera, y eliminatoria, consistente en demostrar conocimientos sobre el puerto y las normas locales. Y la segunda orientada a la realización de varias maniobras de atraque y desatraque en dicho puerto. Adicionalmente se debe superar un reconocimiento médico y un periodo de prácticas.
Por su parte, en la actualidad el practicaje en los Arsenales de la Armada está regido por el Reglamento de Practicaje Militar y la Instrucción 200/98 que lo desarrolla. Este reglamento establece, entre otras cosas, que los límites geográficos de la prestación del practicaje deben ser fijados por la autoridad naval del puerto militar en coordinación con la autoridad portuaria civil.
Hoy en día las plazas militares vacantes se cubren por concurso-oposición, si bien, a dichas vacantes solo pueden optar militares pertenecientes al Cuerpo General de la Armada. Los aspirantes deben reunir una serie de requisitos profesionales, tal como el haber ejercido el mando de buques de la Armada durante dos años dentro de los diez últimos anteriores a la convocatoria. Los candidatos deben demostrar sus conocimientos ante un tribunal, y una vez superadas las pruebas, efectúan un periodo de prácticas de seis meses, bajo la supervisión y responsabilidad de la Autoridad Naval del puerto. Finalizada esta fase, y si procede, se propone al candidato para su nombramiento definitivo.
Trayectoria en buques de José Pascual Baró
El señor José Pascual realizó el servicio militar en Ferrol en 1957 y sirvió en el crucero “Almirante Cervera”. Posteriormente obtuvo el empleo de alférez de Navío de la Reserva Naval Activa (RNA) en 1963. En 1966 fue nombrado especialista en Hidrografía, tras lo que fue destinado al buque hidrográfico “Malaspina”, ascendiendo poco después a teniente de Navío (TN). De 1969 a 1972, y durante algo menos de tres años, ejerció el mando en la Armada en el Aljibe “A1”, destino que le proporcionó el tiempo necesario para poder optar a ser práctico, aunque también ejerció el mando en un corto embarque en el buque mercante “Descubridor”.

¿Por qué ocurrió este hecho inédito?
La historia se remonta a marzo de 1972. El TN de la RNA Pascual Baró se presentó al concurso oposición para cubrir una plaza de práctico de número en el puerto de Valencia. Inicialmente no fue propuesto para esa plaza, porque, aunque aprobó el examen, quedó en segundo lugar.
Curiosamente, el tercer clasificado recurrió las puntuaciones del concurso y el candidato ganador no llegó a tomar posesión de la plaza. El aspirante propuesto, por no encontrarse en las condiciones físicas adecuadas, no completó los dos meses de prácticas. De haberlo hecho con idoneidad, el Comandante Militar de Marina de Barcelona hubiera hecho firme su nombramiento.
Finalmente, en 1974 el capitán seleccionado renunció a la plaza por no encontrarse en condiciones idóneas para efectuar con seguridad los embarques y desembarques en los buques.
Durante aquellos años, el capitán Pascual Baró obtuvo la plaza de práctico de número de Algeciras en 1973, pero seguía interesado en cubrir la de Valencia, y así se lo hizo saber al ministro de Marina en 1974. En aquellos momentos la plaza seguía pendiente de la resolución del recurso. Se estaba demorando por la dificultad que existía en poder corroborar los datos de años de mando en buque presentados por el candidato propuesto, y que además finalmente había renunciado a la plaza.
Por otro lado, en diciembre de 1975 se convocaron tres plazas de prácticos de número del puerto de Barcelona, a cuyo concurso oposición de nuevo se presentó el TN Pascual Baró en examen llevado a cabo a inicios del año 1976.

La resolución del caso
En marzo de 1976, cuatro años después del célebre concurso de Valencia, la autoridad marítima finalizó la investigación y determinó quién había sido el ganador de la oposición. El Ministerio de Marina, a través del Comandante Militar de Marina de Algeciras envió un oficio al capitán Pascual Baró preguntándole sobre qué plaza de práctico de número escogía para trabajar: Valencia, Barcelona (cuyo concurso también había superado), o Algeciras (donde se encontraba destinado en aquel momento). Además, le instaban a que no se demorase en su contestación, para no retrasar más el nombramiento.
Finalmente, José Pascual Baró se decantó por su tierra, Barcelona, donde ejerció durante 26 años, llegando a ser presidente de los prácticos de aquel puerto. Se jubiló en 2004, y desde entonces se dedica a otros entretenimientos, como por ejemplo a la realización de maquetas. Hoy en día, a sus 91 años, rememora toda aquella historia, que considera que fue un hecho insólito. Y desde luego, no le falta razón. Por cierto, al final el capitán que había llevado a cabo el recurso en Valencia obtuvo su premio, y fue nombrado práctico de número en ese puerto, por ser el capitán clasificado detrás de José Pascual Baró en aquel célebre concurso.

Nota del protagonista del artículo: “Yo, José Pascual Baró, protagonista de este artículo, doy veracidad a todo lo contado por el autor. Raúl Villa Caro, capitán e ingeniero naval, lo ha escrito con información basada en la documentación intercambiada en los años sesenta entre la Comandancia de Marina de Valencia, y un servidor, en referencia al recurso sobre la plaza de práctico de Valencia de la que se habla en el artículo”.





