Ya son más de 150 años del misterioso caso del barco fantasma Mary Celeste.
Bergantín mercante estadounidense, el 7 de noviembre de 1872 partió desde Nueva York con destino Génova, pero nunca llegó a destino. De hecho, se halló navegando a la deriva, frente a las Islas Açores, sin ningún miembro de la tripulación en la nave. La carga permanecía intacta en la bodega, así como los enseres de la tripulación y capitán, pero no hubo rastro alguno de las 10 personas a bordo, el capitán, su esposa e hija, además de 7 marineros.
Este buque se construyó en Nueva Escocia en 1860, siendo vendido a un marinero de Nueva York en 1868 por $1.750, suponiendo su restauración un coste de $8.825 de la época.

El misterio que conlleva este caso, ha dado pie hasta a películas ambientadas en este buque fantasma. Se teoriza que podría haber sufrido el ataque de un calamar gigante, que un maremoto les hiciera zozobrar, o que apareciera un iceberg, pero también se habló de posible piratería, motín de la tripulación o que se trató de un acto ficticio para reclamar al seguro compensación monetaria.
Las audiencias de rescate tuvieron lugar en Gibraltar, si bien no se pudo probar la teoría de motín, asesinato y conspiración. Tras varias reclamaciones dinerarias, el consorcio decidió vender el Mary Celeste a una asociación de empresarios de Nueva York. Bajo esta nueva propiedad, el bergantín navegó las rutas del Indias Occidentales y el océano Índico, con recurrentes pérdidas económicas. El buque fue revendido a un grupo empresarial de Boston, quien fue el último propietario del Mary Celeste hasta su hundimiento deliberado en su ruta hacia Haití.






