El Puerto de Gijón reúne a más de 40 entidades para reforzar la competitividad de El Musel
La Autoridad Portuaria impulsa un marco común con empresas, operadores, sindicatos y administraciones para mejorar servicios, digitalización, innovación y captación de tráficos.
La Autoridad Portuaria de Gijón ha promovido la firma del Compromiso por la Competitividad del Puerto de Gijón, una iniciativa suscrita por su presidenta, Nieves Roqueñí, y por más de 40 representantes de entidades vinculadas a la actividad de El Musel. El acuerdo pretende ordenar la cooperación entre los distintos eslabones de la comunidad portuaria y convertirla en una herramienta estable para elevar la eficiencia, la calidad de los servicios y la capacidad de atraer nuevos tráficos.
Entre los firmantes figuran empresas industriales, navieras, terminales, consignatarios, operadores logísticos, compañías de transporte por carretera y ferrocarril, prestadores de servicios portuarios, organizaciones empresariales y sindicales y representantes de varias administraciones. Esa composición refleja que la competitividad de un puerto no depende únicamente de sus muelles o de la Autoridad Portuaria, sino también de la coordinación de toda la cadena que interviene antes, durante y después de cada escala.
El documento establece un marco de actuación común con atención a la mejora de las operaciones, la calidad de los servicios, la digitalización, la innovación y la captación de mercancías. La presidenta de la Autoridad Portuaria subrayó que los principales retos de El Musel deben abordarse de manera colectiva. Entre ellos se encuentran la transición energética, la diversificación de los tráficos y la adaptación tecnológica de procesos que involucran a numerosos agentes públicos y privados.
El Musel ocupa una posición central en la logística y la industria asturianas. Su especialización histórica en graneles vinculados a la siderurgia y la energía le ha proporcionado volumen y conocimiento operativo, pero también expone al puerto a cambios profundos en los patrones industriales. La descarbonización del sistema energético europeo, la transformación de las cadenas de suministro y la necesidad de captar carga de mayor valor añadido obligan a ampliar la base de negocio sin perder eficiencia en los tráficos tradicionales.
En ese contexto, el compromiso puede funcionar como una mesa de trabajo permanente. Para una naviera, la calidad portuaria se mide en tiempos de escala, disponibilidad de atraque y coordinación documental. Para una terminal, importan la productividad, los accesos y la previsibilidad. Para transportistas y cargadores, son decisivas la conectividad ferroviaria y viaria, la transparencia de costes y la capacidad para resolver incidencias. La utilidad del acuerdo dependerá de que esos intereses se traduzcan en objetivos medibles y calendarios de ejecución.
Intermodalidad
La intermodalidad aparece como uno de los ámbitos con mayor impacto potencial. El Puerto de Gijón necesita ofrecer conexiones terrestres competitivas para ampliar su área de influencia y sostener cadenas logísticas regulares. La colaboración con operadores ferroviarios, transportistas por carretera y administraciones puede ayudar a identificar cuellos de botella, coordinar inversiones y diseñar servicios que den seguridad a los cargadores. La captación de una ruta no termina con la llegada de un buque: requiere volumen, frecuencia y una red terrestre capaz de distribuir la mercancía.
La digitalización constituye otra línea relevante. Compartir información con criterios comunes puede reducir esperas, anticipar recursos y mejorar la trazabilidad. Sin embargo, la implantación tecnológica exige interoperabilidad, ciberseguridad y reglas claras sobre el uso de datos. La presencia en el compromiso de compañías con funciones distintas permite abordar esos aspectos desde la realidad operativa y evitar soluciones aisladas que trasladen ineficiencias de un participante a otro.
El acuerdo también busca preparar al puerto para la transición energética. El Musel debe atender las necesidades de industrias que modifican combustibles y procesos, al tiempo que evalúa oportunidades ligadas a nuevas energías, tráficos de proyecto y servicios marítimos. Esa transformación requiere coordinación entre concesionarios, suministradores, trabajadores y autoridades competentes en seguridad y medio ambiente.
El valor del Compromiso por la Competitividad se medirá en los próximos meses por su capacidad para generar decisiones concretas. La amplitud de la firma proporciona una base representativa y refuerza la idea de responsabilidad compartida. El siguiente paso será priorizar actuaciones, asignar responsables y publicar avances que permitan comprobar si la cooperación mejora de forma efectiva la experiencia de navieras, cargadores y operadores en El Musel.
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