España se prepara para un gran impulso de la energía eólica marina, con un objetivo de instalar hasta 3 GW de potencia offshore para 2030. Lograr esta meta requiere no solo parques eólicos en el mar, sino también una sólida infraestructura en tierra firme, especialmente en los puertos que servirán de base para fabricar, ensamblar y mantener los aerogeneradores marinos.
En este contexto, Puertos del Estado ha identificado tres enclaves portuarios estratégicos para el despliegue de la eólica marina: Puerto de A Coruña en el Atlántico (noroeste peninsular), Puerto de Castellón en el Mediterráneo, y Puerto de Las Palmas en el archipiélago canario. Estos tres puertos, cada uno con sus particularidades, se están posicionando como hubs industriales y logísticos clave para soportar la emergente industria de la eólica marina flotante en España. A continuación se detallan las ventajas, desafíos, situación actual y proyectos en marcha de cada uno de ellos.
Puerto de A Coruña: Hub atlántico de la eólica flotante
Fortalezas
El puerto exterior de Punta Langosteira (A Coruña) se ha convertido en uno de los activos más valiosos para la eólica offshore en España. Inaugurado en 2012 y ubicado en la costa atlántica gallega, cuenta con una dársena de aguas profundas (calados de hasta 22 metros en el muelle) y extensas explanadas terrestres disponibles. Estas características permiten albergar operaciones logísticas de gran escala, facilitando el almacenamiento y manipulación de componentes eólicos de tamaño sobredimensionado (torres, palas, cimentaciones, etc.) sin las restricciones de transporte por carretera.
La superficie utilizable en la zona sur de Langosteira ronda las 60-80 hectáreas, lo que otorga espacio suficiente para fábricas y parques de almacenamiento. Además, el puerto está en una posición geográfica estratégica, situado en rutas marítimas internacionales del Atlántico, lo que lo hace idóneo no solo para servir a futuros parques eólicos marinos en la costa española, sino también como base de exportación hacia proyectos en el norte de Europa (Reino Unido, Francia) e incluso otros continentes.

Otro punto a favor es el tejido industrial de Galicia: en la región existen astilleros (Navantia y otros) y empresas de ingeniería con experiencia en energías marinas, capaces de participar en la fabricación de cimentaciones flotantes y otros componentes.
Martín Fernández Prado, presidente de la Autoridad Portuaria coruñesa: «el puerto exterior, con sus aguas profundas y amplias zonas logísticas, es ideal para el almacenamiento, ensamblaje y distribución de componentes principales – como subestructuras flotantes y sistemas de amarre – necesarios para la eólica marina flotante».
Desafíos
Pese a sus notables fortalezas, el desarrollo de A Coruña como hub eólico afronta ciertos retos. En primer lugar, la infraestructura existente en Langosteira requiere adaptaciones y obras adicionales para acoger fábricas y operaciones offshore: la Autoridad Portuaria ha planificado una ampliación sur con nuevos muelles, dragados y viales para equipar las explanadas, cuyo diseño se contrató a finales de 2023.
Estas obras demandarán inversiones elevadas en un puerto cuya situación financiera está condicionada por la deuda de la construcción original de la dársena. De hecho, el Puerto ha reconocido que no podrá abordar todo con fondos propios y depende de la llegada de subvenciones estatales o europeas específicas para la eólica marina.
En segundo lugar, el espacio disponible podría quedarse corto ante la enorme demanda industrial: ocho empresas han solicitado instalarse en Langosteira, sumando proyectos que requerirían 139 hectáreas, muy por encima de las ~80 ha realmente habilitadas. Esta sobre-demanda obligará a priorizar y compatibilizar concesiones, o incluso estudiar futuras ampliaciones de terreno.
Otro desafío viene dado por los plazos regulatorios: en España continental aún no se han licitado los primeros parques eólicos marinos comerciales (se espera la primera subasta a lo largo de 2025), lo que significa que el hub de A Coruña podría estar listo antes de que haya proyectos nacionales adjudicados a los que dar servicio. Hasta que despeguen los parques en aguas gallegas o cantábricas, las empresas en el puerto deberán enfocarse en encargos para mercados internacionales.
Por último, no son desdeñables los desafíos ambientales y sociales: tanto la construcción portuaria adicional como los parques eólicos marinos en Galicia están sujetos a evaluaciones ambientales rigurosas y a la aceptación por parte de comunidades locales y sectores como la pesca. Si bien el puerto exterior se diseñó para minimizar impacto en la costa urbana, la instalación de industrias y movimiento de grandes estructuras deberá gestionarse con cuidado para no afectar al entorno marino.
Situación actual
Actualmente, el puerto exterior de A Coruña se encuentra operativo y consolidado en cuanto a infraestructuras básicas, pero con gran parte de su superficie aún sin uso intensivo, lo que supone una ventaja para nuevos desarrollos. En 2024, la Autoridad Portuaria reservó unos 600.000 m² (60 ha) de explanadas en Langosteira para los proyectos eólicos en cartera, y el objetivo declarado es tener a lo largo de 2025 el plan de urbanización de esos terrenos finalizado, además de otros 400.000 m² (40 ha) , definiendo la distribución de parcelas para cada empresa.
Aunque las nuevas plantas industriales aún no han arrancado (pendientes de concesión y/o construcción), Punta Langosteira ya viene demostrando su capacidad logística: se han realizado operaciones singulares de project cargo (carga de proyectos) de enorme tamaño, como la fabricación y embarque en sus aguas abrigadas de grandes cajones de hormigón para la ampliación del puerto de Aberdeen (Escocia) y otras obras internacionales.
Estas operaciones evidencian la versatilidad de Langosteira para manejar estructuras offshore de gran porte. Asimismo, el puerto interior de A Coruña y el polígono industrial de Sabón (muy cercano a Langosteira) han servido para la exportación de componentes eólicos terrestres, como tramos de torre y otros equipos, lo que redujo la necesidad de transportes especiales por carretera gracias a la proximidad de las fábricas a los muelles exteriores.
En cuanto a conexiones energéticas, el puerto está trabajando junto con la Xunta de Galicia y Red Eléctrica en habilitar un parque experimental eólico-marino a apenas 10 km de la costa de Langosteira. Este proyecto piloto (aún pendiente de autorización ambiental) permitiría probar prototipos de aerogeneradores flotantes en un entorno cercano, posicionando a A Coruña en la vanguardia de la innovación y generando sinergias directas con el hub portuario. También en el propio puerto, la empresa Inditex ha propuesto instalar tres aerogeneradores en los terrenos de Langosteira (19,8 MW en total) para autoconsumo de sus fábricas y del puerto, lo que convertiría a Punta Langosteira en un ejemplo de puerto verde con generación renovable in situ.
Proyectos
El interés industrial por A Coruña es palpable: ocho consorcios empresariales han hecho pública su intención de ubicarse en Langosteira para fabricar componentes de eólica marina. Entre las compañías involucradas figuran grandes actores de infraestructuras y energía como Ferrovial, Navantia, Acciona, Saitec, Esteyco, Amper, GRI Renewable y Cobra. Sus planes van desde la construcción de cimentaciones flotantes (por ejemplo, Saitec propone fabricar su plataforma de hormigón tipo SATH en Galicia) hasta el ensamblaje de aerogeneradores completos (Moncobra –filial de Cobra– quiere montar grandes componentes tras su experiencia construyendo el parque flotante Kincardine en Escocia). La Autoridad Portuaria está actualmente analizando estos proyectos para encajarlos en el espacio disponible, dada la mencionada limitación de suelo.
Varias de estas empresas podrían cooperar compartiendo infraestructuras comunes (por ejemplo, astilleros modulares, grúas de gran tonelaje, etc.) y generando un clúster industrial eólico en el puerto. En paralelo, promotores de parques eólicos marinos ya han puesto sus ojos en la costa de A Coruña: destacan al menos tres proyectos flotantes en fase de estudio en el litoral gallego próximas al puerto exterior. Se trata de Galwind (impulsado por el Grupo Cobra), San Brandán (proyecto de Iberdrola) y Nordés (consorcio BlueFloat Energy y Sener). Cada uno de ellos plantea decenas de aerogeneradores marinos en la costa de la provincia coruñesa, e incluso en el caso de Nordés se prevé que la energía generada llegue a tierra precisamente vía Sabón, muy cerca de Langosteira, lo que evidencia la integración puerto-parque. Adicionalmente, la energética Repsol tramita otro parque eólico marino frente a A Coruña, que contaría con 150 turbinas previstas.
Si bien todos estos parques están a la espera de las subastas oficiales y de los permisos ambientales, han elegido esta zona por su excepcional recurso de viento y la proximidad de un puerto capaz de soportar su construcción. Por último, en marzo de 2024 la multinacional alemana RWE (uno de los líderes mundiales en eólica offshore) firmó una alianza con el Puerto de A Coruña para apoyarlo en su conversión en un hub eólico flotante de clase mundial.
RWE y la Autoridad Portuaria suscribieron una carta de intención para compartir conocimientos y planificar la ampliación de capacidad portuaria necesaria para proyectos offshore a gran escala. Esta colaboración internacional confirma el potencial de Langosteira: RWE reconoce que A Coruña, con su puerto de aguas profundas, está “particularmente bien posicionada para cubrir las necesidades futuras de la eólica flotante” tanto en España como en otros mercados.
En resumen, A Coruña avanza con paso firme para convertirse en el gran polo atlántico de la eólica marina en el sur de Europa, combinando inversión pública, alianzas con gigantes del sector y una cartera de proyectos que podrían generar miles de empleos cualificados en la región.
Puerto de Castellón: Plataforma mediterránea para la offshore
Fortalezas
El Puerto de Castellón (PortCastelló), situado en la Comunidad Valenciana, ha orientado su estrategia de crecimiento hacia las energías renovables marinas, con la mira puesta en ser el hub mediterráneo de la eólica marina flotante. Su principal baza es el proyecto de expansión de la dársena sur, actualmente en fase de ejecución, que añadirá casi 50 hectáreas ganadas al mar específicamente para albergar industrias de eólica offshore.
Esta ampliación convertirá a Castellón en el puerto con mayor superficie disponible dedicada al sector eólico en todo el Mediterráneo, una infraestructura de grandes dimensiones pensada para la fabricación, ensamblaje, almacenamiento y expedición de componentes de parques eólicos flotantes. De hecho, la Autoridad Portuaria destaca que podrá poner a disposición del sector esas 42 ha de explanadas, contiguas a muelles de gran calado, para montar allí las plataformas flotantes (ya sean de hormigón o acero), integrar en ellas las torres y turbinas, y almacenarlas en tierra o atracadas hasta su remolque al emplazamiento final.

“En el puerto se podrá llevar a cabo la construcción de plataformas flotantes, […] el ensamblaje de las turbinas y las plataformas, el almacenamiento […] de las plataformas hasta su traslado al parque eólico de destino y un hub para el mantenimiento de los parques eólicos ubicados en el mar Mediterráneo”, señalaba Adolfo Noguero, jefe de Expansión de PortCastelló, al describir el potencial de esta nueva área.
En esencia, Castellón busca ofrecer una cadena de suministro completa: desde la fabricación de cimentaciones flotantes, pasando por la integración de aerogeneradores, hasta servir de base de O&M (operaciones y mantenimiento) para parques en el Mediterráneo occidental. En cuanto a conectividad, PortCastelló está reforzando su infraestructura de transporte: aparte de accesos viarios mejorados, está en marcha la conexión ferroviaria sur que enlazará directamente con el Corredor Mediterráneo, facilitando la llegada de equipamientos pesados por tren (por ejemplo, torres modulares fabricadas tierra adentro) y mejorando la logística intermodal. Otro punto a favor es la experiencia previa del puerto en el sector eólico: Castellón ya ha manejado tráficos de componentes de aerogeneradores terrestres y marítimos, por lo que cuenta con operadoras especializadas en manipular palas de gran longitud, torres y demás piezas. La ubicación geográfica también es ventajosa, en el centro del arco mediterráneo español: equidistante de Cataluña y Andalucía, con facilidad para servir a proyectos en el Levante español y, mirando más allá, a parques en el sur de Francia, Italia o incluso Grecia.
De hecho, los primeros parques eólicos offshore que se vislumbran en el Mediterráneo español estarán en el Golfo de Roses (Cataluña) con 2×510 MW proyectados, y Castellón aspira a ser la base de suministro más cercana para estas instalaciones, a apenas unos cientos de kilómetros de distancia. Por último, la iniciativa de Castellón aporta beneficios socioeconómicos a la región: se estima la creación de 1.000 a 1.500 empleos directos y hasta 5.000 indirectos asociados a la actividad eólica marina, diversificando la economía local más allá de los tráficos portuarios tradicionales (como cerámica o químicos) e impulsando sectores auxiliares (logística, formación, servicios técnicos, etc.).
Rubén Ibáñez, presidente de la Autoridad Portuaria de Castellón: ““Dispondremos de 500.000 metros cuadrados, 875 metros lineales y 16 metros de calado reservados para eólica marina flotante y una planificación para que en 2028 esté todo ello a disposición de sector””.
Desafíos
La conversión de Castellón en hub eólico flotante conlleva, sin embargo, una serie de retos técnicos y estratégicos. En primer lugar, el éxito depende de la materialización en tiempo y forma de la expansión portuaria. Ganar 42 ha al mar es una obra de ingeniería mayor que debe completarse antes de poder acoger a las empresas: cualquier retraso en su entrega (prevista hacia 2027-2028) podría posponer los planes industriales. Del mismo modo, será crucial dotar esa nueva dársena de los equipamientos adecuados: explanadas compactadas de alta capacidad, muelles reforzados para soportar pesos de cientos de toneladas por metro (dado el peso de cimentaciones y grúas), grúas pórtico y móviles de gran capacidad de izado, y servicios portuarios especializados.
Si bien estas necesidades están identificadas, requieren inversiones coordinadas entre la autoridad portuaria y los concesionarios privados. Otro desafío es la ausencia, hasta ahora, de proyectos eólicos marinos en aguas valencianas. A diferencia de Galicia o Canarias, la costa de la Comunidad Valenciana no cuenta todavía con zonas de desarrollo eólico definidas en el Plan de Ordenación del Espacio Marítimo (POEM) – en parte debido a la oposición local por posibles impactos turísticos y ambientales. Esto significa que, en el corto plazo, Castellón dependerá de proyectos de otras regiones (Cataluña, etc.) o de exportaciones para utilizar su hub.
Conviene que el puerto consiga atraer carga de trabajo de parques internacionales para no infrautilizar la infraestructura en los primeros años. También existe competencia potencial de otros puertos mediterráneos: en España, Tarragona o Almería han expresado interés en la eólica marina, y en el sur de Francia puertos como Port-La Nouvelle ya están fabricando plataformas flotantes. Castellón deberá consolidar ventajas (espacio, experiencia, costes competitivos) para sobresalir en este entorno.
En cuanto a desafíos ambientales, cualquier actividad industrial de gran magnitud en el puerto requerirá gestionar adecuadamente posibles impactos: obras de dragado y relleno, aumento de tráficos marítimos, emisión de ruidos en ensamblajes, etc., todo bajo la normativa vigente. No obstante, al ubicarse la ampliación en zona portuaria ya antropizada y con Evaluación de Impacto aprobada, estos efectos deberían ser asumibles con medidas correctoras estándar.
Por último, en el plano regulatorio, el despliegue de la eólica marina en España está pendiente de un marco claro (se espera un Real Decreto específico) y de subastas energéticas concretas. Hasta que no se adjudiquen megavatios, las empresas podrían mostrarse prudentes en acometer inversiones industriales. Es por ello que la coordinación entre las políticas de Transición Ecológica (energía) y las de Fomento (puertos) será fundamental para alinear calendario: que el hub esté listo cuando los parques lo requieran, y viceversa.
Situación actual
A día de hoy, PortCastelló avanza en dos frentes clave: la construcción de la nueva dársena sur y la mejora de conexiones terrestres. La ampliación portuaria ya cuenta con sus proyectos técnicos definidos y trabajos en marcha. Una vez finalizada, sumará esos 42 ha de superficie con acceso directo a muelles de aguas profundas.
Hasta entonces, el puerto podría ofrecer espacios existentes (aunque más reducidos) para actividades iniciales. Castellón dispone de otras áreas logísticas en sus muelles actuales que han sido empleadas para operaciones con componentes eólicos. Por ejemplo, en los últimos años ha recibido jackets (cimentaciones fijas) y componentes offshore para proyectos en otros lugares, demostrando cierta capacidad inmediata. No obstante, la plena operacionalidad como hub especializado se logrará con la dársena sur terminada.
Paralelamente, la conexión ferroviaria sur progresa con apoyo estatal: esta nueva vía integrará el puerto en el corredor ferrocarril Valencia-Barcelona, permitiendo un flujo eficiente de mercancías pesadas y contenedores directamente entre el puerto y los centros industriales del interior.
Por ahora, la imagen es la de un puerto en transformación, destinando grandes recursos a prepararse para la nueva industria, aunque sin haber recibido todavía las fábricas (estas vendrán una vez el terreno esté disponible y adjudicado).
Proyectos
Aunque el hub de PortCastelló se concibe a futuro (operativo en 2028 según las previsiones), ya se vislumbran los primeros proyectos asociados. Como se mencionó, en Cataluña están proyectados dos parques eólicos flotantes de 510 MW cada uno en la zona del Empordà (proyecto Golfo de Roses). Estos parques, que sumarían 68 aerogeneradores aproximadamente, podrían empezar construcción a partir de 2026-2027 si las subastas se convocan en 2025.
Castellón, por proximidad geográfica, es candidato natural para ensamblar sus plataformas y turbinas, sirviendo de base logística. Asimismo, en Francia, al otro lado del Mediterráneo, se están adjudicando parques flotantes (por ejemplo, frente a Occitania y Provenza) que requerirán cimentaciones; PortCastelló podría competir para fabricar componentes destinados a esos desarrollos europeos, aprovechando su experiencia portuaria en exportación de material eólico.
Dentro de España, además de Cataluña, otras zonas del Mediterráneo (Andalucía oriental, Baleares) podrían en el futuro ofertar potencia eólica marina: el puerto valenciano, con su infraestructura especializada, estará bien posicionado para pujar por esos contratos. En cuanto a empresas implicadas, aunque aún no se han anunciado consorcios concretos para operar en Castellón, es previsible la participación de grupos especializados en offshore. Astilleros y fabricantes nacionales –como Navantia-Windar, Dragados Offshore (Cádiz) o Haizea– podrían extender su producción al Mediterráneo mediante nuevas plantas en Castellón. También fabricantes de cimentaciones innovadoras (Saitec, Esteyco) o de componentes (por ejemplo, fabricantes de palas) podrían optar por instalar fábricas satélite en este puerto para cubrir la demanda mediterránea. Desde el puerto confirman que existen contactos y que la idea es atraer inversiones privadas que aprovechen la nueva dársena.
En resumen, Castellón se prepara para desempeñar un papel protagonista en el Mediterráneo eólico: un puerto ampliado y modernizado que, en sincronía con la llegada de los primeros parques flotantes en la región, se convierta en un centro neurálgico de fabricación y logística offshore, atrayendo inversión, tecnología y empleo de calidad.
Puerto de Las Palmas: Pionero en eólica marina en Canarias
Fortalezas
En las Islas Canarias se encuentra la que probablemente será la punta de lanza de la eólica marina en España: el Puerto de Las Palmas. Este puerto de Gran Canaria aspira a consolidarse como base de operaciones para los primeros parques eólicos marinos del país, aprovechando las singulares condiciones del archipiélago. Entre sus ventajas destaca la disponibilidad de un gran espacio costero específicamente habilitado para energía offshore de 118 y 140 mil m² (12-14 hectáreas) de nueva creación, ganada al mar junto a la Dársena de África, con acceso directo a línea de atraque en aguas profundas.
Se trata del primer espacio portuario de España concebido enteramente para acoger un centro logístico-industrial de energías renovables marinas, destinado a la construcción, reparación, mantenimiento y desarrollo de artefactos offshore (plataformas flotantes, componentes eólicos, etc.).

La ubicación insular presenta además un recurso eólico excepcional: los vientos Alisios constantes ofrecen altos factores de capacidad para futuros parques, lo que motivó que el Gobierno eligiera a Canarias para lanzar la primera subasta de eólica marina del país.
Tener parques cerca (a pocas millas de la costa) facilita que Las Palmas pueda ser puerto base de montaje y operación con tiempos de tránsito muy cortos en comparación con puertos peninsulares. En cuanto a infraestructura, el Puerto de Las Palmas es uno de los más grandes y equipados del Atlántico medio: posee astilleros y diques secos activos, industria naval (plataformas petrolíferas, reparaciones) y experiencia en acoger proyectos offshore.
Cuenta con empresas locales de renombre como Astican y Zamakona Yards especializadas en construcciones y reparaciones navales, que pueden diversificar hacia la fabricación de componentes eólicos marinos. De hecho, Las Palmas ya ha albergado hitos pioneros en la eólica offshore española: en 2018, frente a su costa, se instaló el primer aerogenerador marino conectado a red en España (proyecto ELICAN de 5 MW, con torre autoerigible de hormigón diseñada por Esteyco). Previamente, gran parte de esa estructura se construyó en el Puerto de Arinaga (Gran Canaria) y se ensambló y botó en la zona portuaria local, demostrando en la práctica la capacidad de la isla para proyectos de alta tecnología.
Más recientemente, en 2022, la start-up X1 Wind trajo a Las Palmas su prototipo PivotBuoy (plataforma eólica flotante ligera) para su montaje y posterior prueba en el banco de ensayos de PLOCAN.
Estas experiencias han posicionado a Canarias como laboratorio de la eólica flotante. La propia Plataforma Oceánica de Canarias (PLOCAN), ubicada en la costa este de Gran Canaria, es un centro de investigación donde se testean tecnologías marinas (eólica, undimotriz, etc.), y colabora estrechamente con el puerto en facilitar áreas de ensayo a escala real.
Todo ello configura un ecosistema favorable: conocimiento técnico, mano de obra cualificada en sector naval, e incentivo institucional (el Ejecutivo canario y Puertos del Estado han respaldado convertir a Las Palmas en referente).
Beatriz Calzada, presidenta de la Autoridad Portuaria de Las Palmas «contamos con la superficie de suelo que estas empresas necesitan, estamos trabajando en la innovación de la tecnología, el ensamblaje y la reparación de los elementos que componen un aerogenerador, así como en el mantenimiento de las instalaciones. Nuestro objetivo es estar preparados para cuando se instale el primer parque eólico ‘offshore’”.
Esta declaración resume la voluntad del puerto de adelantarse a la demanda: Las Palmas se ofrece como el lugar idóneo, con terreno, infraestructura y conocimientos, para emprender desde ya proyectos pilotos y precomerciales de energía eólica marina, de tal modo que cuando lleguen los parques comerciales esté todo listo.
Otro punto fuerte es la proyección internacional: dada su posición geográfica, el puerto grancanario puede actuar como hub para el Atlántico medio, sirviendo no solo a las islas sino también a posibles parques en la costa noroeste de África o proyectos transatlánticos. Su historial logístico atendiendo tráfico de plataformas petrolíferas y embarcaciones offshore de diversos países es un aval en este sentido.
Desafíos
Pese al optimismo, el camino de Las Palmas no ha estado exento de obstáculos, muchos de ellos derivados de la propia novedad del sector en España. El concurso lanzado en 2022 para adjudicar la gran plataforma offshore en la Dársena de África quedó desierto, al no presentarse ninguna oferta dentro del plazo (que venció en marzo de 2023). Este revés obligó a la Autoridad Portuaria a buscar alternativas, recurriendo a la figura de la adjudicación directa, solicitada porBoluda y Suárez, que se ha resuelto en este año. La compañía prevé una inversión superior a 15 millones de euros y cuenta con un periodo de adjudicación de 30 años. En este proyecto, además de su experiencia, cuenta con el aval de gigantes del sector de la eólica marina como Navantia, de la mano de su división Navantia Seanergies, y de las reparaciones navales, como Pymar y la propia Astican y el potente sector de reparaciones navales del puerto.
En paralelo, otro desafío es la limitada capacidad de la red eléctrica canaria: al ser sistemas insulares no interconectados con la península, la integración de grandes parques eólicos marinos requerirá reforzar la infraestructura de transmisión en las islas o instalar sistemas de almacenamiento, para garantizar la estabilidad del suministro. Esto podría limitar en el medio plazo el tamaño de los parques a desplegar (p. ej., proyectos piloto de decenas de MW en lugar de cientos).
Además, los costes logísticos insulares tienden a ser mayores: aunque Las Palmas puede fabricar y montar localmente muchas partes (cimentaciones, ensamblajes), ciertos componentes principales (las turbinas o segmentos de torres) probablemente deban importarse desde Europa continental o EE.UU. – como de hecho ocurrirá con el prototipo WHEEL, cuyos aerogeneradores y torres llegan de fuera.
Transportar estos elementos al archipiélago encarece y complejiza la operativa, algo que solo se compensará con economías de escala cuando haya varios proyectos en marcha.
Por otro lado, la tramitación medioambiental en Canarias es especialmente sensible: las aguas isleñas albergan ecosistemas valiosos (cetáceos, tortugas, áreas protegidas) y el turismo costero y la pesca son una pieza fundamental de la economía. Cualquier parque offshore o instalación portuaria asociada debe someterse a estrictos estudios de impacto y probablemente enfrentará escrutinio público. El proyecto Gofio, por ejemplo, debió modificar su ubicación para alejarse más de la costa turística. No obstante, al situarse los parques flotantes más allá del horizonte visible (>8 km) y usar anclajes sin dragado, se confía en una buena compatibilidad ambiental.
Por último, existe un desafío de calendario: aunque Canarias va delante en planificación (con su POEM aprobado y subasta en camino), cualquier retraso burocrático podría dejar infrautilizada la infraestructura portuaria. El puerto debe equilibrar entre atender proyectos de I+D (más pequeños) en el corto plazo y estar preparado para proyectos comerciales más grandes en cuanto reciban luz verde.
Situación actual
La actividad de proyectos piloto continúa animando el puerto: está en fase de autorización y próxima construcción el prototipo WHEEL de Esteyco, un aerogenerador flotante de 6 MW cuya plataforma tipo spar será construida y ensamblada íntegramente en el Puerto de Las Palmas. Solo la turbina (de 16 MW) y la torre llegarán prefabricadas de fuera, pero elementos como el flotador de hormigón y el trípode de anclaje se fabricarán localmente, con implicación de la industria canaria. WHEEL se botará en la Dársena de África y se remolcará a la zona de ensayos de PLOCAN, conectándose mediante un cable de 20 kV a la infraestructura del antiguo prototipo ELICAN. Este proyecto, con 25 M€ de inversión, que previsiblemente estará finalizado a finales de 2025, situará nuevamente a Gran Canaria en la vanguardia tecnológica.
Asimismo, la empresa española X1 Wind culminó en 2023 las pruebas de su prototipo X30 (de 1 MW) en PLOCAN, generando el primer kWh de eólica flotante en aguas españolas.
Estos hitos confirman que Las Palmas ya es un centro de I+D real.
Las instalaciones portuarias existentes (talleres navales, muelles de reparación) también se están poniendo a disposición de proyectos emergentes: Astican ha participado en la adaptación de estructuras para prototipos, y se prevé que sus gradas puedan servir para premontajes. Por último, institucionalmente, Las Palmas ha movido ficha a alto nivel: a través de la Federación Canaria de Empresas Portuarias (Fedeport) y con apoyo del Clúster Marítimo de Canarias, se ha elaborado una estrategia conjunta para promocionar al archipiélago como hub eólico-marino. Esta colaboración público-privada implicó visitas a Galicia (para aprender de A Coruña y Ferrol) y a puertos franceses, así como presencia en congresos nacionales.
Todo ello ha fortalecido la posición institucional del puerto, que ahora cuenta con el decidido respaldo del Gobierno autonómico y de Puertos del Estado para convertirse en referencia en renovables marinas. La aprobación en 2023 de los POEM (Planes Marinos) que identifican zonas para eólica en Canarias y la inminente regulación específica (Real Decreto de eólica marina) terminan de allanar el terreno normativo.
Proyectos
Las Palmas y Canarias en general cuentan con una serie de proyectos pioneros que marcan el arranque de la eólica marina española. El ya citado parque Gofio de 48 MW es uno de ellos: promovido por la empresa gallega Greenalia, consta de 3 aerogeneradores de 16 MW que se ubicarían al sureste de Gran Canaria, a unos 7,5 km de la costa de San Bartolomé de Tirajana. Gofio fue el primer proyecto flotante en tramitarse en España (inició permisos en 2020) y ha adaptado su diseño al POEM canario para minimizar impactos (redujo el número de turbinas y las alejó mar adentro). Si obtiene autorización, podría convertirse en el primer parque eólico marino operativo en España, alimentando con energía limpia a la isla de Gran Canaria. Es de esperar que utilice el Puerto de Las Palmas como base de construcción y montaje de las plataformas flotantes (tipo semi-sumergible) sobre las que se instalarán sus turbinas.
Paralelamente, existen otros proyectos privados en diversas etapas: por ejemplo, la danesa Floating Power Plant anunció un proyecto híbrido (eólico+fotovoltaico flotante) a probar en Gran Canaria, y compañías como Ocean Winds, Iberdrola y Naturgy han manifestado interés en futuros parques en Canarias, formando consorcios preliminares.
En cuanto al centro logístico portuario en Las Palmas, la intención es que en él colaboren Navantia y los astilleros canarios en un modelo de coinversión público-privada. Navantia aportaría su conocimiento en fabricación de cimentaciones (ya ha construido plataformas flotantes para Escocia y Francia), mientras que Astican/Zamakona pondrían su infraestructura y personal local.
Este centro podría dedicarse inicialmente a construir floater de acero o hormigón de 50-70 m de diámetro y más de 5.000 toneladas, necesarios para anclar los aerogeneradores de >15 MW que se planean. La carga de trabajo estimada, si se desarrollan varios parques, sería de decenas de unidades por año durante el pico de construcción hacia final de la década.
En paralelo a las cimentaciones, el puerto espera atender a los buques de instalación que montarán las turbinas, ofreciendo muelle de apoyo y almacenamiento de componentes (palas de 100 m, torres, cables dinámicos, etc.). Una vez en operación los parques, Las Palmas tiene la oportunidad de albergar los centros de control y mantenimiento: esto implica atraer sedes de operaciones de las eléctricas y talleres para repuestos, generando empleo permanente más allá de la fase de obra.
Finalmente, mirando al largo plazo, la plataforma de Las Palmas podría diversificar a otras energías marinas como la eólica terrestre offshore (aerogeneradores sobre diques), la energía undimotriz o la energía oceánica (OTEC), aprovechando el hub tecnológico creado, convirtiendo a Las Palmas en un referente internacional de la economía azul sostenible, atrayendo no solo proyectos españoles sino de toda la región atlántica.
Apuesta española
Los puertos de A Coruña, Castellón y Las Palmas encarnan la apuesta española por crear una cadena de valor sólida en torno a la eólica marina. Cada uno, desde su región, ofrece unas condiciones singulares para impulsar esta industria emergente: el Atlántico gallego aporta espacio y tradición naval para construir las colosales estructuras flotantes; el Mediterráneo valenciano se prepara para ser la fábrica y base logística que atienda parques en aguas más tranquilas pero con igual ambición; y Canarias, con sus vientos constantes, se posiciona como el banco de pruebas y primer escenario real donde aerogeneradores flotantes generarán electricidad para los españoles. Puertos del Estado, consciente de este potencial, orienta inversiones y coordinación estratégica para que estos tres puertos se conviertan en auténticos polos industriales de energías renovables marinas, al nivel de los grandes hubs del norte de Europa.
Quedan por delante desafíos importantes: culminar en plazo las infraestructuras portuarias planeadas, asegurar la financiación (pública y privada) para dotarlas del equipamiento necesario, y sincronizar la disponibilidad portuaria con el calendario regulatorio de los parques eólicos (subastas, permisos ambientales, etc.). Igualmente, será crucial lograr la implicación efectiva de las empresas – astilleros, eléctricas, tecnológicas – en cada enclave, de modo que el conocimiento y el empleo generados se asienten en la economía local a largo plazo.
Con todo, las piezas se están alineando para que España dé un salto cualitativo: de no tener aún parques eólicos marinos operativos, a convertirse en exportadora de tecnología y componentes offshore. A Coruña, Castellón y Las Palmas son tres puertos llamados a liderar ese salto. Su éxito convertiría a España no solo en beneficiaria de la eólica marina como fuente limpia de energía, sino en actor industrial de primer orden en el nuevo mapa de la economía azul europea, diversificando las actividades portuarias tradicionales hacia sectores de alto valor añadido y reforzando la transición ecológica del país. Los próximos años serán decisivos para ver esta visión materializada en muelles repletos de aerogeneradores esperando su singladura mar adentro, y en las miles de piezas y personas trabajando tras ellos en tierra firme. Con rigor técnico, planificación y cooperación público-privada, estos puertos podrían protagonizar una historia de éxito en la evolución energética de España.
Juan Virgilio Márquez, CEO de la Asociación Empresarial Eólica (AEE), señaló en una ponencia sobre el panorama y la cadena de valor de la eólica marina en España señalo que «en cuanto al impacto socioeconómico de esta industria en España, en relación con la creación de puesto de trabajo, la estimación actual es que con los primeros 3 gigawatios se crearían 7.500 nuevos empleos muy especializados podrían verse beneficiados sectores que trabajan en el mar con los que se crearían proyectos de transición”.





