Tres meses después de la Cumbre del Mar del Norte en Hamburgo, gobiernos e industria se reúnen en Madrid para convertir los compromisos en energía eólica marina en acciones concretas.
La guerra en Irán le recordó a Europa, una vez más, que necesita reemplazar los combustibles fósiles importados con electricidad nacional y segura. La energía eólica marina proporciona la energía que Europa necesita. Es de origen nacional, escalable y rentable.
En la Cumbre del Mar del Norte celebrada en enero, los líderes se comprometieron a acelerar y consolidar la expansión de la energía eólica marina. Europa no tiene tiempo que perder para hacer realidad este compromiso. La energía eólica marina contribuye a reducir los costes de electricidad para hogares y empresas, y protege a Europa de la geopolítica y las fluctuaciones de los precios del combustible, afirma Tinne van der Straeten, CEO de WindEurope.
Visibilidad, seguridad de la inversión y subastas
La Declaración de Hamburgo proporcionó la señal política que necesitaba la cadena de suministro de energía eólica marina en Europa. Los gobiernos acordaron contribuir al desarrollo de 15 GW de energía eólica marina anuales entre 2031 y 2040. Al menos 10 GW de esta capacidad estarán respaldados por contratos por diferencia bilaterales, y el resto mediante acuerdos de compra de energía.
Los Contratos por Diferencia ofrecen visibilidad sobre los ingresos futuros y ayudan a reducir el riesgo de las nuevas inversiones en energía eólica. Los compromisos de volumen brindan visibilidad a los fabricantes y a la cadena de suministro para invertir en fábricas, puertos y servicios.
Como contribución a la Declaración de Hamburgo, la industria eólica europea se comprometió a reducir los costes de la energía eólica marina en un 30 % para 2040, con respecto a los niveles de 2025. Esto se logrará mediante menores costes de financiación, proyectos con menor riesgo y una industrialización más rápida. Y la industria ya está cumpliendo. Estamos invirtiendo en proyectos, capacidad de fabricación y formación. Y reforzando la seguridad.
Declaración de Hamburgo: de los compromisos a la acción.
La Declaración de Hamburgo es un ejemplo que otras regiones deberían seguir.
Llegó en un momento crítico. El despliegue de la energía eólica marina en Europa se había visto ralentizado por un diseño deficiente de las subastas, el aumento de los costes de capital y la falta de visibilidad en la cadena de suministro debido a la incertidumbre en la cartera de proyectos. El resultado: Europa construirá tan solo 70 GW de los 120 GW de capacidad eólica marina que se había propuesto alcanzar para 2030.
La industria eólica marina europea se está preparando para cumplir con su cometido.
Pero una declaración es solo un primer paso.
Este jueves, los ministros de Energía de los países del Mar del Norte se han reunido en el evento anual WindEurope 2026 para debatir los próximos pasos. Gobiernos, operadores de sistemas de transmisión, la industria y la OTAN están presentes. La tarea es clara: implementar conjuntamente la Declaración de Hamburgo para ofrecer a Europa lo que necesita: más energía eólica marina para fortalecer la seguridad y la competitividad energética de Europa y generar valor duradero para los consumidores y las comunidades.






