El sector defiende un modelo que genere empleo local, retorno territorial y desarrollo industrial con garantías ambientales.
El Clúster Marítimo de Canarias (CMC) ha solicitado formalmente que la primera subasta estatal de eólica marina se concentre en esta área, ubicada frente a Arinaga, al considerar que reúne las mejores condiciones técnicas, energéticas, logísticas e industriales para garantizar un despliegue ejemplar, con retorno territorial y garantías ambientales.
Consenso sectorial y madurez industrial
Las aportaciones realizadas en el marco de la consulta pública previa impulsada por el Ministerio para la Transición Ecológica reflejan un consenso “absoluto” entre empresas renovables, sector portuario, industria naval y centros tecnológicos: el primer parque eólico marino comercial de España debe priorizar la Demarcación Canaria y, específicamente, Gran Canaria–Arinaga.
El documento sectorial subraya varios factores diferenciales:
- Mayor madurez industrial y consenso político y social en Gran Canaria.
- Batimetría más favorable que en otras zonas del archipiélago, reduciendo riesgos técnicos en esta primera experiencia nacional.
- Infraestructura portuaria e industrial consolidada, clave para el ensamblaje y mantenimiento de estructuras flotantes.
- Sinergias energéticas con el sistema insular.
En este último punto, destaca el papel estratégico de la central hidroeléctrica reversible de Chira-Soria, concebida como sistema de almacenamiento para estabilizar el sistema eléctrico insular y mitigar vertidos renovables. La complementariedad entre eólica marina flotante y almacenamiento hidroeléctrico reforzaría la seguridad del suministro y facilitaría la integración de nueva potencia limpia.
Un único parque de 200–250 MW para maximizar aprendizaje
El sector propone que esta primera subasta se articule mediante la adjudicación de un único parque eólico marino con una potencia objetivo de entre 200 y 250 MW, con posibilidad de alcanzar hasta 300 MW.
La lógica es clara: Optimizar economías de escala; simplificar la gestión administrativa en una fase pionera; y concentrar el aprendizaje tecnológico e industrial en un único proyecto demostrador.
El objetivo es consolidar a Canarias como caso de éxito nacional, antes de escalar desarrollos de mayor dimensión en otras demarcaciones marítimas españolas.
Una subasta específica para Canarias
El documento también pone el foco en las singularidades del sistema eléctrico canario: un sistema aislado, con estructura de costes diferenciada y fuerte necesidad de almacenamiento.
Por ello, el sector defiende que Canarias no compita en igualdad de condiciones con demarcaciones peninsulares en esta primera fase, proponiendo una subasta específica adaptada a la realidad técnica y económica del archipiélago.
Este planteamiento conecta con una reivindicación histórica del tejido empresarial canario: que la transición energética tenga en cuenta la condición de región ultraperiférica y las particularidades de sus sistemas eléctricos insulares.
Impacto industrial y contenido local: mínimo del 50%
Más allá de la generación eléctrica, el documento sitúa el impacto industrial local como criterio prioritario en la valoración de ofertas.
Entre las propuestas destacan:
- Exigir un mínimo del 50% de contenido de origen canario, nacional o europeo en la fabricación real de componentes.
- Integración efectiva de proveedores locales.
- Compromisos verificables de formación y empleo cualificado.
- Implantación de centros de base y mantenimiento en las islas.
- Consolidación de la cadena de valor en territorio canario.
Asimismo, se plantea la posibilidad de articular mecanismos de participación local e inversión vinculada al proyecto, reforzando el retorno social y territorial.
Garantías ambientales y compatibilidad de usos
El sector subraya que el desarrollo debe realizarse con plena responsabilidad ambiental. Entre las medidas planteadas figuran:
- Sistemas de monitorización ambiental continua.
- Compatibilidad con otros usos del mar (pesca, navegación, biodiversidad).
- Planes de circularidad y desmantelamiento garantizados económicamente desde el inicio.
La aspiración es que el proyecto se convierta en un referente de equilibrio entre transición energética y protección ambiental.
Cómo se ordena y desarrolla la eólica marina en España
El marco normativo parte de los Planes de Ordenación del Espacio Marítimo (POEM), aprobados en 2023 mediante Real Decreto. Estos planes delimitan los usos permitidos en cada demarcación marítima española y garantizan la compatibilidad entre pesca, navegación, protección ambiental y energías renovables.
Dentro de los POEM se identificaron las Zonas de Alto Potencial para Energías Renovables (ZAPER), seleccionadas tras análisis técnicos y ambientales que evalúan:
- Recurso eólico disponible.
- Profundidades compatibles con tecnología flotante.
- Compatibilidad con otros usos del mar.
- Exclusión de espacios ambientalmente protegidos.
El siguiente paso corresponde al Ministerio para la Transición Ecológica, que debe convocar una subasta o procedimiento de concurrencia competitiva. En ella se adjudica el derecho a desarrollar una determinada potencia en una zona ZAPER concreta.
Las ofertas se valoran conforme a criterios técnicos, industriales, ambientales y económicos. El adjudicatario obtiene el derecho de ocupación del área, pero todavía debe superar múltiples trámites:
- Autorización administrativa previa y de construcción.
- Evaluación de impacto ambiental ordinaria.
- Permisos de ocupación del dominio público marítimo-terrestre.
- Acceso y conexión a la red eléctrica.
Solo tras completar estos hitos puede iniciarse la fase de ingeniería, fabricación, ensamblaje e instalación de las plataformas flotantes, seguida de pruebas técnicas y puesta en servicio.
Más que energía: una palanca de transformación
Con la defensa de ZAPER CAN-GC1 como primer proyecto nacional, el sector canario no solo plantea una ubicación técnica óptima. Plantea un modelo.
Un modelo en el que la eólica marina no se limite a producir megavatios, sino que actúe como palanca de desarrollo industrial, empleo cualificado y retorno territorial, integrándose de forma equilibrada en el tejido económico y social del archipiélago.
Si el Gobierno opta por esta hoja de ruta, Gran Canaria podría convertirse en el laboratorio donde España inicie, con el menor riesgo posible y la mayor ambición industrial, su nueva etapa en la eólica marina flotante.







