Problema para los comerciales de las transitarias de todo el mundo. Es algo que se veía venir, pero no todos están preparados para afrontar esta incertidumbre y parada situación global.
Todo iba viento en popa, hasta el Liberation Day del 2 de abril de Trump. Quizás el hombre de negocios que ostenta el despacho oval tenga razón, pero el resto del mundo no le entendemos, comprendemos o estamos de acuerdo con esta locura de escenario comercial mundial, por no hablar de la mano en conflictos tecno-militares del lobby americano de guerra.
Hasta que no se vea un escenario claro, ni cargadores ni importadores se mueven, el refranero castizo dice: MIEDOSO ES DON DINERO.

Ahora, con la confusión existente, se nota el pánico en el mercado de la cadena de suministro global. Que las navieras desvíen capacidad hacia Sudamérica y África es significativo, ante una decrépita Unión Europea y una triste realidad política española, apenas hay carga. De hecho, para los exportadores a Asia, las navieras financian el transporte hasta puerto base con All-ins ridículos, y las navieras no son tontas.
El problema que ve esta pluma, es que en esta recesión global, las organizaciones menos preparadas van a sufrir, hasta desaparecer poco a poco del mercado. La concentración hacia las grandes multinacionales resulta evidente e inevitable, dado que los costes son diferentes y las soluciones a los problemas obviamente, más eficientes y rápidas. Una verdadera lástima, en realidad, no se puede comparar el nivel de calidad de servicio y compromiso con el cliente de los transitarios medianos y pequeños con el de las multinacionales. La dedicación personal e implicación con la carga, no tiene precio, pero valor. Pero lo que pasa es que en este mundo globalizado no hay marcha atrás, y todo va más rápido que antaño.
Ahora la carga ostenta el poder, pero duda. Legalmente, se están incrementando los abandonos de carga, estancias en depósitos francos y discusiones por costes extraordinarios de demoras, estancias portuarias o lo que sea. El mercado está revuelto, y ya sabemos que eso significa ganancia de pescadores. La duda es quiénes son los pescadores ganadores, está claro que no es Anthony Quinn con Las sandalias del Pescador…

A buen entendedor, pocas palabras bastan, y espera esta pluma que comprendan lo crítico del escenario global, y puedan actuar/reaccionar en consecuencia, dado que ya llegaron las vacas flacas para el mercado global.
Claramente si Trump ataca Irán apoyando a los judíos, el precio del bunker subirá de manera exponencial, por lo que resulta interesante pactar condiciones especiales con los proveedores para asegurar los movimientos.

Es recomendable, a partir de ahora, asegurar los pagos y cobros, dado que muchas organizaciones, aunque quieran cumplir, no podrán, y eso genera un mal rollo indeseable.
A redoblar esfuerzos toca, ánimos y suerte.





