La Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife ha decidido archivar la solicitud de Tenerife Shipyards para desarrollar un nuevo astillero en Granadilla.
El proyecto, que implicaba una inversión de más de 100 millones de euros, prometía un astillero fijo y sostenible, con capacidad para buques de hasta 25.000 toneladas, la creación de más de 2.500 empleos directos e indirectos, y conexión con energías renovables, posicionando a Tenerife como un hub industrial estratégico en el Atlántico.
“Cincuenta años después, Tenerife vuelve a quedarse atrás en desarrollo industrial. Pero esta vez no nos vamos a resignar. Exigimos transparencia y compromiso real de Puertos del Estado y de las administraciones canarias para que el proyecto se reactive inmediatamente”, afirma en una nota Mario Suárez, director de Negocio de Grupo Hidramar.
La compañía advierte de que la paralización de este proyecto supone un retroceso para la economía, el empleo y la innovación tecnológica en Canarias, y hace un llamamiento a la sociedad, sindicatos y asociaciones empresariales para respaldar la iniciativa.
“Tenerife Shipyards representa la oportunidad de demostrar que la isla puede ser líder en industria naval sostenible y competitiva, generando empleo y desarrollo económico a largo plazo. No podemos permitir que otra oportunidad histórica se pierda”, concluye el portavoz.
El puerto de Granadilla fue inaugurado en 2018 tras un coste de más de 360 millones de euros y también bajo la promesa de crear unos 20.000 puestos de trabajo. Siete años después, la actividad portuaria en Granadilla es muy escasa, muy alejada de sus previsiones iniciales.
Así es la historia
En diciembre de 2018, la Autoridad Portuaria de Tenerife convocó un concurso público para instalar un dique flotante en la dársena de Granadilla.
Tenerife Shipyards se presentó a dicho concurso, aupándose como el ganador, aunque la Autoridad Portuaria tardó hasta mayo de 2022 en otorgar la concesión definitiva.
Durante esos años, la empresa optó por presentar una mejora o modifiación en su propuesta, transformándola en un mega-astillero moderno con un Syncrolift de 25.000 toneladas de capacidad de elevación: Una infraestructura fija y permanente, frente a un dique flotante de la propuesta original.
Esta ampliación mejoraba radicalmente el proyecto inicial:
- Multiplicaba por nueve la capacidad de reparación simultánea, elevando la inversión a más de 100 millones de euros y generando más de 2.500 empleos directos.
- Eliminaba cualquier posibilidad de vertido al mar, al trabajar con barcos en seco mediante el sistema Syncrolift.
- Reducía el ruido y la huella de carbono, ya que los buques en tierra se conectarían a red eléctrica eólica y fotovoltaica.
- Permitía realizar tratamientos de carena en hangares, eliminando el impacto ambiental por partículas en suspensión.
- Creaba una instalación fija y estratégica, no transferible como un dique flotante.
- Posicionaba a Tenerife como plataforma de ensamblaje para estructuras offshore y eólica marina, contribuyendo de forma real a la transición verde europea.






