Promovidos por el Grupo Naturalista Mavea, con la colaboración de la Autoridad Portuaria de Avilés.
La entrega de los VIII Premios Alfredo Noval tuvo lugar la tarde del miércoles en el Espacio Portus. Los galardones llevan el nombre del considerado “padre del naturalismo asturiano”, Alfredo Noval, y son un homenaje a su memoria y un reconocimiento a su legado científico.
Además de representantes y familiares de los galardonados, han participado en el acto representantes del patronato de los premios, formado por la familia Noval, la Autoridad Portuaria de Avilés (APA) y el Grupo Naturalista Mavea. Por parte de la APA han asistido el presidente, Santiago Rodríguez Vega, y el responsable de Sostenibilidad, Alejandro Varas.
Reconocimiento a una vida dedicada a la naturaleza
Los premiados de esta edición han sido:
Categoría individual. Premio a título póstumo a don Xuan Fernández García. Naturalista y ornitólogo entregado con una trayectoria de más de 40 años observando, estudiando, anillando y rehabilitando miles de aves urbanas. Destaca en esta última faceta que desarrolló de forma inédita y totalmente altruista durante más de 30 años, coordinando su labor con bomberos, veterinarios, proveedores de alimento y animalistas de Gijón.
También realizó una extraordinaria labor como incansable educador y conferenciante en todo tipo de entidades públicas y privadas, muy especialmente con las/los más jóvenes, a los que lograba impresionar, sensibilizar y emocionar como nadie.
Naturalia Cantabricae, referente de la divulgación científica ambiental
Categoría de entidades. Premio a la publicación Naturalia Cantabricae, creada en el año 2000 por el Instituto de Recursos Naturales y Ordenación del Territorio (INDUROT) de la Universidad de Oviedo.
La publicación surgió para cubrir la necesidad de publicar una amplia producción de proyectos de investigación de temática medioambiental que entendían que toda la zona cantábrica, de Galicia a Pirineos, debía ser considerada como una unidad propia.
La revista en la actualidad sobrevive a múltiples proyectos similares surgidos en el siglo XX y que, con más o menos recorrido, acabaron sucumbiendo al paso de los años por la falta de recursos económicos y humanos. Y para conseguirlo ha tenido que adaptarse a la edición digital o prescindir de una periodicidad fija, entre otras estrategias.
Como todos los grandes proyectos, está repleto de nombres y apellidos de científicos e investigadores que fueron y continúan siendo fundamentales en su desarrollo, como Jorge Marquínez, Carlos Nores, Álvaro Bueno, Arturo Colina o Eduardo Cires, entre otros.






