Los puertos de la Costa Este y la Costa del Golfo de Estados Unidos, paralizados desde el martes, han reanudado sus actividades tras alcanzar un acuerdo temporal entre los estibadores y sus empleadores. El paro, que afectaba a importantes centros de distribución de mercancías como Nueva York, Carolina del Sur y Virginia, representaba una amenaza significativa para las cadenas de suministro globales. Sin embargo, el acuerdo última hora que puede paralizar la huelga portuaria, efectiva desde el 1 de octubre, ha permitido que los estibadores vuelvan al trabajo mientras continúan las negociaciones.
No se trata de una cancelación de sino de una suspensión temporal de 90 días para poder seguir negociando los flecos del acuerdo de 6 años que deben renovar.
Principales puntos de acuerdo
- Incremento inmediato del 62% del salario base de los trabajadores portuarios.
- Formar un Comité de Automatización en los puertos.
- Período de 90 días para negociar la firma del contrato sectorial/regional de 6 años.
La Asociación Internacional de Estibadores (ILA), que representa a miles de trabajadores portuarios, ha aceptado una oferta de aumento salarial del 62% en un nuevo contrato de seis años. Además, se ha acordado extender el contrato actual hasta el 15 de enero para seguir negociando otros temas, como la protección frente a la automatización, un asunto que ha generado tensión durante las discusiones. La ILA había solicitado un aumento salarial del 77%, pero inicialmente han aceptado estas mejoras.
Los puertos, que abarcan desde Houston hasta Boston, estuvieron completamente inactivos durante tres días debido a la expiración del contrato entre la ILA y la US Maritime Alliance, que representa a los operadores de terminales y navieras. Durante este tiempo, cerca de 45 buques cargados de contenedores y automóviles han quedado fondeados frente a la costa, acumulando un retraso en las operaciones que se calcula que retrasará las operaciones casi 2 semanas hasta volver a la normalidad.
Uno de los actores clave en la resolución del conflicto ha sido el presidente Joe Biden, quien ha presionado activamente tanto a los estibadores como a las navieras para que llegaran a un acuerdo antes de las próximas elecciones presidenciales. Con el precio de los bienes y la inflación como temas centrales en la campaña electoral, una huelga prolongada que afectara a las cadenas de suministro habría añadido más presión sobre su administración. En un comunicado, Biden elogió a ambas partes por llegar a un acuerdo y resaltó la importancia del trabajo colectivo.
La Federación de minoristas ha mostrado su satisfacción con el acuerdo. Los minoristas, al igual que otros actores de la cadena de suministro, dependen en gran medida de un flujo constante de mercancías, y cualquier interrupción prolongada podría generar retrasos significativos en la entrega de productos a los consumidores.
A nivel macroeconómico, el cierre de los puertos ha suscitado preocupaciones sobre el posible impacto en los precios de los bienes y la inflación. Se estima que un tercio de las importaciones de bienes a Estados Unidos ingresan a través de los puertos afectados. Sin embargo, algunos analistas consideran que el impacto económico de la huelga sería limitado. La consultora Real Investment Advice estima que la economía estadounidense perdería entre 4.000 y 8.000 millones de dólares por cada semana de huelga, una cifra que representa una fracción mínima del PIB anual del país, que asciende a 29 billones de dólares.





