Pues ya padecemos varios cisnes negros en la cadena global de suministro, y todo pinta a peor. Suez, Panamá, USEC/Gulf, Oriente Medio…
Ahora mismo, lo más urgente por resolver es la huelga USEC/Gulf norteamericana. Es la primera huelga sindical de este calibre desde 1977, y está secundada por más de 45 mil empleados portuarios.
ILA reclama subida del 77%, la patronal USMX ofrece 50% pero incluyendo cláusula de automatización portuaria. El sindicato se niega en rotundo en incluir mención alguna sobre robotización, IA, y automatización de las operaciones portuarias en el contrato de renovación sectorial de 6 años.
Si tenemos en cuenta que, en menos de una década, los puertos estarán plenamente preparados para operar autónomamente con escasos operarios informáticos… la ecuación por la parte salarial parece posible, pero el tema de la IA y automatización va a resultar un escollo que costará semanas en resolver.
Frente a las cercanas Elecciones generales, el Presidente Biden prefiere no meterse en las complicadas negociaciones entre sindicato y patronal. Si la huelga se prolonga, quizás deba intervenir por salvar las posibilidades de su sucesora Kamala Harris para heredar el trono de la Casa Blanca.
Por el momento, el Departamento de Transportes de Estados Unidos, ha solicitado que no se cobren recargos por congestión portuaria. Considerando que puede llegar a más de 60 buques anclados a la espera de operativa portuaria, mucha carga hay bloqueada. Puede resultar en unas tristes Navidades para muchos distribuidores y exportadores norteamericanos, a la vez que el Agosto para el e-commerce, especialmente el low-cost chino, TEMU y AliExpress, además de Amazon claro está. Todo deberá ser transportado por avión, por lo que sería lógico que el coste no fuera tan low-cost. Obviamente las rupturas de carga, suministro, procesos industriales y de consumo son evidentes para los Estados Unidos, pero el efecto multiplicador recaerá de manera negativa sobre el consumidor, que es el que paga los platos rotos ante estos escenarios de crisis logística y de cadena de suministro.

El problema del equipo contenedor retenido en los rail-ramps regionales y los puertos afectados va a resultar problemático para el flujo comercial habitual. Empezará a faltar equipo vacío para cargar en origen. Pero tener tantos buques anclados, cargados, esperando a la resolución resulta crítico, dado que deja las rutas desamparadas con las escalas rotas y sin buques en origen para exportar Norteamérica. El desbarajuste en la planificación de los viajes de los buques de cada ruta es complicado de resolver y decidir. Así queda claro que el tapón americano, afecta a todos los grandes puertos del mundo, además de alterar la vida de la propia sociedad norteamericana. Ello sumado al inevitable conflicto bélico en Oriente Medio, va a generar de nuevo inflación en las economías del mundo, desde la subida de fletes marítimos y acordemente aéreos, la escasez o falta de suministros y productos terminados puede tener una afección sobre los precios en general, que no van a parar de subir de nuevo si efectivamente suben los precios del combustible como se prevé. Y si Biden apoya a Israel para vengarse atacando las infraestructuras petrolíferas iraníes, la inflación será mayor. Recordemos que aproximadamente el 20% del crudo transita por el Estrecho de Ormuz.
Se están juntando muchos factores que generan tapón en las arterias del comercio mundial.
Afortunadamente parece que, en el último segundo, se acuerda una tregua de 90 días para seguir negociando el convenio. Por el momento ILA ha conseguido 62% de incremento salarial inmediato, elevando su salario promedio de $39 a $63/hora, así como la creación de comités locales sobre automatización para tutelar la integración de la IA y robotización portuaria sin que suponga la suspensión de puestos laborales de sus sindicados.






