Valenciaport presenta su Sandbox en el PEIC’26 para acelerar la innovación portuaria
La Autoridad Portuaria de València reivindica su entorno real de pruebas como puente entre las soluciones de las startups y su aplicación operativa, en un congreso que reúne a más de 45 empresas emergentes de 12 países.
La Autoridad Portuaria de València (APV) ha situado su Sandbox en el centro de la cuarta edición del Congreso Internacional de Emprendimiento Portuario, PEIC’26, como una herramienta destinada a reducir la distancia entre una solución tecnológica prometedora y su aplicación efectiva en las operaciones. El encuentro, celebrado en la Ciudad de las Artes y las Ciencias, reúne durante dos jornadas a puertos, startups, corporaciones logísticas, inversores y especialistas en innovación abierta.
La presidenta de Valenciaport, Mar Chao, inauguró el congreso junto al director general de la Fundación Valenciaport, Antonio Torregrosa. En su intervención, Chao defendió que la innovación ya no puede entenderse como una actividad separada de la gestión ordinaria, sino como una condición para mantener la competitividad, avanzar en sostenibilidad y aumentar la resiliencia de los nodos portuarios. La responsable de la APV empleó el Sandbox como ejemplo del paso desde esa declaración estratégica a una infraestructura concreta de experimentación.
El planteamiento del Sandbox de Valenciaport consiste en facilitar que prototipos y pruebas de concepto se ensayen en un entorno portuario real. Esa posibilidad resulta especialmente relevante en un sector donde una tecnología debe convivir con operaciones continuas, requisitos de seguridad, flujos de mercancías, controles administrativos y sistemas utilizados por numerosos actores. Probar en condiciones controladas permite detectar limitaciones, medir resultados y ajustar una solución antes de plantear su despliegue a mayor escala.
La APV ya había vinculado esta capacidad de prueba al programa Ports 4.0. En su documentación oficial explica que el fondo estatal de innovación busca impulsar productos y servicios capaces de mejorar la eficiencia, la sostenibilidad, la seguridad y la protección del sistema logístico-portuario. La financiación ayuda a atravesar la fase de desarrollo, pero el acceso a instalaciones y procesos reales aporta la validación operativa que una empresa emergente difícilmente puede obtener en un laboratorio convencional.

El PEIC’26 amplía ese enfoque con una red internacional de participantes. La organización ha seleccionado a más de 45 startups procedentes de 12 países. Veinte tienen previsto presentar sus propuestas sobre el escenario, cinco participan en el concurso de presentaciones del Valencia Digital Summit y otras trece forman parte del PEIC Resilience Forum. El programa incorpora, además, una zona de demostraciones en el lago de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, concebida para mostrar tecnologías fuera del formato habitual de las ponencias.
La edición de este año estrena también el espacio Agora Stage, de mayor tamaño. El objetivo es reunir a quienes conocen los problemas concretos de la actividad portuaria con equipos que trabajan en soluciones tecnológicas y con inversores capaces de respaldar su desarrollo. El formato trata así de cubrir tres necesidades diferentes: identificar retos relevantes, comprobar que una propuesta puede responder a ellos y encontrar una vía para financiar su crecimiento.
Antonio Torregrosa destacó durante la apertura el interés que el congreso despierta entre autoridades portuarias, grandes compañías, inversores y responsables de innovación. A su juicio, la participación confirma la consolidación de una comunidad internacional que considera la innovación abierta un motor del futuro marítimo y logístico. Esa dimensión exterior permite comparar experiencias, compartir resultados y evitar que cada puerto aborde de manera aislada desafíos que se repiten en ámbitos como la digitalización, la energía, la seguridad o la gestión de la cadena de suministro.
La presentación del Sandbox completa la agenda del PEIC’26 adelantada por InfoPuertos, que incluía sesiones sobre economía azul, financiación, eficiencia logística, resiliencia y transición energética. El congreso no se limita, por tanto, a exhibir propuestas: busca crear contactos entre gestores portuarios y desarrolladores, poner las soluciones frente a sus potenciales usuarios y facilitar que las pruebas produzcan datos útiles para decidir si conviene avanzar hacia su implantación.
Para los puertos, la utilidad de este modelo reside en reducir parte de la incertidumbre tecnológica. Una solución puede funcionar en una demostración y, sin embargo, encontrar dificultades al integrarse con equipos existentes, protocolos de seguridad o sistemas de intercambio de información. El entorno de pruebas permite evaluar esos condicionantes antes de comprometer una implantación completa, además de recoger la opinión de operadores, terminales y otros usuarios.
Para las startups, el beneficio es doble. Por una parte, acceden a un escenario operativo en el que validar su propuesta y reunir evidencias. Por otra, entran en contacto con posibles clientes, socios e inversores especializados. Este acompañamiento es importante en tecnologías portuarias, donde los ciclos de adopción pueden ser largos y las barreras de entrada elevadas por la complejidad técnica y regulatoria de las operaciones.
Valenciaport enmarca esta estrategia en una política continuada de innovación aplicada, apoyada por la Fundación Valenciaport y por Opentop. La cuarta edición del PEIC muestra la evolución de ese ecosistema desde los programas de emprendimiento hacia mecanismos que buscan convertir proyectos en soluciones probadas. El resultado dependerá de la capacidad de los participantes para transformar las demostraciones y los contactos del congreso en pilotos medibles, acuerdos de colaboración y despliegues con impacto operativo.
La APV sostiene que ese tránsito debe ser más rápido, eficiente y valioso para todos los implicados. La apuesta por el Sandbox no elimina las exigencias técnicas, regulatorias o de seguridad, pero crea un marco para abordarlas antes y con información obtenida sobre el terreno. En un momento en el que los puertos afrontan simultáneamente retos de automatización, descarbonización y resiliencia, la capacidad de probar con rigor puede convertirse en una ventaja para seleccionar mejor las tecnologías y acelerar aquellas que demuestren resultados.
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