Bruselas propone elevar hasta un 49% las capturas de arenque en el Báltico, pero endurece las restricciones al bacalao
La Comisión Europea plantea para 2027 importantes incrementos de las posibilidades de pesca del arenque y el espadín ante la evolución favorable de algunas poblaciones, mientras reduce drásticamente las capturas accesorias permitidas de bacalao y mantiene la cautela ante el delicado estado medioambiental del mar Báltico.
La Comisión Europea ha presentado su propuesta de posibilidades de pesca para 2027 en el mar Báltico, un planteamiento que refleja una evolución desigual de las principales poblaciones comerciales: mientras algunos stocks de arenque y espadín muestran señales suficientes de recuperación para permitir incrementos relevantes de las capturas, especies emblemáticas como el bacalao continúan en una situación especialmente delicada.
La propuesta, adoptada el 24 de agosto, establece los totales admisibles de capturas (TAC) para las diez poblaciones gestionadas por la Unión Europea en esta cuenca y se sustenta en los últimos dictámenes científicos del Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES), dentro del plan plurianual de gestión del Báltico.
El cambio más significativo afecta al arenque del Báltico central, cuya posibilidad de pesca pasaría de 96.463 toneladas en 2026 a 143.860 toneladas en 2027, un incremento del 49%. También aumenta de forma considerable el TAC del espadín, que crecería un 44%, desde 201.975 hasta 291.590 toneladas.
Bruselas propone igualmente incrementar un 3% las posibilidades de pesca del arenque de Botnia, hasta las 57.308 toneladas, y un 11% las del arenque del golfo de Riga, hasta 28.183 toneladas. Este último stock es considerado actualmente saludable, lo que permite a la Comisión plantear un límite de capturas acorde con el máximo recomendado científicamente.
Señales de recuperación, pero todavía con cautela
El incremento de determinadas cuotas no supone, sin embargo, que Bruselas considere superada la crisis pesquera del Báltico.
La población de arenque de Botnia ha resultado ser mayor de lo estimado anteriormente, aunque continúa por debajo de los niveles considerados sostenibles. La Comisión considera que aplicar directamente el máximo de capturas contemplado por el ICES podría volver a reducir la biomasa, por lo que propone un TAC destinado a mantener estable la mortalidad pesquera y favorecer la recuperación del stock.
Además, pretende mantener el cierre de tres meses durante el periodo de desove en aguas costeras poco profundas, una medida que también continuará aplicándose al arenque del Báltico central.
En este último caso, los datos científicos apuntan hacia una evolución positiva gracias a un elevado reclutamiento —la incorporación de nuevos ejemplares a la población—, aunque la biomasa continúa por debajo de los niveles sostenibles. De ahí que Bruselas combine el aumento del TAC con el mantenimiento de las medidas de protección durante la reproducción.
La evolución del espadín resulta especialmente positiva. Después de varios años complicados, su población ha aumentado de manera significativa gracias a unas tasas recientes de reproducción muy elevadas. El ICES espera que el stock continúe creciendo y la Comisión propone elevar el TAC hasta el máximo aconsejado y eliminar el cierre de tres meses durante la época de reproducción.
El bacalao sigue en una situación crítica
La cara opuesta de la propuesta comunitaria vuelve a estar protagonizada por el bacalao del Báltico.
Para el bacalao occidental, la Comisión propone reducir un 88% el límite destinado exclusivamente a capturas accesorias inevitables, pasando de 266 toneladas en 2026 a únicamente 31 toneladas en 2027.
En el caso del bacalao oriental, el recorte será del 51%, desde las actuales 430 toneladas hasta 211 toneladas.
No se trata, por tanto, de cuotas destinadas a una pesca dirigida de bacalao, sino de cantidades establecidas para cubrir aquellos ejemplares que puedan ser capturados inevitablemente durante operaciones dirigidas a otras especies.
La Comisión reconoce que las medidas aplicadas desde 2019, cuando la comunidad científica comenzó a alertar de forma especialmente intensa sobre el deterioro del bacalao oriental, no han logrado todavía revertir la situación del stock. Por ello plantea mantener las medidas de conservación existentes y ajustar las capturas accesorias a los datos reales comunicados por los Estados miembros.
Una situación también preocupante afecta al arenque del Báltico occidental, cuya población continúa significativamente por debajo de los niveles mínimos. Bruselas plantea reducir un 45% su TAC, de 788 a 437 toneladas, y limitarlo únicamente a capturas accesorias inevitables.
La Comisión propone además eliminar la excepción de la que todavía se benefician determinadas pesquerías costeras artesanales, reforzando así la protección sobre esta población.
La solla y el salmón mantienen sus límites
Para la solla, pese a que el asesoramiento científico permitiría un ligero incremento, la Comisión opta por mantener el TAC en 10.973 toneladas, debido al deterioro observado en la condición individual de los peces.
Bruselas recuerda también que recientemente han entrado en vigor nuevas medidas para las pesquerías de peces planos destinadas, entre otros objetivos, a reducir las capturas accidentales de bacalao.
Tampoco habrá cambios en las posibilidades de pesca del salmón. El TAC del salmón de la cuenca principal del Báltico se mantendría en 25.537 ejemplares, mientras el correspondiente al golfo de Finlandia permanecería en 10.232.
En este caso, el ICES no publicó un nuevo asesoramiento específico para 2027, por lo que la Comisión propone conservar los niveles actuales y las medidas complementarias existentes, aunque plantea poner fin a la pesca recreativa de salmón criado.
El Báltico continúa siendo una preocupación para Bruselas
Más allá de las cuotas pesqueras, la Comisión vuelve a poner el foco sobre el deterioro general del ecosistema.
Bruselas califica al Báltico como el mar más contaminado de Europa y recuerda que sobre él confluyen problemas como la pérdida de biodiversidad, el cambio climático, la eutrofización derivada del exceso de nutrientes, altos niveles de determinados contaminantes, residuos y una posible sobrepesca oculta.
La Comisión menciona además los problemas derivados de la declaración incorrecta de capturas, una circunstancia cuya magnitud no ha podido ser cuantificada plenamente por los científicos pero que podría contribuir a que exista una presión pesquera superior a la registrada oficialmente.
El comisario europeo de Pesca y Océanos, Costas Kadis, considera que la mejor evolución prevista para algunas poblaciones pelágicas permite albergar esperanzas de que las políticas prudentes aplicadas durante los últimos años estén empezando a ofrecer resultados, aunque advierte de que todavía es pronto para considerar consolidada esa tendencia.
Kadis insiste especialmente en que la recuperación de las pesquerías no puede depender exclusivamente de la reducción de capturas, ya que el deterioro general del ecosistema exige actuar simultáneamente sobre contaminación, biodiversidad y cumplimiento de la legislación medioambiental.
Decisión definitiva en octubre
La propuesta presentada por la Comisión inicia ahora el proceso de negociación entre los Estados miembros.
Los ministros de Pesca de la Unión Europea abordarán las posibilidades de pesca para 2027 durante el Consejo de los días 26 y 27 de octubre, con el objetivo de alcanzar un acuerdo político sobre los TAC definitivos. La adopción formal está prevista posteriormente, a lo largo del mes de noviembre.
El resultado determinará finalmente cuánto podrán capturar durante 2027 las flotas de los países comunitarios que operan en el Báltico, en un escenario en el que las primeras señales de recuperación de algunas especies conviven todavía con el estado crítico de otras poblaciones y con un ecosistema sometido a fuertes presiones.
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