En esta economía global en la que vivimos, el comercio es motor de intercambio entre países, siendo, obviamente, Estados Unidos de América el mayor mercado de consumo. Hoy, un café en Washington DC cuesta $8 por taza, mañana más caro.
El 2 de abril del presente, el “Liberation day” de Trump, ha supuesto un punto y aparte en las reglas de juego habituales. Aranceles por doquier, suspensiones temporales en la aplicación, tratados bilaterales sin firma y tratos diferenciados en función del talante Trumpiano al respecto de país exportador. El 50% impuesto a Brasil e India por mero disgusto personal es irracional. De hecho, la mitad del café consumido en EEUU era brasileño, con lo que es comprensible que el resto de exportadores hayan aprovechado para subir precios, elevando más de un 20% el costo de un café y se esperan mayores incrementos en medida que se acaben los stocks y se deba reponer pagando aranceles (ilegales según el Tribunal de Apelaciones del Circuito Federal de EE. UU. El 29 de agosto, dictaminó que Trump se extralimitó en su autoridad bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, y la Corte Suprema debe zanjar el tema en breve).

Ahora Trump anuncia un 100% de arancel adicional para China, en contraprestación a las noticias de Pekín sobre nuevas restricciones sobre los minerales raros estratégicos, aplicable en EEUU desde el 1 de noviembre. Todavía tiene que llover bastante hasta ver si efectivamente se les clava un 100% adicional a las importaciones chinas. Queda claro que el mercado americano sigue dependiendo en gran medida del producto barato MADE IN CHINA, y doblar el precio de casi todo va a generar una inflación contaminada, incomprensible para el populacho americano. Ya seriamente castigado por no poder comprar como billonarios en SHEIN, Alibaba o TEMU, al retirarse la exención de $800 de valor por expedición para e-commerce global.

En EEUU empieza a correr el rumor de que el presidente no está demasiado bien, ni físicamente ni espiritualmente. Se dice, con evidencias, que parece haber iniciado un proceso de demencia crónica, el cual le hace actuar de manera irascible e irracional en función de su momento emocional. Ahora el mundo se mueve en función de las emociones del asiento del Despacho Oval.

Café para todos, es expresión española en ámbito político y social. En esencia es dar lo mismo a todos, aunque las necesidades o circunstancias sean diferentes. En estos momentos, es aplicable a la realidad global. Imponer aranceles por doquier, mata el libre comercio y ello no ayuda a recuperar la maltrecha economía internacional. Este último cuarto de ejercicio va a resultar crucial para definir el futuro a corto plazo de la Sociedad Global. Tempo al Tempo…






