La sesión reunió a representantes de ONU Comercio y Desarrollo (UNCTAD), la Cámara Naviera Internacional (ICS), BIMCO, la Agencia Europea de Seguridad Marítima (EMSA) y DP World.
Al iniciar el debate, Pedro Manuel Moreno, secretario general adjunto en funciones de UNCTAD, destacó que el transporte marítimo sigue siendo la columna vertebral de la economía mundial, ya que transporta más del 80% del comercio global por volumen.
Asimismo, advirtió que las interrupciones en los puntos críticos marítimos pueden tener consecuencias que van mucho más allá del transporte, afectando a los precios de la energía, la seguridad alimentaria y la inflación, con impactos que a menudo se sienten con mayor intensidad en las economías en desarrollo.
La resiliencia marítima sigue siendo desigual entre las economías
Un tema central de la sesión fue que la resiliencia está distribuida de manera desigual.
Si bien las economías más grandes, los principales transportistas y los puertos más avanzados suelen estar mejor preparados para absorber las interrupciones, las economías más pequeñas y los comerciantes de países en desarrollo afrontan mayores costes y menos alternativas.
Los ponentes subrayaron que la vulnerabilidad marítima no es solo una cuestión de seguridad, sino también un desafío para el desarrollo, especialmente para los países menos adelantados y los pequeños Estados insulares en desarrollo.
Cooperación internacional para un transporte marítimo más resiliente y sostenible
Los participantes analizaron también la creciente importancia de la cooperación internacional para mantener abiertas y seguras las rutas del comercio marítimo.
Las intervenciones pusieron de relieve que muchos de los principales pasos marítimos del mundo constituyen activos globales insustituibles, cuya estabilidad depende de una acción multilateral eficaz.
Los ponentes señalaron la necesidad de fortalecer la resiliencia del sector al mismo tiempo que se avanza en la descarbonización y la transformación digital del transporte marítimo.
La sesión concluyó con un llamamiento a una colaboración más estrecha entre gobiernos, organismos reguladores, puertos, compañías navieras y organizaciones internacionales para garantizar que el transporte marítimo continúe siendo eficiente, sostenible y accesible para todos los países.
Por su parte, UNCTAD reafirmó su compromiso de apoyar a los países en el desarrollo de puertos resilientes e inteligentes, evaluar los impactos de la descarbonización del transporte marítimo y fortalecer la capacidad de las economías más vulnerables para hacer frente a futuras interrupciones.








