La Zona Franca de Gran Canaria publica un nuevo podcast, en esta ocasión con la presidente de la Asocación de zonas Francas de las Américas – AZFA
AZFA: Más allá de las fronteras, un ecosistema de innovación y sostenibilidad
Para comprender el impacto de las zonas francas en la región, primero es necesario definir qué es la Asociación de Zonas Francas de las Américas – AZFA .
Claudia Pellerano describe a la asociación con cifras que dimensionan su alcance. AZFA, con “cerca de tres décadas” de operación, agrupa a miembros de 23 países que abarcan desde Centroamérica y el Caribe hasta Suramérica y España. No se trata de una organización pequeña; sus 90 afiliados representan un universo mucho mayor. “Ese grupo de esos 90 afiliados cuando analizas abarcan aproximadamente 800 zonas francas y esas 800 zonas francas de por sí tienen alrededor de 11.000 empresas laborando dentro de ellas”, detalla Pellerano.
Este conglomerado no solo genera empleo, sino que tiene una misión clara: “impulsar la competitividad y la innovación, atraer inversiones y contribuir a un desarrollo sostenible”. La red no se limita a los operadores de parques; incluye también a las “contrapartes gubernamentales” que regulan el sector y a las “empresas proveedoras de servicio” que generan valiosos encadenamientos locales. Es esta integración lo que lleva a Pellerano a afirmar con contundencia que AZFA representa en sí “el mayor ecosistema de sostenibilidad y de innovación de Iberoamérica”.
La clave del éxito: Colaboración por encima de competencia
Gestionar un proyecto de tal envergadura, con actores de diversas nacionalidades e intereses, podría parecer una tarea titánica. Sin embargo, la filosofía de AZFA se basa en un principio fundamental: la sinergia. Pellerano explica que el secreto está en sentarse a la mesa “con mentes abiertas analizando de que el concepto de zona franca es diferente en cada país”. Cada nación posee un nivel de desarrollo, un tamaño de economía y unas capacidades distintas.
En lugar de verse como rivales, los miembros se perciben como complementarios. “Justamente entonces al sentarnos no como competidores, sino viéndonos como complemento los unos de los otros con esas fortalezas, es que se da el nivel de resultado y de incidencia que estamos teniendo”, subraya. Esta diversidad se refleja en su junta directiva, que goza de una alta representatividad de los países miembros, fomentando un apoyo mutuo en áreas cruciales como la captación de inversión y la madurez de los marcos legales.
Pymes, sostenibilidad y la conexión transatlántica
El verdadero valor de las zonas francas no reside únicamente en las grandes multinacionales que albergan, sino en su capacidad para permear en la economía local y construir puentes con otras regiones del mundo, siempre bajo un paraguas de responsabilidad social y ambiental.
A menudo, el debate se centra en la gran inversión extranjera, pero Pellerano pone el foco en las pequeñas y medianas empresas (pymes). Reconoce que la definición de una pyme varía enormemente de un país a otro, pero su función es universalmente vital. “Lo que sí veo común en todos los lugares donde voy es que las pymes siguen siendo un músculo esencial realmente para los encadenamientos productivos locales”, afirma.
El propósito de una zona franca trasciende sus propios límites físicos. Buscan generar “una mejoría y un desarrollo no solamente a la porción internacional que ayudan a gestionar, sino a la comunidad y al país en el que operan y pertenecen”. Las pymes son el vehículo perfecto para lograr esa “capilaridad territorial”. Para ellas, las zonas francas ofrecen una oportunidad única: convertirse en proveedoras locales para luego, insertadas en una red global, transformarse en proveedoras internacionales.
Canarias como puente estratégico
La relación con España, y en particular con enclaves como las Islas Canarias, es un ejemplo claro del potencial de colaboración. Pellerano ve a Canarias no como un actor pequeño, sino como un “puente que puede ayudar a unificar” diferentes regiones bajo estándares de alta calidad. Su ubicación estratégica, su versatilidad operativa y su cercanía con África le confieren un rol único.
Uno de los campos de mayor sinergia es la economía azul. Pellerano admite que España tiene un concepto más avanzado y estructurado en esta área, lo que representa “un gran aporte” para las Américas. A menudo, las iniciativas medioambientales en la región se engloban en «lo verde», pero la interacción con España ayuda a deslindar y enfocar mejor los esfuerzos. “Al enfocar un objetivo, en este caso de economía azul y los océanos, ayuda a facilitar, a mejorar y a generar mayores resultados”, reflexiona.
El compromiso con zonas francas seguras y sostenibles
La sostenibilidad no es un discurso vacío para AZFA. Pellerano enfatiza que la asociación no impone exigencias, sino que busca “unificar y exponer a todos nuestros miembros a las grandes soluciones que hay afuera”. El objetivo es claro: crear zonas francas que sean seguras, transparentes y sostenibles. Para ello, colaboran activamente con organismos multilaterales de prestigio.
Menciona iniciativas como las zonas francas transparentes con la OCDE, las zonas francas seguras con la Organización Mundial de Zonas Francas, los parques ecoindustriales con ONUDI y las zonas francas sostenibles con el Global Alliance for Special Economic Zones (GASEZ). Esta estrategia redefine el propósito del régimen. Como resume magistralmente Pellerano: “el incentivo no es el fin de lo que hacemos, es el instrumento que usamos”. La conversación se ha desplazado hacia resultados económicos, sociales y ambientales que sean verificables.
Los retos de la digitalización y el talento humano
El dinamismo del sector de zonas francas reside en su capacidad para adaptarse. Hoy, los mayores desafíos provienen de la revolución tecnológica y la necesidad de preparar a la fuerza laboral para un futuro incierto pero lleno de oportunidades.
Para Pellerano, uno de los retos más importantes, no solo para el sector sino para el mundo, es el desarrollo de talento. La implementación de nuevas tecnologías crea un cuello de botella que debe ser abordado con urgencia. La solución, insiste, reside en la alianza público-privada. “Ni el sector privado puede asumir lo que implica cambiar la gestión de educación y de formación de un país. Ni el gobierno puede saber y hacerlo solo cuando el sector privado normalmente es el que está dirigiendo a dónde van las necesidades”, argumenta.
La formación no puede centrarse en las necesidades de hoy, sino en las del futuro. Se trata de preparar el talento para las empresas que se busca atraer, un ejercicio de visión a largo plazo que requiere una coordinación impecable entre ambos sectores.
Inteligencia Artificial: Entre la oportunidad y la cautela
La inteligencia artificial (IA) es un claro ejemplo de esta dualidad. A Pellerano le “encanta el hecho de que realmente nos abre posibilidades de acelerar crecimiento, de aportar y de complementar conocimientos y procesos”. Sin embargo, también le genera inquietud. Su principal temor es “cómo logramos asegurarnos de que esa inclusión de esa inteligencia artificial en los procesos vaya acorde con la posibilidad de crecimiento de nuestros empleados” para que ninguna generación se quede “atascada en el medio”.
La clave está en el “Upskilling” y el “Reskilling”: complementar el entrenamiento de los trabajadores para que, aunque la IA automatice ciertas tareas, ellos puedan seguir escalando en las estructuras tradicionales y desarrollando nuevas competencias. Se trata de reordenar la estructura educativa sin perder el valioso legado existente.
Una visión personal: Liderazgo, empoderamiento y el legado de AZFA
Detrás de la estratega y líder de una organización tan influyente, hay una persona cuya perspectiva ha sido moldeada por la propia asociación.
Para Claudia Pellerano, AZFA “ha abierto un mundo sumamente amplio”, permitiéndole verse como parte de un ecosistema global. Proveniente de República Dominicana, un país con un sector de zonas francas muy maduro, su participación le ha otorgado una visión más amplia, enfocada en la colaboración y las sinergias. “Cada viaje que hago llego con una cantidad de nuevas ideas y de experiencias aprendidas que definitivamente me hacen mejor persona, mejor profesional”, confiesa.
Como primera mujer en asumir la presidencia de AZFA, Pellerano es consciente de su rol como pionera. Uno de sus focos más importantes es la participación de la mujer dentro del ecosistema. Su objetivo es claro: buscar la equidad para que las mujeres, que son la mitad de la sociedad, tengan presencia y capacidad no solo de participar, sino de aportar de manera equitativa. Un liderazgo que no solo busca el crecimiento económico, sino que también abre puertas y construye un futuro más inclusivo para todos.





