Stena encarga dos ferris preparados para 85 MWh de baterías
Stena RoRo ha encargado a China Merchants Industry Weihai dos ferris RoPax E-Flexer 2.0, con opción a otras dos unidades, para renovar la conexión de Stena Line entre Gotemburgo y Frederikshavn en 2030.
Los buques combinarán propulsión diésel-eléctrica y capacidad multifuel con espacios preparados para instalar hasta 85 MWh de baterías, una arquitectura diseñada para permitir en el futuro la navegación totalmente eléctrica.
Stena avanza en la renovación de su flota europea con un pedido que combina capacidad de carga rodada, transporte de pasajeros y una estrategia de electrificación gradual. Stena RoRo ha contratado con el astillero chino China Merchants Industry Weihai la construcción de dos ferris E-Flexer 2.0 para Stena Line y ha incluido opciones para otras dos unidades. Los primeros buques deberán incorporarse en 2030 a la línea entre Gotemburgo, en Suecia, y Frederikshavn, en Dinamarca.
La principal novedad técnica es la preparación para instalar hasta 85 MWh de baterías. Los barcos partirán de una arquitectura diésel-eléctrica, pero dispondrán de espacios y sistemas concebidos para ampliar progresivamente la capacidad de almacenamiento energético. El objetivo declarado por Stena es que puedan operar en el futuro exclusivamente con electricidad cuando la infraestructura de recarga, los costes, la densidad energética y las condiciones de seguridad permitan dar ese salto.
La solución evita fijar hoy una configuración definitiva para una tecnología que sigue evolucionando. En lugar de asumir desde la entrega el peso y la inversión correspondientes a la batería máxima, el operador podrá acompasar su instalación al desarrollo de los equipos y de la regulación. Mientras tanto, los motores podrán emplear varios combustibles, incluido biodiésel, y estarán preparados para una adaptación al metanol.
Cada unidad medirá 214,5 metros de eslora y 27,8 metros de manga.
Dispondrá de tres cubiertas para vehículos: una destinada a automóviles y dos para carga. La capacidad alcanzará 2.750 metros lineales de transporte rodado y 1.500 pasajeros. Aunque estarán concebidos como ferris diurnos, contarán con 132 camarotes para tripulantes y viajeros.
La dimensión de la bodega rodada refuerza el componente logístico de la inversión. Gotemburgo-Frederikshavn es una conexión corta, pero estratégica para enlazar Suecia con la red de carreteras y ferrocarriles del continente. Stena vincula el aumento de capacidad con su futura reubicación en Arendal, donde espera aprovechar mejores condiciones para desarrollar el tráfico de mercancías y la intermodalidad ferroviaria.
Los nuevos buques sustituirán previsiblemente a unidades con una larga trayectoria. El Stena Danica comenzó a operar en la ruta en 1984 y el Stena Jutlandica lo hizo en 1996. La renovación permitirá ganar espacio, reducir la intensidad de emisiones y adaptar el servicio a normas ambientales más estrictas, manteniendo al mismo tiempo flexibilidad para desplazar los ferris a otras rutas diurnas de la red si la demanda lo requiere.
El encargo también amplía una plataforma industrial que Stena ha utilizado tanto para su flota como para otros operadores. Con las dos nuevas construcciones, la familia E-Flexer suma 17 unidades: siete destinadas a Stena Line y diez a clientes externos de Stena RoRo. Trece ferris de la serie ya han sido entregados. El concepto se basa en un diseño común que puede modificarse en función de las necesidades comerciales, la capacidad de carga y el sistema de propulsión solicitado por cada naviera.
La colaboración con el astillero de Weihai cumple una década. Según Stena RoRo, la relación ha generado encargos para 21 buques desde 2016, incluidos los E-Flexer y cuatro cargueros RoRo de las clases NewMax y C-Flexer. El programa confirma el peso de los astilleros asiáticos en la renovación de las flotas europeas, incluso cuando el diseño, la gestión del proyecto y la explotación permanecen en manos de grupos del continente.
Desde una perspectiva portuaria, la electrificación de un ferry de este tamaño no depende solo del barco. Para operar de forma totalmente eléctrica serán necesarias conexiones capaces de transferir grandes cantidades de energía durante escalas relativamente cortas, además de capacidad suficiente en la red y protocolos de seguridad específicos. La reserva de 85 MWh ilustra la escala del reto: la transición requiere coordinar inversión naval, suministro eléctrico y adaptación de las terminales.
La ruta del Kattegat, de distancia moderada y alta frecuencia, ofrece condiciones favorables para ese proceso. Un itinerario repetitivo facilita calcular el consumo, concentrar la recarga en dos puertos y ajustar horarios. Aun así, Stena no compromete una fecha concreta para el funcionamiento exclusivamente con baterías. La compañía condiciona la evolución a la disponibilidad de infraestructura y a la madurez técnica y económica del almacenamiento.
El pedido refleja así una tendencia cada vez más visible en la construcción naval: buques que no se entregan con una única solución energética cerrada, sino con margen para incorporar combustibles y equipos distintos durante su vida útil. Esa flexibilidad reduce el riesgo de obsolescencia ante normas climáticas todavía en evolución, aunque traslada parte de la inversión y de las decisiones a años posteriores.
Para Stena, las dos unidades cumplen simultáneamente tres objetivos: renovar barcos veteranos, elevar la capacidad de carga y preparar una electrificación a gran escala. El resultado práctico dependerá ahora del calendario del astillero y, sobre todo, de que los puertos de Gotemburgo y Frederikshavn desarrollen la infraestructura necesaria para convertir la capacidad eléctrica prevista en una operación real.
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