Un enfoque integral
Esa es la pregunta con la que mi padre, profesor durante casi treinta años en la Escuela de Ingenieros de Caminos Canales y Puertos de Madrid, solía empezar la primera lección del curso de explotación de puertos. Aún resuenan sus palabras que me instaban a no olvidar este concepto pues advertía que a lo largo de mi vida me encontraría con muchas personas, incluso en puestos de alta responsabilidad, que no sabrían dar una respuesta correcta a esta sencilla pregunta.
A lo más simple diremos que un puerto es un lugar situado en la ribera del mar o de un río que alberga un conjunto de obras, instalaciones y servicios que permiten realizar la operación portuaria en condiciones técnicas y económicas favorables. Por operación portuaria se entiende la transferencia entre los modos de transporte marítimo y terrestre consistente en la carga y descarga de mercancías y el embarque y desembarque de pasajeros hacia o desde los buques.
Aunque hay otras definiciones como la que proporciona el artículo segundo de la ley de puertos en España:
“a los efectos de esta Ley, se denomina puerto marítimo al conjunto de espacios terrestres, aguas marítimas e instalaciones que, situado en la ribera de la mar o de las rías, reúna condiciones físicas, naturales o artificiales y de organización que permitan la realización de operaciones de tráfico portuario, y sea autorizado para el desarrollo de estas actividades por la Administración competente”.
La de la Ley 1 de 1991 de Colombia en cuyo artículo quinto once, establece como definición:
“Es el conjunto de elementos físicos que incluyen obras, canales de acceso, instalaciones y de servicios, que permiten aprovechar un área frente a la costa o ribera de un río en condiciones favorables para realizar operaciones de cargue y descargue de toda clase de naves, intercambio de mercancías entre tráfico terrestre, marítimo y/o fluvial. Dentro del puerto quedan los terminales portuarios, muelles y embarcaderos”.
La que se establece también en el artículo segundo de la Ley de puertos de Argentina:
“Denomínase puertos a los ámbitos acuáticos y terrestres naturales o artificiales e instalaciones fijas aptos para las maniobras de fondeo, atraque y desatraque y permanencia en buques o artefactos navales para efectuar operaciones de transferencia de cargas entre los modos de transportes acuático y terrestre o embarque y desembarque de pasajeros, y demás servicios que puedan ser prestados a los buques o artefactos navales, pasajeros y cargas”.
Y podríamos continuar buscando y encontrando definiciones y seguir tropezando con múltiples variaciones del predicado para un mismo sujeto.
Sin embargo, la evolución de la técnica desde aquellos años hasta nuestros días ha dejado huella y el paso del tiempo nos ha enriquecido con numerosas perspectivas que hacen que estas definiciones puedan ampliarse con nuevas aportaciones. A mí, particularmente me gusta la visión empresarial (según la Real Academia Española una empresa es una acción o tarea que entraña dificultad y cuya ejecución requiere decisión y esfuerzo) y bajo este prisma la empresa portuaria (comercial) sería aquella que facilita fundamentalmente al apasionante mundo del comercio internacional la posibilidad de hacer llegar un producto desde su lugar de origen a su destino resolviendo la combinación del transporte terrestre con el marítimo, aunque también otras no menos importantes como las de la construcción y reparación navales, el refugio y resguardo de los buques durante los temporales o la facilitación del desplazamiento de las personas o el turismo.
Esta empresa no es posible sin el concurso de una serie de factores de producción que incluyen el consumo de unos recursos y reflexionando sobre cuales eran los recursos y como se relacionaban entre ellos para la consecución del fin, que no es otro que el de facilitar el paso fluido de la tierra al mar de las mercancías (o pasajeros) y viceversa, me vino a la cabeza la posibilidad de aplicar la teoría general de sistemas, desarrollada por el biólogo Ludwig von Bertalanffy, que establece que un sistema es un conjunto de elementos interrelacionados e interdependientes que forman un todo unificado.
En un mundo globalizado, los puertos marítimos son eslabones fundamentales en la cadena de suministro y el comercio internacional, pero su función va mucho más allá de ser simples puntos de transferencia de mercancías y pasajeros. En realidad, los puertos constituyen sistemas complejos, interconectados y dinámicos, cuya eficiencia depende de la interacción armónica de diversos componentes.
Aplicado a los puertos, el enfoque de la teoría general de sistemas permite pensar en cómo la combinación de recursos naturales, materiales, tecnológicos, humanos y financieros facilita un soporte estratégico para el comercio global y proporciona una utilidad a la empresa (vaya dicho por delante que contemplamos la empresa portuaria como un todo en cuanto a la adición de los recursos independientemente de quienes sean los actores que intervienen para proporcionarlos).
Al entender que la empresa portuaria es un todo para un único fin podemos comprender entonces que el puerto se convierta en un ecosistema complejo donde confluyen diversos recursos y procesos interdependientes. Se trataría de un macro-sistema compuesto por diversos sub-sistemas interdependientes que trabajan en conjunto para garantizar su operatividad en armonía con su entorno (económico, social, ambiental, urbano, etc.). Su funcionamiento depende de la interacción armónica de estos sub-sistemas y cualquier desajuste en uno de ellos puede afectar la operatividad global. Por ejemplo, una mala planificación territorial (espacios físicos) puede generar conflictos con la comunidad local y dificultar la expansión de un puerto. Asimismo, una falta de inversión o de tecnología puede limitar la competitividad del puerto y reducir su utilidad empresarial.
Por esta razón, la gestión portuaria moderna debe adoptar un enfoque holístico y sistémico, en el que cada elemento sea optimizado en función de su interacción con los demás lo que me lleva, en definitiva, a proponer la definición verdaderamente más completa del concepto de puerto (marítimo) desde un punto de vista empresarial en base a los recursos que se precisan para cumplir sus fines:
Un puerto es un sistema holístico formado por un conjunto de recursos naturales (espacios físicos), materiales (obras e instalaciones), financieros (capital), tecnológicos (know-how), humanos (organizativos) y de producción (servicios) que permiten realizar la empresa portuaria (transferencia modal del tráfico marítimo y terrestre de mercancías y pasajeros) en condiciones técnicas, económicas y de seguridad.






