Florida se encuentra en el ojo del huracán Milton. Entre hoy y mañana se espera que toque tierra, con riesgo extremo para Tampa, Sarasota u Orlando entre otras poblaciones del centro de la península floridense.
Esta tormenta tropical generada en el Golfo de México, ha alcanzado la categoría 5 (máxima de la escala Saffir-Simpson), con vientos de más de 252 km/h. La zona estaba tratando de recuperarse de los devastadores efectos del huracán Helene. Ahora es peor. Se estima que los efectos de Milton puedan doblar a los de su predecesora, la cual dejó un rastro de destrucción a través de varios estados y más de 200 muertos hace apenas un par de semanas.
En esta ocasión se ha obligado a evacuar muchas localidades que se pronostica acabarán bajo el agua en pocas horas. La alcaldesa de Tampa ha dicho que si te quedas “vas a morir”. El gobernador, Ron DeSantis, confirma que el impacto que va a llegar a ser significativo. Un gran problema son los restos del destrozo de Helene, que siguen de manera desordenada en todas las poblaciones afectadas. Se espera que Milton pierda fuerza tal y como toque tierra, pero queda claro que es el huracán más potente de este año y sus imágenes de devastación y miseria nos va a dejar.

Los efectos del cambio climático, con aguas marinas más cálidas, son evidentes en esta temporada de huracanes, que concluye oficialmente en noviembre. De hecho, los restos debilitados de Kirk, considerado ex borrasca, llegan a nuestro país en breve, dejándonos ventiscas, fuerte oleaje y tormentas considerables.

Los desastres climáticos afectan a nuestras vidas, y obviamente a la logística de manera generalizada. Las organizaciones preparadas se adaptan a las nuevas situaciones. Los cambios en el negocio de la cadena de suministro son serios y de todo tipo, pero los climáticos van a requerir su consideración.





