Tenerife ya tiene el dique; ahora debe hacer crecer su ecosistema de reparación naval
La inmersión técnica del Hidramar Ultra 22000 abre una nueva etapa para la reparación naval en Santa Cruz.
Tenerife cuenta ya con empresas especializadas, una asociación sectorial y un proyecto de formación naval, pero el desafío es conseguir que el nuevo dique actúe como tractor de todo ese tejido y permita alcanzar la masa crítica de polos consolidados como Las Palmas
El Puerto de Santa Cruz de Tenerife acaba de superar un hito importante para sus aspiraciones en el mercado internacional de reparaciones navales. Tenerife Shipyards ha completado la inmersión técnica del Hidramar Ultra 22000, paso previo a la entrada comercial de buques en el nuevo dique flotante instalado permanentemente en la Dársena del Este.
La prueba ha permitido comprobar la estructura, estanqueidad, respuesta hidrostática y funcionamiento de las ocho bombas centrífugas del dique. Según la compañía, las operaciones de inmersión y elevación pueden completarse en unas dos horas, reduciendo el tiempo de inactividad de los buques durante sus paradas técnicas.
Con 240 metros de eslora y capacidad de elevación de 22.000 toneladas, el Ultra 22000 permitirá atender buques de porte Panamax y acometer trabajos como sustitución de acero, revisión de líneas de ejes, mantenimiento de timones y hélices, válvulas de fondo o tratamiento y pintura de cascos.
Es un salto considerable. Pero disponer de un gran dique no significa disponer automáticamente de un gran polo de reparación naval. El dique puede ser el detonante. El ecosistema hay que desarrollarlo.
Una industria sobre la que crecer
En Tenerife existe ya una industria complementaria dedicada a reparaciones, suministros y servicios portuarios, con empresas que acumulan décadas de experiencia. Parte de ese tejido se encuentra organizado en ATI-COM, la Asociación Tinerfeña de Empresas de Reparaciones Navales, Suministros y Actividades Portuarias, integrada también en FEMETE y Fedeport.
La oportunidad que abre el Ultra 22000 consiste precisamente en conseguir que ese tejido gane tamaño, especialización y capacidad. Porque una gran varada requiere mucho más que introducir un barco en un dique.
Soldadura, calderería, tubería, electricidad, electrónica, motores, hidráulica, mecanizado, pintura, ingeniería, logística y suministros forman parte de una extensa cadena industrial.
La propia Tenerife Shipyards prevé que la actividad del nuevo dique genere más de 150 empleos directos y 300 indirectos, con demanda específica de soldadores homologados y profesionales de calderería, tubería industrial, electricidad naval, mecánica e hidráulica.
Son precisamente algunas de las especialidades cuya escasez fue denunciada recientemente ante el pleno del Ayuntamiento de Santa Cruz.
Jennifer Cedrés, portavoz de trabajadores del Puerto de Tenerife y profesional de recursos humanos de Tenerife Shipyards, advirtió de las dificultades para encontrar soldadores, electricistas y mecánicos navales, especialistas en estructuras metálicas, automatización, electrónica y logística portuaria. El problema está perfectamente identificado. La cuestión ahora es cómo resolverlo.
El ecosistema debe construirse entre todos
Tenerife Shipyards puede desarrollar sus propias capacidades y servicios. Es lógico desde el punto de vista empresarial. Pero una empresa puede construir un astillero; un ecosistema industrial necesita muchas empresas.
Si Tenerife quiere aprovechar todo el potencial del nuevo dique, el objetivo debería ser conseguir que una parte creciente de los trabajos, suministros y servicios que demanda cada buque pueda contratarse en la propia Isla. Y eso exige colaboración.
La Autoridad Portuaria debe desempeñar un papel fundamental creando las condiciones necesarias para desarrollar nuevas actividades y facilitar la implantación y crecimiento de empresas. Pero la estrategia debe construirse también con el propio sector: ATI-COM, FEMETE, Fedeport, talleres, proveedores, industria metalmecánica, consignatarios, operadores logísticos y centros de formación.
El riesgo no es necesariamente que el dique no funcione comercialmente. El riesgo sería que funcione, atraiga barcos y genere actividad, pero una parte demasiado importante del valor añadido tenga que contratarse fuera de Tenerife porque el tejido local no haya crecido al mismo ritmo.
Formación e industria
Tenerife dispone además de una pieza especialmente importante para afrontar esa carencia. FEMETE y Talleres Quintana impulsan el futuro Centro de Formación Industrial y Naval de Canarias en la Dársena Pesquera del Puerto de Santa Cruz, concebido para formar profesionales en especialidades como mecánica y mecanizado, soldadura, frío e instrumentación industrial.
La llegada del Ultra 22000 aumenta considerablemente la importancia estratégica de ese proyecto. Formación e industria deben crecer simultáneamente.
No tendría sentido captar grandes reparaciones sin disponer de profesionales suficientes para ejecutarlas. Pero tampoco formar trabajadores sin un tejido empresarial capaz de ofrecerles una carrera profesional estable.
Las Palmas, una referencia cercana
Tenerife dispone además de un ejemplo muy próximo sobre cómo se consolida un verdadero ecosistema de reparación naval. La fortaleza del Puerto de Las Palmas no reside exclusivamente en Astican, Zamakona, Hidramar o en sus instalaciones de varada.
Se ha construido durante décadas mediante la acumulación de astilleros, talleres, ingenierías, proveedores, suministradores y profesionales especializados. La Asociación de Reparaciones Navales de Las Palmas reúne a más de 70 empresas y talleres, reflejo de la masa crítica alcanzada por esta industria.
No se trata de reproducir exactamente ese modelo ni de plantear una competencia entre los dos puertos canarios. La enseñanza es otra: un polo de reparación naval es mucho más que sus diques. Su ventaja competitiva aparece cuando un armador encuentra en el mismo puerto prácticamente todo lo necesario para reparar su barco.
El dique es el principio
Tenerife Shipyards acaba de demostrar técnicamente que su nuevo dique puede sumergirse, elevarse y afrontar la siguiente fase hacia su operación comercial. Una vez culminen las inspecciones administrativas pendientes, la compañía fijará la entrada de su primera embarcación.
El paso es importante, pero ahora comienza otro desafío. Tenerife ya dispone de empresas especializadas, organización sectorial, experiencia industrial, un proyecto específico de formación naval y, finalmente, una gran infraestructura de varada. La oportunidad está en conectar todas esas piezas.
El verdadero éxito del Ultra 22000 no debería medirse únicamente por el número de barcos que repare Tenerife Shipyards, sino también por cuántas empresas de Tenerife participan en esas reparaciones, cuánto empleo especializado generan y qué porcentaje del valor de cada proyecto permanece en la economía de la Isla. El dique ya está. Ahora toca conseguir que a su alrededor crezca el ecosistema.
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