El hundimiento del ‘Filo Jet’ deja al menos ocho muertos y 17 desaparecidos frente a Chipre
El catamarán de alta velocidad, con 267 personas a bordo, se hundió poco después de salir de Kyrenia rumbo a Turquía. Las autoridades investigan una rápida entrada de agua por la proa, mientras el capitán y los otros siete miembros de la tripulación han sido detenidos para ser interrogados.
El Mediterráneo oriental vive una de sus mayores tragedias marítimas de los últimos años. El ferry de alta velocidad Filo Jet, que comunicaba el puerto de Kyrenia —Girne en turco—, en el norte de Chipre, con Taşucu, en la costa meridional de Turquía, volcó y terminó hundiéndose el domingo 30 de agosto poco después de iniciar la travesía.
A bordo viajaban 267 personas, 259 pasajeros y ocho tripulantes. Las últimas informaciones disponibles durante la mañana de este lunes elevan a ocho el número de fallecidos y sitúan en 17 los desaparecidos, después de que 242 ocupantes fueran puestos a salvo. El balance ha ido variando a medida que las autoridades cotejaban las listas de pasajeros y los rescates realizados. Reuters situaba inicialmente en 241 los rescatados y en 18 los desaparecidos.
Problemas apenas iniciada la travesía
El Filo Jet había partido de Kyrenia alrededor del mediodía con destino a Taşucu, en una conexión que habitualmente dura unas dos horas. Sin embargo, apenas se había alejado de la costa cuando comenzó a tener problemas.
Según las autoridades turcochipriotas, la emergencia se produjo a unas cuatro millas náuticas de Kyrenia. El catamarán comenzó a embarcar agua y acabó escorando hasta volcar. Embarcaciones de los guardacostas, unidades procedentes de Turquía, helicópteros, medios navales y barcos civiles participaron posteriormente en una enorme operación de salvamento.
Las imágenes difundidas desde la zona muestran a numerosos pasajeros con chalecos salvavidas sobre el casco volcado mientras llegaban los primeros medios de rescate.
Uno de los testimonios recogidos por Reuters señala que el catamarán navegaba con fuertes movimientos verticales antes del accidente. Después de uno de los impactos contra el mar, una parte de la zona de proa habría resultado dañada, permitiendo una entrada masiva de agua. Es, por ahora, el relato de un superviviente y no una conclusión oficial sobre las causas del siniestro.

Un catamarán construido en el año 2000
El buque siniestrado era un catamarán de alta velocidad operado por Filo Denizcilik. El Filo Jet, IMO 8962034, fue construido en el año 2000 y tenía unas dimensiones próximas a los 41 metros de eslora —The Maritime Executive señala 40,5 metros— y 339 GT de arqueo bruto.
Su antigüedad y, especialmente, el estado estructural del casco serán previsiblemente algunos de los elementos que deberán estudiar los investigadores.
Un dato particularmente relevante es que, según el ministro de Transportes turcochipriota, Erhan Arıklı, el ferry había pasado una inspección apenas dos meses antes en el astillero Akdeniz, realizada por Türk Loydu. El responsable de Transportes ha pedido que no se extraigan conclusiones anticipadas y ha señalado la recuperación de los registradores de datos del buque como una pieza fundamental para determinar qué ocurrió.
La meteorología, bajo la lupa
Uno de los interrogantes es por qué el ferry salió a navegar en las condiciones existentes.
El servicio había sido suspendido el sábado por mal tiempo. El domingo el estado de la mar seguía siendo agitado, aunque las condiciones fueron consideradas aptas para realizar la travesía, según las autoridades citadas por Reuters y The Maritime Executive.
El primer ministro turcochipriota, Ünal Üstel, ha apuntado a fuertes olas que habrían golpeado al catamarán, aunque las autoridades insisten en que todavía no se ha establecido una causa. Tampoco se descarta técnicamente que se produjera algún daño en la proa o un fallo estructural.
Precisamente, la rapidez con la que evolucionó la emergencia será una cuestión central de la investigación: explicar cómo un ferry autorizado a zarpar pudo comenzar a hacer agua pocos minutos después de abandonar puerto y terminar completamente hundido.
Graves acusaciones de algunos supervivientes
A las incógnitas técnicas se han sumado testimonios de pasajeros que cuestionan la gestión de la emergencia a bordo.
Diversos medios chipriotas y Baird Maritime han recogido acusaciones de supervivientes que aseguran que avisaron a la tripulación de la entrada de agua, que existieron problemas durante el reparto de chalecos salvavidas y que el capitán habría abandonado el barco en una fase temprana de la evacuación. Todas estas afirmaciones están todavía pendientes de verificación dentro de la investigación.
Las autoridades han detenido para interrogarlos al capitán y a los otros siete tripulantes del Filo Jet. No se ha establecido por ahora responsabilidad penal alguna.
El pecio, a 514 metros
Otra de las grandes dificultades reside ahora bajo el agua. Después de permanecer durante algún tiempo volcado parcialmente en superficie, el Filo Jet terminó hundiéndose completamente y quedó depositado a unos 514 metros de profundidad.
La profundidad complica extraordinariamente cualquier intervención convencional con buceadores y obliga a movilizar medios especializados. Turquía ha enviado recursos para las operaciones submarinas, mientras continúa la búsqueda de los desaparecidos tanto en superficie como alrededor de la zona del naufragio.
La recuperación de los equipos de registro y una eventual inspección submarina del casco serán especialmente importantes. Saber por dónde entró el agua, qué daños presentaba la proa y si estos se produjeron antes o como consecuencia de los golpes contra el mar permitirá empezar a reconstruir técnicamente el accidente.
Una ruta marítima esencial entre Chipre y Turquía
Kyrenia es uno de los principales puertos del norte de Chipre y mantiene conexiones marítimas regulares con la costa turca. El Filo Jet formaba parte de los servicios rápidos de pasajeros que unen la isla con Taşucu.
La tragedia tiene además una dimensión política por la particular situación de Chipre. La República de Chipre, internacionalmente reconocida, ofreció sus propios medios de búsqueda y rescate pese a que el accidente se produjo frente a la zona controlada por la autoproclamada República Turca del Norte de Chipre, reconocida únicamente por Turquía. Las autoridades turcochipriotas indicaron posteriormente que contaban con medios suficientes y no requerían esa ayuda.
Mientras continúa la búsqueda, el accidente abre inevitablemente un debate sobre la seguridad de los ferries rápidos, los criterios para autorizar su salida con mala mar, el mantenimiento de embarcaciones con más de dos décadas de servicio y los procedimientos de evacuación de pasajeros.
La investigación del Filo Jet deberá aclarar si el hundimiento fue producto de una concatenación excepcional de circunstancias o si existieron fallos técnicos u operativos que podían haberse evitado.
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