El Puerto de Motril incorpora una planta de cereales y fertilizantes a su ZAL
Terminal Portuaria Logística de Motril construirá una instalación para recepción, almacenamiento, envasado y expedición de cereales y fertilizantes en la Zona de Actividades Logísticas del puerto.
El proyecto ocupará una parcela de 10.000 metros cuadrados e incluirá una nave de 7.613 metros cuadrados, ampliando el suelo industrial vinculado directamente a los muelles.
El Puerto de Motril amplía su oferta de suelo industrial y logístico con una nueva planta especializada en cereales y fertilizantes. Terminal Portuaria Logística de Motril desarrollará el proyecto en la Zona de Actividades Logísticas, sobre una parcela de 10.000 metros cuadrados en la que se construirá una nave de 7.613 metros cuadrados.
La instalación está concebida para concentrar varias fases de la cadena: recepción de mercancía, almacenamiento, envasado y expedición. La integración de estas operaciones junto al puerto permite reducir manipulaciones y recorridos terrestres, además de facilitar el paso de la carga a granel a formatos adaptados para su distribución o consumo industrial.
El proyecto procede de la tramitación de una concesión demanial solicitada por la empresa para ocupar terrenos de dominio público portuario. El Boletín Oficial del Estado publicó el trámite de competencia de proyectos en marzo de 2026, paso que permite presentar alternativas y garantiza publicidad antes de la resolución concesional. La iniciativa avanza ahora hacia su materialización como nueva actividad productiva dentro del recinto.
La localización en la ZAL es uno de sus principales activos. El Puerto de Motril dispone de un área logística de aproximadamente 380.000 metros cuadrados destinada a actividades que necesitan conexión marítima o proximidad inmediata a las terminales. La implantación de industria vinculada a los tráficos puede aumentar el valor añadido generado por cada tonelada y reducir la dependencia de operaciones puramente de paso.
Los cereales constituyen un tráfico relevante para la cadena agroalimentaria y ganadera. Requieren capacidad de almacenamiento, control de calidad y sistemas que eviten contaminación, humedad y pérdidas. Los fertilizantes, por su parte, exigen condiciones específicas de manipulación y seguridad en función del producto. La nave deberá organizar ambas familias de mercancías con áreas, procedimientos y equipamiento adecuados.
La posibilidad de envasar dentro del puerto añade flexibilidad comercial. La mercancía podrá recibirse a granel y salir en sacos u otros formatos, adaptándose a diferentes clientes y canales de distribución. Esta transformación logística incrementa la permanencia de actividad en el enclave y genera necesidades de mano de obra, transporte, mantenimiento y servicios auxiliares.
Estabilizar tráficos
Para el puerto, la nueva planta puede contribuir a estabilizar tráficos. Las instalaciones dedicadas crean una relación de largo plazo entre operador, cargadores y enclave portuario, frente a operaciones puntuales más expuestas a cambios de ruta. La concesión también supone ingresos recurrentes y la puesta en uso de suelo preparado para funciones logísticas.
Motril compite por captar mercancías del sur y el centro peninsular mediante su conexión con la red viaria y su proximidad a áreas agrícolas. La disponibilidad de superficie es un elemento de diferenciación frente a puertos más congestionados. Sin embargo, la captación de carga dependerá también de la frecuencia de servicios marítimos, los costes terrestres y la capacidad de construir cadenas regulares con origen o destino en la instalación.
El proyecto tendrá que completar las autorizaciones técnicas, ambientales y de actividad que correspondan. La manipulación de graneles requiere sistemas para controlar polvo, escorrentías y emisiones difusas, además de planes de emergencia y prevención de riesgos. La definición final de la nave y sus equipos determinará la capacidad anual y el grado de automatización.
La Autoridad Portuaria no ha detallado todavía el calendario completo de construcción ni la inversión total de la planta. Esos datos serán importantes para evaluar su dimensión económica. Con la información disponible, la principal novedad es la incorporación de una actividad industrial-logística a gran escala relativa dentro de la ZAL, con más de tres cuartas partes de la parcela ocupadas por superficie cubierta.
La iniciativa encaja en la estrategia de utilizar el suelo portuario para atraer operadores que generen tráficos y transformación. Si logra consolidar flujos regulares de cereales y fertilizantes, la nueva planta reforzará la especialización agroindustrial de Motril y ampliará la base de clientes del puerto.
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