Hace unos días horas Donald Trump anunció su deseo de imponer una tarifa de paso por el Estrecho de Ormuz de nada más y nada menos que el 20% del valor comercial transitado. Un coste por la guardia que ejerce en la zona afirmaba el presidente norteamericano. Pues ni 24 horas tardó en retractarse y recular en el peaje deseado.
En plena escalada en la tensión entre Israel, EEUU e Irán, que afecta colateralmente a todos los países de la región aliados de Trump, recaudar un recargo del 20% supondría una importante inyección de dólares para su maltrecho banco central, FED. Sin embargo, no parece que los países aliados del Golfo afectados estén muy por la labor de desembolsar un 20% adicional sobre todas las mercancías que transiten por Ormuz. En contenedores hablamos de 20 millones de TEUS, $100M en la “nueva tasa”, la cual además de absurda, carece de lógica geoestratégica, dado que castiga a los aliados del Golfo, los cuales diversifican las rutas de cadena de suministro, a la vez que encarece el coste de combustible en todo el mundo. De hecho, tras el anuncio de Trump, el precio del crudo subió un 5% directamente.
La práctica llevará a congestionar hubs como Jeddah, Salalah, Sohar y Fujairah al trasbordar las cargas habituales de Abu Dhabi, Um Qasr Kuwait, Jebel Ali o Damman, especialmente estos dos últimos verían liquidadas sus rutas habituales, debiendo reconfigurar toda la cadena de transporte.
Un evidente problema para los puertos de India, Pakistán y África Oriental que pueden verse bloqueados igualmente de manera escalonada a medida que vayan cogestionándose los hubs mencionados. Cada ruta tiene sus orígenes y destinos y ahora deben reconfigurarse.
Pero peor aún que el 20% anunciado, pueden resultar los recargos adicionales y extraordinarios que aplican los operadores de transporte como recargos de combustible, prima de guerra o los seguros P&I. Adicionalmente la congestión colateral generará costes de demoras y ocupaciones de superficie que tendrá que asumir la carga como habitual.
En la actualidad MSC, MSK, CMA, y COSCO son las líneas más afectados en volumen.
Otro cisne negro sobre la cadena de suministro global, que aleteando cual mariposa puede complicar, aún más si cabe, el escenario logístico global, aportando mayor inflación generalizada. Se estima que la subida del crudo puede afectar a los costes operativos del transporte aéreo y por carretera de hasta un 15% adicional a nivel global.
Lo que nos faltaba, con el cambio climático y las olas de calor, más inflación a la vista…










