La licitación de la línea marítima Península-Canarias queda desierta
Ninguna naviera presentó oferta al concurso de unos tres millones de euros anuales; Transportes asegura que las conexiones actuales siguen operativas.
La licitación convocada por el Ministerio de Transportes para gestionar la línea marítima de interés público entre la Península y Canarias ha quedado desierta después de que ninguna naviera presentara una oferta dentro del plazo establecido. El procedimiento contemplaba un presupuesto aproximado de tres millones de euros anuales y una duración inicial de doce meses, con posibilidad de prórroga por un segundo año.
El concurso permitía a las empresas elegir Cádiz o Huelva como puerto peninsular de referencia, pero obligaba a prestar servicio a cinco islas. El itinerario debía incluir Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife, además de una escala en Lanzarote, Fuerteventura y La Palma. El contrato comprendía el transporte de pasajeros, vehículos y carga rodada.
La ausencia de ofertas abre un nuevo escenario para una conexión considerada estratégica por su contribución a la movilidad, el abastecimiento y la cohesión territorial. El Ministerio ha señalado que estudia las actuaciones administrativas necesarias para garantizar la continuidad, aunque todavía no ha concretado si modificará las condiciones o convocará un nuevo procedimiento.
Las rutas actuales continúan operativas
Que la licitación haya quedado desierta no implica, por el momento, la suspensión del servicio. Transportes asegura que las conexiones entre Huelva, Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife, así como las salidas desde Cádiz hacia las dos capitales canarias, continúan funcionando con normalidad al amparo del régimen vigente de obligaciones de servicio público.
El expediente fue anunciado en el Boletín Oficial del Estado del 2 de octubre. El plazo para presentar ofertas finalizó el 26 de octubre a las 10:00 horas. Además del precio, los criterios de valoración contemplaban mejoras sobre las tarifas máximas, la capacidad de transporte, la calidad del servicio, las emisiones de óxidos de nitrógeno y la eficiencia energética del buque propuesto.
La falta de candidatos se produce pese a que el contrato incorporaba la recuperación de Fuerteventura como escala obligatoria. InfoPuertos explicó al publicarse la convocatoria que esa inclusión respondía a una demanda institucional y empresarial de la isla, que reclamaba una conexión estable con la Península para reducir transbordos, tiempos y costes logísticos.
Un contrato clave para pasajeros y mercancías
La línea Península–Canarias no es únicamente un servicio de pasajeros. Su dimensión logística resulta esencial para el movimiento de carga rodada, vehículos y productos de abastecimiento. La posibilidad de operar desde Cádiz o Huelva pretendía ofrecer flexibilidad a las navieras, mientras que las cinco escalas insulares buscaban asegurar una cobertura territorial mínima.
El resultado del concurso indica que las condiciones económicas y operativas no han sido suficientes para atraer ofertas. Sin una explicación de las empresas, no es posible atribuir la falta de participación a una única causa. La estructura de costes de los buques, el precio del combustible, las exigencias ambientales, la disponibilidad de flota y la obligación de atender varios puertos pueden influir en la evaluación empresarial, pero cualquier conclusión concreta deberá esperar a la información que aporte el Ministerio o a una eventual nueva licitación.
Para Cádiz, la situación afecta a una conexión histórica con el archipiélago. La línea regular ha canalizado tanto pasajeros como mercancías, entre ellas productos agroalimentarios procedentes de Canarias. Huelva, por su parte, mantiene también servicios regulares con las islas y figuraba como alternativa peninsular en el pliego.
El Ministerio debe decidir el siguiente paso
El Gobierno dispone ahora de varias opciones administrativas: revisar el contrato, ajustar su compensación, modificar determinadas exigencias o articular una solución transitoria. Por ahora, la única confirmación oficial trasladada es que los servicios existentes siguen operativos y que se estudian medidas para mantener la conectividad.
La declaración de desierto obliga además a separar dos planos. El primero es la continuidad inmediata de las rutas que ya funcionan, que Transportes da por garantizada. El segundo es el marco contractual que deberá ordenar el servicio en los próximos ejercicios, incluyendo las escalas obligatorias y las condiciones de calidad, capacidad y sostenibilidad.
La principal incógnita es si una nueva convocatoria conservará la cobertura prevista para cinco islas y qué cambios serán necesarios para atraer a los operadores. La respuesta tendrá consecuencias directas para los puertos de Cádiz y Huelva, para las terminales canarias y para las empresas y usuarios que dependen de una conexión marítima regular con la Península.
Hasta que el Ministerio adopte una decisión, las rutas Cádiz–Las Palmas–Santa Cruz de Tenerife y Huelva–Las Palmas–Santa Cruz de Tenerife mantienen su actividad. La licitación desierta no supone una interrupción inmediata, pero sí deja pendiente la fórmula que garantizará el servicio público en el siguiente periodo contractual.
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