El MSC Hermes III queda a la deriva tras evacuar a sus 25 tripulantes
Los 25 tripulantes del portacontenedores MSC Hermes III fueron rescatados sin lesiones después de abandonar el buque en un bote salvavidas a unos 300 kilómetros al este de Vietnam.
La nave, de 2.490 TEU, permanecía a la deriva y sin personal en el mar de China Meridional, mientras las autoridades mantenían un aviso a la navegación y seguían sin confirmar la causa de la emergencia ni el dispositivo de salvamento.
El portacontenedores MSC Hermes III permanece sin tripulación y a la deriva en el mar de China Meridional después de que sus 25 marinos abandonaran el buque y fueran rescatados por otra unidad de la misma naviera. La operación concluyó sin heridos, pero deja abierta una segunda fase centrada en asegurar la nave, evaluar su estado y evitar riesgos para la navegación y el medio marino.
La Autoridad Marítima y Portuaria de Singapur informó de que su Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo recibió la alerta de socorro a las 08.45 horas del 22 de septiembre, hora local. El buque se encontraba dentro de la región de búsqueda y salvamento asignada a Singapur, aproximadamente 300 kilómetros al este de Vietnam.
El centro emitió inmediatamente una llamada a los barcos próximos. Tres unidades respondieron y el portacontenedores MSC Ruby recuperó a los 25 tripulantes desde un bote salvavidas. Todos se encontraban a salvo y no se notificaron lesiones. Singapur coordinó posteriormente con el centro de salvamento de Vietnam el desembarco de los marinos.
La emergencia no terminó con el rescate. Un aviso HYDROPAC describió al MSC Hermes III como buque abandonado a la deriva y situó su posición cerca de los 11 grados 45 minutos norte y 112 grados 15 minutos este. La localización estaba unas ocho millas náuticas al nordeste del punto inicial, señal de que la nave había seguido desplazándose después de quedar sin gobierno.
El aviso a los navegantes estaba previsto hasta el 25 de septiembre. Un portacontenedores sin tripulación en una ruta de intenso tráfico constituye un peligro potencial de colisión. El riesgo depende de la velocidad y dirección de la deriva, el estado de la propulsión y el gobierno, las condiciones meteorológicas y la proximidad de otros buques o zonas costeras.
El MSC Hermes III fue construido en 2006, navega con bandera de Liberia y tiene una capacidad de 2.490 TEU. Mide aproximadamente 212 metros de eslora, registra 38.193 toneladas de peso muerto y 27.061 toneladas de arqueo bruto. Había salido de Hong Kong el 20 de septiembre, tras una escala previa en Shanghái, y se dirigía a Yakarta.
No se ha confirmado oficialmente qué obligó a toda la tripulación a abandonar una nave que continuó a flote. Algunas informaciones mencionaron un posible incendio, pero ni la autoridad de Singapur ni MSC habían validado esa hipótesis. Tampoco se había comunicado un contrato de remolque o salvamento en el momento de redactar esta información.
La ausencia de una causa verificada obliga a evitar conclusiones prematuras sobre el estado técnico o el mantenimiento del buque. Su antigüedad, unos veinte años, será previsiblemente uno de los elementos examinados, pero no existe evidencia pública que la relacione con el suceso. Una investigación deberá revisar los sistemas de propulsión, generación eléctrica, control de incendios, comunicaciones y las decisiones adoptadas antes de la evacuación.
La carga es otro factor esencial. No se ha divulgado el manifiesto ni si existen mercancías peligrosas entre los contenedores. Antes de embarcar un equipo de salvamento será necesario valorar la estabilidad, posibles daños estructurales, la presencia de humo o calor, el combustible a bordo y el estado de las trincas. Estas condiciones determinarán si la nave puede ser abordada y remolcada con seguridad.
Hasta el momento no se ha informado de contaminación ni pérdida de carga. Sin embargo, la deriva prolongada aumenta la exposición a un deterioro de la situación. Un fallo estructural, una colisión o condiciones meteorológicas adversas podrían provocar el vertido de combustible o la caída de contenedores, con consecuencias para la seguridad marítima y el entorno.
El rescate muestra la importancia de la cooperación entre buques mercantes. La llamada del centro de Singapur obtuvo respuesta de tres unidades y el MSC Ruby pudo recoger a la tripulación con rapidez. La obligación de prestar auxilio en el mar constituye un principio central del derecho marítimo y resulta especialmente relevante en zonas alejadas de la costa.
La prioridad operativa pasa ahora del salvamento de vidas a la recuperación de la nave. Las autoridades y los responsables del buque deberán localizarlo de forma continua, mantener informados a los navegantes, decidir el método de abordaje y establecer un puerto de refugio si el remolque resulta viable. Hasta que exista un plan confirmado, el MSC Hermes III seguirá siendo un riesgo móvil en una de las principales rutas comerciales de Asia.
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