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martes, 20 de octubre de 2026 · 12:50 · España ·
Amoniaco

El Viking Energy recibe autorización para una prueba de bunkering de hasta 73 toneladas de amoníaco

Azane Fuel Solutions obtiene el permiso noruego para transferir amoníaco desde tres camiones cisterna al buque offshore en Stord, paso previo a la puesta en servicio de su nueva propulsión.

Apollo - Amoniaco

Azane Fuel Solutions ha obtenido autorización de la Dirección Noruega de Protección Civil para realizar una prueba de bunkering de hasta 73 toneladas de amoníaco al buque de suministro offshore Viking Energy. La operación está prevista para octubre o noviembre en Stord, Noruega, y constituye un paso de puesta en servicio de los sistemas de combustible instalados dentro del proyecto europeo Apollo.

El ensayo transferirá el producto desde un máximo de tres camiones cisterna a los tanques del buque. Los socios comprobarán las conexiones, los procedimientos de suministro y los sistemas de seguridad antes de iniciar operaciones offshore propulsadas con amoníaco. Azane revisó previamente los planes con los servicios locales de bomberos y rescate, una coordinación esencial por la toxicidad del combustible y por las medidas de contención que exige su manejo.

La autorización no equivale al inicio de una operativa comercial regular. Permite una prueba delimitada que servirá para recopilar experiencia práctica en una maniobra truck-to-ship. El resultado deberá demostrar que el diseño técnico y los protocolos responden como estaba previsto en condiciones reales. Solo después podrán avanzar la puesta en marcha del sistema y las siguientes fases del proyecto.

El Viking Energy pertenece y es operado por Eidesvik Offshore. El buque está siendo convertido en Halsnøy Dock para incorporar un motor Wärtsilä 25 de combustible dual, capaz de utilizar amoníaco y diésel, junto con almacenamiento, alimentación y equipos de seguridad específicos. El motor y el tanque llegaron al astillero durante la primavera, según la información del proyecto Apollo.

La iniciativa persigue demostrar el uso de amoníaco en un buque de suministro de plataformas en servicio ordinario. Estas unidades realizan trayectos frecuentes entre bases costeras e instalaciones offshore, transportan carga y deben mantener una elevada disponibilidad. Esa pauta operativa ofrece un banco de pruebas exigente para analizar consumo, fiabilidad, mantenimiento y procedimientos de abastecimiento sin limitar el estudio a un entorno de laboratorio.

El objetivo declarado de Apollo es sustituir por amoníaco al menos el 70% del combustible consumido por el Viking Energy y recortar en un porcentaje igual o superior sus emisiones de gases de efecto invernadero. La cifra es una meta del proyecto, no un resultado todavía acreditado. Su cumplimiento dependerá del comportamiento del motor, del porcentaje efectivo de mezcla y, en el balance completo, de cómo se haya producido y transportado el amoníaco.

El combustible no contiene carbono, por lo que evita emisiones directas de dióxido de carbono asociadas a su combustión. Sin embargo, puede generar óxidos de nitrógeno y pequeñas emisiones de óxido nitroso si la tecnología de combustión y tratamiento no las controla. Además, el beneficio climático disminuye cuando el hidrógeno utilizado para fabricar el amoníaco procede de fuentes fósiles sin medidas suficientes de reducción. Por eso, la trazabilidad y la medición del ciclo de vida serán tan importantes como el funcionamiento del motor.

La prueba forma parte de un acuerdo entre Azane y Equinor para el suministro y bunkering desde camiones, con primeras entregas previstas a finales de 2026. Una vez completada la conversión, Eidesvik tiene previsto utilizar el buque para operaciones de Equinor en el mar del Norte. El proyecto reúne a ocho empresas e instituciones europeas y cuenta con cinco millones de euros de apoyo del programa Horizonte de la Unión Europea.

El uso de tres cisternas permite iniciar el aprendizaje sin construir de inmediato una terminal dedicada. Este modelo ofrece flexibilidad para las primeras operaciones y para demandas reducidas, aunque una expansión posterior necesitaría instalaciones con más capacidad y una cadena de suministro estable. Azane desarrolla precisamente soluciones de almacenamiento y transferencia para crear una red de bunkering de amoníaco en Noruega y mares próximos.

La seguridad dominará la evaluación. El amoníaco requiere prevenir fugas, establecer distancias de protección, detectar gas y disponer de medios de neutralización y evacuación. Tripulación, suministrador y servicios de emergencia deben compartir procedimientos y comunicaciones. La prueba de Stord permitirá detectar ajustes antes de que el combustible se utilice de forma repetida en misiones offshore.

Si la transferencia y la puesta en servicio concluyen con éxito, el Viking Energy acercará el amoníaco a una aplicación comercial en un buque existente, no solo en una nueva construcción. Ese elemento amplía el interés del proyecto para una flota mundial que necesitará adaptar unidades en servicio. La experiencia aún deberá probar costes, disponibilidad y rendimiento, pero la autorización de 73 toneladas convierte la demostración en una operación concreta y medible.

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